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Frases como: “Odio mis muslos” “Tengo mucho estomago” “ No sé que hacer con este cabello” “Nada me queda bien porque estoy gorda” forman parte del constante dialogo interno que un individuo tiene cuando esta insatisfecho con su apariencia física.
Por Mg. Yuribia Argüelles Galván Todas las mañanas millones de personas tiene una cita obligada con su cuerpo. Al ducharse para ir al trabajo, a la escuela o universidad, es inevitable el examinar nuestro cuerpo, su apariencia y su forma. Para algunos ver su cuerpo en el espejo nos les causa ningún malestar y perciben los cambios físicos como consecuencias que va dejando el paso del tiempo. Pero para otras personas este encuentro suele ser muy desagradable ya que se confrontan con un cuerpo que no quisieran tener.
La Insatisfacción Corporal, como es denominada clínicamente la sensación de inconformidad con respecto a la apariencia física, últimamente ha sido objeto de numerosos estudios por la relación que la misma guarda con los Trastornos de La Conducta Alimentaria (Anorexia, Bulimia Nerviosa, Obesidad, etc). Una persona que se siente muy mal con respecto a su figura puede alterar sus hábitos alimentarios, sus costumbres sociales y hasta su rendimiento laboral.
“Cada viernes, todos en el trabajo hablaban sobre lo que había sucedido en el capitulo de la noche anterior de la serie Friends. Yo deseaba tanto como ellos ver este programa!, pero al observar todas esas personas físicamente perfectas, odio tanto mi cuerpo! que decidí no verlo mas ya que esto es muy devastador para mi autoestima!.” (Mujer caucásica de 30 años) (Exacting Beauty,1999, p.100).
El ejemplo anterior, muestra como la preocupación excesiva por tener un cuerpo que sea supuestamente atractivo para los demás, puede afectar a un individuo en su funcionamiento psicológico global. Se vuelve tan imprescindible tener una figura que cumpla con las medidas de una supermodelo o de una estrella de televisión, que no se miden los riesgos que esto puede representar. El reducir cuanto se come llegando a cantidades ridículas, el aumentar sin motivo alguno la frecuencia de ejercicio físico, el evitar situaciones que provoquen preocupación por la apariencia física, como no asistir a encuentros en los que la persona crea que su físico será evaluado; mirarse muy a menudo en el espejo, pesarse cada día, y aun varias veces al día, son señales que unidas a una exagerada preocupación por la apariencia física, representan algunos de los síntomas de la Anorexia y Bulimia Nerviosa.
El género femenino es la población que más insatisfecha manifiesta estar con su apariencia e igualmente las más vulnerables a desarrollar algún trastorno alimentario. La mujer desde épocas antiguas ha tenido que moldear su cuerpo conforme a las diferentes tendencias o modas que se imponían, para poder ser consideradas atractivas, inteligentes y exitosas.
En la adolescencia, cuando aparecen los típicos cambios físicos de la etapa, cuando se desea mas que nada ser atractiva y popular para los demás y sobre todo para el sexo opuesto, muchas niñas se someten a dietas y a rutinas físicas que su cuerpo no esta preparado a manejar. A la vez en esta etapa se enfrentan con la búsqueda de su propia identidad, de diferenciarse como individuos autónomos e independientes, adquiriendo pautas sociales que rigen su medio social, todo en un corto periodo de tiempo.
Por lo tanto es en ese momento que una intervención adecuada por parte de los padres, educadores o agentes de salud resulta necesaria para frenar en cierto grado que nuestras adolescentes sobre valoren figuras corporales que sean distantes de las medidas físicas de una mujer normal. Que sean conscientes de los juegos que a menudo nos imponen los medios de comunicación masiva, pero sobretodo que aprendan a quererse y aceptarse tal y como son, que valoren su interior, y no únicamente la imagen que pueden ver otras personas. Revisado el: 09-02-2006 20:01
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