| Escrito por Mgrts. Yuribia Arguelles de Marrero*,
on 09-03-2008 16:00
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Publicado el : ArtÃculos, PsicologÃa Juvenil |
Las tendencias corporales han cambiado de acuerdo a diferentes periodos de tiempo, sobre todo, en la culturas occidentales. Al echar un vistazo a la evolución del cuerpo femenino, la historia registra contradicciones en cuanto a lo que significa un cuerpo delgado o un cuerpo grueso, dándose aprobación social al peso corporal, que se inclinó en ciertas épocas hacia la gordura y en otras hacia la delgadez.
Un buen ejemplo es lo que sucedía en las ciudades italianas de la Edad Media, la aristocracia rica y dirigente era designada como “popolo grasso” y al hombre pobre “popolo magro”. Esto nos lleva a reflexionar que actualmente a la cultura de la delgadez es característica de una sociedad de abundancia, que considera a la grasa “mala” y a la obesidad “vulgar”, imponiendo a las mujeres seguir regímenes dietéticos y prácticas físicas exageradas (Diana Kirszman, 1997). El Ideal de belleza en la cultura occidental, demuestra la fluidez de las expectativas socioculturales. Se describe que entre el siglo XV y el siglo XVIII, un cuerpo gordo era considerado sexualmente atrayente y a la moda. El idea l de mujer estaba retratado como rolliza, con grandes pechos y maternal (Attie & Brooks-Gunn, 1987; A.E. Fallon, 1990). En el siglo XIX, esto fue cambiando hacia un cuerpo más voluptuoso, figura de corset, idealizando una silueta en forma de reloj de arena. Antes de la primera Guerra Mundial, la sociedad americana idealizó a “The Gibson Girl”, voluptuosa, alta y delgada, para luego ser remplazada por pechos planos de la moda Flapper de los años 20 (Mazur, 1986). En respuesta a este nuevo ideal, las mujeres comenzaron a usar prendas de ropa con fajas y a realizar dietas restrictivas, conduciendo a la primera preocupación para los profesionales de la salud en cuanto a la manifestación de trastornos alimentarios (A. E. Fallon, 1990). A su vez este ideal fue nuevamente reemplazado en los años de la década de los 30, con un énfasis en las piernas y en el busto, resumida en la figura de Betty Grable (Mazur, 1986). Durante 1950, una forma más curvacea fue propagándose idealizada debido a Marilyn Monroe y la Revista Playboy. Esta tendencia continua hasta la década de los años 60, pero la aparición de Twiggy y el énfasis en una forma corporal angular favorecieron un cuerpo sin curvas logrando imponerse con fuerza. Pero aunque el ideal de moda ha sido alterado para incluir senos grandes con más tono y forma muscular, actualmente el ideal del cuerpo delgado ha retenido el primer lugar de belleza para los últimos 30 años (Striegel-Moore, Silberstein, et al., 1986), fomentando un culto a la delgadez que no es saludable para la edad y talla de la mujer promedio, resultando un ideal negativo cuando se establece como valor altamente positivo. -- Referencias *La autora es psicóloga, especialista en trastornos alimentarios. Extraído de Thompson, J. Kevin, et al. Exacting Beauty: Theory, Assessment, and Treatment of Body Image Disturbance. American Psychological Association, I era edición, 1999. Revisado el : 10-03-2008 12:13
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