Publicidad: (507)263-5287 / 263-0653

fiebre

La fiebre es el aumento de temperatura del cuerpo y generalmente es en respuesta a alguna enfermedad o padecimiento. Un niño(a) tiene fiebre cuando su temperatura está por encima de 38°C. La fiebre es parte importante de las defensas del cuerpo contra la infección y se debe tener presente que cualquier infección puede ocasionar fiebre.

La doctora Mireya Alvear de Moreno, Pediatra del Centro Médico Nacional señala que las causas más frecuentes son las siguientes:

Infección: la mayoría de las fiebres se deben a una infección u otra enfermedad. Al estimular los mecanismos naturales de defensa, la fiebre ayuda al cuerpo a combatir las infecciones. Algunas infecciones comunes son las respiratorias, las infecciones urinarias, gastroenteritis y la otitis.

También pueden ser virales o bacterianas: los microorganismos están adaptados a vivir en una temperatura sobre los 37°C, aumentando esta temperatura el cuerpo consigue inhibir su crecimiento.

Por exceso de ropa: Los bebés en especial los recién nacidos, pueden tener fiebre si están demasiado abrigados o se encuentran en un ambiente caluroso, porque no son capaces de regular su temperatura corporal. Sin embargo, recuerde que los recién nacidos son de riesgo y cualquier fiebre debe evaluarse inmediatamente. También las inmunizaciones como la DPT pueden generar fiebre durante 48 horas.

El aumento de temperatura es un signo que alerta sobre una infección por ello hay que buscar las posibles causas y evitar que se incremente a valores que desencadenen convulsiones.

¿Cómo manejar la fiebre?

Destaca la pediatra que al momento de detectar que la temperatura se eleva lo más importante es tratar de bajarla. Primero tome la temperatura con el termómetro digital o el que disponga (hay de diversos tipos) para que según el valor se tomen las medidas necesarias con mayor prontitud. Si el niño(a) es pequeño(a) y la temperatura es elevada mayor de 39°C hay que bajarla con agua tibia (fresca) durante 15-20 minutos y darle un medicamento para la fiebre como acetaminofén en dosis según el peso del infante. Generalmente los medicamentos se administra vía oral, pero la vía rectal es una buena alternativa para bajar la fiebre con mayor prontitud.

Otra medida que debemos tomar es dejarlo(a) con ropa holgada preferiblemente  desvestido(a) únicamente con pañal o ropa interior y que el cuarto esté fresco. Debe darle muchos líquidos claros y frescos. Esto reemplazará las pérdidas de agua. No los cubra con toalla o sábana mojada, ya que esto no permitirá que el calor escape normalmente por la piel. El niño(a) debe ser llevado al médico para evaluación.

Convulsiones

En algunos pequeños(as) se registran convulsiones, ocurren cuando la temperatura ha aumentado a valores por arriba de 39°C. Se denominan convulsiones febriles porque son causadas por fiebre. Generalmente hay pérdida de conocimiento y ocurren movimientos en las extremidades en ambos lados del cuerpo. La mayoría de las convulsiones febriles son de corta duración (1-2 minutos), pero otras pueden durar más de 15 minutos.

Las convulsiones febriles usualmente ocurren en niños(as) entre los 6 meses a 5 años y raramente desarrollan su primera convulsión febril antes de los 6 meses o después de los 3 años de edad. Generalmente luego de la primera convulsión febril la probabilidad de sufrir otra se reduce a medida que avanza la edad del menor.

Después de la primera convulsión hay factores que parecen aumentar el riesgo de los niños(as) a padecer convulsiones febriles recurrentes y entre estos se incluyen, una primera convulsión febril a edad temprana (menos de 15 meses), fiebres frecuentes y el tener familiares cercanos con historial de convulsiones febriles. Si la convulsión ocurre inmediatamente al comienzo de la fiebre o cuando la temperatura es relativamente baja, el riesgo de que se repita es alto.

Las convulsiones febriles en su mayoría son inofensivas. Durante una convulsión existe la posibilidad que el niño(a) sufra daño si se cae o se ahoga por alimento o saliva en la boca. No hay evidencia de que las convulsiones febriles causen daño cerebral. Aun en los casos raros de convulsiones prolongadas (más de una hora) los infantes se recuperan completamente. Alrededor del 95% al 98% de los niños(as) que han experimentado convulsiones febriles no desarrollan epilepsia. Sin embargo, aunque el riesgo absoluto es bajo, aquellos que han padecido de convulsiones febriles encaran un riesgo mayor de desarrollar epilepsia. Esta posibilidad incluye a aquellos que tuvieron convulsiones febriles largas que afectaron una parte del cuerpo o que se repitieron dentro de las 24 horas siguientes.

Recomendaciones

Las convulsiones febriles pueden evitarse tomando medidas adecuadas para bajar la temperatura con prontitud a valores que no sean de riesgo. Debemos tratar los episodios de infecciones adecuadamente y en forma oportuna, tomando en cuenta el rango de edad en que son más frecuentes. Como se ha planteado, la forma de disminuir la temperatura puede ser por medios físicos y con medicamentos antitérmicos que deben ser ordenados por el médico.

¿Cómo manejar la fiebre en casa?

  • Al intentar bajar la fiebre quite el exceso de ropa.
  • El cuarto debe estar cómodo, no demasiado caluroso ni frío.
  • Un baño tibio o un baño de esponja pueden ayudar a refrescar a alguien que tiene fiebre. Esto es eficaz después de suministrar medicamento; de lo contrario la temperatura puede  subir enseguida. No use baños fríos, hielo ni fricciones de alcohol ya que éstos enfrían la piel y producen escalofríos, esto eleva la temperatura central del cuerpo.
  • Los niños(as) deben tomar bastantes líquidos ya que su demanda se incrementa con la fiebre.
  • Los medicamentos para fiebre como el paracetamol ayudan a reducir la fiebre pero deben ser administrados de acuerdo al peso del niño(a) y con supervisión médica.
  • El infante debe ser evaluado por el pediatra para investigar la causa de la fiebre.

Un(a) niño(a) que convulsiona por fiebre debe ser trasladado al cuarto de urgencias del hospital o instalación de salud inmediatamente después de realizar el manejo inicial en casa, sobre todo si convulsiona por primera vez, o si ha durado más de 10 minutos para el diagnóstico de la etiología (buscar posibles causas de la enfermedad) y el manejo de la convulsión si vuelve a ocurrir. Se investigarán las características de la convulsión, duración, pérdida de conocimiento y los antecedentes  familiares. Es importante en la atención del hospital canalizar una vena para tener acceso disponible en caso que convulsione nuevamente. Los médicos deberán realizar pruebas para asegurarse que las convulsiones no son generadas por algo más que la fiebre misma. Debe descartarse meningitis (si se sospecha) a través de una punción lumbar y también debe descartar otras causas posibles de convulsiones.


Dra. Mireya Alvear de Moreno
Pediatra-Centro Médico Nacional
Consultorio 113
Teléfono: 227-0198/6612-3446

AddThis Social Bookmark Button


Facebook

Una Inocente Pregunta



Tenemos 739 visitantes y ningun miembro en Línea

@saludpanama's avatar
Saludpanama.com @saludpanama
Loading...

Last 1 tweets from @saludpanama:

People talking about '@saludpanama':