| El amor de un perro, puede curar |
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“Se ha demostrado por medio de estudios que cargar o acariciar un animal es causa de que se baje la presión arterial alta, se libere agotamiento y tensión, y es algo que puede sacar a la persona de su soledad y su depresión”,informa la organización Therapy Dogs International.
La ayuda emocional que los animales pueden dar está tan reconocida, que esta organización ha sido autorizada en los Estados Unidos para llevar los perros terapeutas de un equipo que llaman Alivio de Estrés por Desastre (Disaster Stress Relief) a escenarios de intensa tragedia colectiva, como los ataques terroristas a las torres gemelas en Nueva York o a la región devastada por el Huracán Katrina. {mospagebreak} Los perros terapeutas sirven en lugares muy diferentes, tales como prisiones, centros para personas de la tercera edad y hospitales de niños y adultos. A diferencia de pastillas e inyecciones, la sesión de terapia canina es recibida por los pacientes con gran emoción, como un gran acontecimiento que rompe con la rutina y crea inmediatamente un ambiente positivo donde son posibles las caricias y los besos, así como la conversación amable entre las diferentes personas que intervienen. “En casa tengo tres perros que quiero mucho. Paso mucho tiempo en cama y me siento sola. Me siento y ellos vienen y se tiran a mi lado. Es algo tan maravilloso. Aquí en el hospital yo siento que de verdad los extraño mucho; así que recibir la visita de Sofi es algo para mí increíble, me hace sentir tan bien”, expresa la paciente Eliette Otero Román, quien al dar estas declaraciones llevaba una semana hospitalizada en el Columbia Hospital de West Palm Beach, Florida. Sofi es voluntaria del hospital y trabaja intensamente. Esta poodle de caminar alegre y temperamento dulce, inofensiva, limpia y cariñosa, generalmente ataviada con vestidos color pastel, lleva en el collar su identificación que la acredita como parte del personal hospitalario. En los pasillos por donde pasa va dejando una estela de buena voluntad entre empleados, pacientes y familiares. Al llegar a las habitaciones de los pacientes que aceptan su visita, la reciben con grandes expresiones de beneplácito. “Mi oficina queda cerca del departamento de rehabilitación del hospital, y noté que cuando traía a Sofi, los niños que recibían terapia y la veían en los pasillos se ponían felices con ella y me pedían que la volviera a traer. Venían entonces a su terapia física con una actitud muy positiva, porque iban a ver a Sofi otra vez. Pregunté a los padres si sus hijos podrían interactuar con Sofi unos diez o quince minutos antes de su terapia, y ellos estuvieron encantados. Así comenzó aquí el programa de terapia con mascotas”, cuenta Jean Wicken, quien es directora de relaciones públicas del hospital y dueña y entrenadora de Sofi. {mospagebreak} Según Wicken, su mascota es particularmente bien recibida no sólo por parte de los niños, sino de las personas de la tercera edad, pacientes con enfermedades terminales y aquellos que están hospitalizados por períodos largos, o que no se pueden comunicar bien, por ejemplo porque no pueden hablar. “Sofi con el amor incondicional que les da a los pacientes les aleja de la mente la idea de que tienen que ser operados, o las incomodidades que puedan tener como resultado de sus tratamientos médicos”, agrega Wicken. Los perros que participan en estos programas son certificados. Hay organizaciones que les hacen un examen, básicamente para asegurarse que son amistosos y saludables. Tales organizaciones inclusive los entrenan con este propósito. El concepto de entrenar perros para dar apoyo emocional a pacientes se atribuye a la enfermera estadounidense Elaine Smith, quien observó en Inglaterra que los pacientes respondían bien al perro de un capellán que los visitaba. Al regresar a su país inició un programa de entrenamiento de perros con ese objetivo terapéutico. Los perros que más comúnmente se utilizan para estas terapias son los golden retriever, por su temperamento calmado, suaves maneras y simpatía hacia los extraños; sin embargo, se usan prácticamente todas las razas caninas y otros animales. La utilización de perros para ayudar a personas con necesidades especiales se remonta a comienzos del siglo veinte. Entrenar perros que pudieran guiar y acompañar a los ciegos es algo que se inició en Alemania durante la Primera Guerra Mundial, para aumentar la movilidad de los veteranos que perdían la visión en combate. Suiza y los Estados Unidos siguieron el ejemplo y en 1929 se inició el programa de entrenamiento de perros guías, que luego se desarrolló también en la Gran Bretaña en 1931. Estos perros llamados de asistencia tienen el derecho de acompañar a sus amos y están protegidos por una legislación especial. Para más información llame al 305-222-5300 o visite hcasaludinternacional.com
Información obtenida a través de Alfredo Arango, Redactor Médico de www.saludmiami.com
Revisado el: 01-08-2008 02:11
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