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Esa condición es clave para regular el equilibro que permite al organismo diferenciar las sustancias dañinas de las favorables. Aunque la tolerabilidad ideal a los alimentos se basa en la proporcionada por la leche materna, cuando esta alimentación no es posible es indispensable garantizarle al niño los nutrientes apropiados para una buena absorción.
En el sistema gastrointestinal, esta tolerabilidad tiene dos funciones básicas: digerir y absorber los nutrientes, y protegerle de microorganismos patógenos y sustancias dañinas presentes en los alimentos o producidos por el sistema digestivo. “Esta condición se origina con los alimentos que recibe el niño, idealmente la leche materna, pero cuando ésta falta los nutrientes apropiados pueden ser suplidos por alternativas que motiven al organismo a crearla”, comentó el Dr. Ricardo Rueda, Director Asociado de Investigación y Desarrollo de la División Nutricional de Abbott. Recientemente han sido desarrolladas fórmulas infantiles que utilizan oleína de palma, cuyo uso resulta inconveniente en ciertas ocasiones, porque cuando se procesa en el intestino forma sales insolubles que reducen la absorción de grasa, energía y calcio en el niño, y puede producir estreñimiento cuando se consume en alta proporción. “Al formar estas sales con el calcio, a nivel intestinal, se promueve la formación de heces más duras, lo que condiciona el estreñimiento en los niños, que está relacionado con la tolerabilidad o intolerabilidad que puedan desarrollar durante los primeros tres años de vida, clave para su crecimiento”, señaló el especialista. Aunque la consistencia de las heces puede estar condicionada por numerosos factores (como la ingesta de proteínas o carbohidratos), en lo que respecta a las grasas, los especialistas han encontrado un factor causal en la presencia de oleína de palma, que forma sales de calcio y magnesio en el intestino y genera intolerabilidad a la alimentación en el niño que la consume. La tolerabilidad que el niño desarrolle es fundamental para que su sistema inmunológico pueda aprender a distinguir entre los microorganismos agresivos y dañinos, y aquellas sustancias provenientes de los alimentos (llamadas antígenos, como bacterias y microflora comensal) que son beneficiosas para la inmunidad del niño. “Es necesario un equilibro regulado entre ambos, y eso se produce paulatinamente en los primeros años de vida, razón por la cual el desarrollo de una tolerabilidad apropiada en el intestino del niño es clave para su crecimiento”, indicó el Dr. Rueda. Tomando todo esto en cuenta, Abbott desarrolló Gain Plus, diseñada específicamente para cubrir las necesidades del niño entre uno y tres años, con nutrientes esenciales para esas ocasiones cuando no es posible la alimentación con leche materna, y cuya mezcla de grasas no contiene oleína de palma, proporcionando una excelente tolerabilidad. Gain Plus es una leche enriquecida con el Sistema Eye Q, combinación única de nutrientes que promueve el desarrollo del cerebro y la visión, ayudar a fortalecer el sistema inmunológico y contribuye a formar huesos y dientes fuertes en niños en ese período tan importante en sus vidas. LA LECHE MATERNA ES EL MEJOR ALIMENTO PARA EL LACTANTE Información obtenida a través de la Dirección de Relaciones Públicas de Rila Publicidad Revisado el: 24-07-2007 16:56
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