La apendicitis, que puede ser mortal si no se atiende a tiempo, suele tomar a la persona por sorpresa. Cuando esa sorpresa sucede lejos de casa, más aún en otro país donde se habla otro idioma, la angustia que esta emergencia ocasiona se multiplica. Eso exactamente fue lo que le sucedió a la vinicultora Gaia Gaja.
Gaja, de 32 años de edad y natural de Barbaresco, una pequeño poblado en el Piamonte italiano, donde su familia viene produciendo vinos desde hace más de cien años, visitó las islas Caimán y luego Miami en viaje de negocios, más exactamente para asistir a una feria de vinos. Desde mucho tiempo antes, la joven empresaria había planeado asistir a tal evento. Luego de la feria, Gaja planeaba ir a Aspen, Dallas y San Francisco para asistir a otros eventos relacionados con su industria.