La infección vaginal se presenta cuando el equilibrio natural de la vagina se altera dando lugar a un ambiente propicio para la proliferación excesiva de hongos y bacterias. Entre las infecciones podemos mencionar la vaginosis bacteriana (40-50%), la candidiasis vulvovaginal (20-25%), la tricomoniasis (15-20%) y en algunos casos hay bacterias coexistentes que provocan infecciones mixtas. Son un problema muy común y se presenta como uno de los motivos más frecuentes de visita al ginecólogo. Se estima que casi el 75 por ciento de las mujeres experimentarán una infección de este tipo varias veces en su vida. Los síntomas más comunes de las infecciones vaginales son el flujo vaginal anormal, comezón, ardor, mal olor y dolor al momento de tener relaciones sexuales.
Las alergias, tratamientos con antibióticos, estrés, mala nutrición, diabetes descompensada, anemia, duchas vaginales, uso de ropa ajustada, químicos y otros irritantes como detergentes también pueden provocar infecciones vaginales. Casi 75 por ciento de las mujeres van a experimentar un episodio de vulvovaginitis durante su vida.
Esto significa que 3 de cada 4 mujeres van a sufrir de las molestias producidas por las infecciones vaginales. Más aún, un 45 por ciento de las mujeres presentarán 2 o 3 episodios de candidiasis vaginal al año mientras un 5 por ciento experimentarán 4 episodios o más anualmente. Además de examinar a la paciente, el médico puede tomar una muestra del área infectada utilizando un algodón y solicitar un examen de laboratorio para determinar la causa exacta de la/s infección/es.
Dado que los exámenes microscópicos llevan unos días y la paciente requiere un alivio inmediato de las molestias, los ginecólogos suelen realizar un diagnóstico basado en las características clínicas; toman en cuenta las molestias que la paciente tiene y las características del flujo e inician un tratamiento dirigido a controlar la infección lo antes posible.
En general puede ser difícil diagnosticar las infecciones vaginales pues las diferentes infecciones pueden dar síntomas similares, lo que puede confundir al médico. El diagnóstico médico también se dificulta porque gran parte de las mujeres no presentan síntomas, otras mujeres no consultan con su médico o les da vergüenza por creer incorrectamente que el contagio ocurre únicamente por transmisión sexual. Además es frecuente que las mujeres se automediquen y ésto modifica el cuadro clínico, dificultando el diagnóstico preciso cuando la paciente acude al médico.
La vaginosis bacteriana (VB) está asociada con un incremento en el riesgo de las infecciones de vías urinarias, en ocasiones recurrentes. También pueden provocar una Enfermedad Pélvica Inflamatoria (EPI), lo que significa que la infección ascendió y afecta el útero, las trompas de Falopio e incluso los ovarios.
· La vaginosis bacteriana incrementa también la posibilidad de infecciones pos-operatorias (en cesáreas, histerectomías, etc).
· Cuando la vaginosis bacteriana afecta al embarazo (situación frecuente) puede provocar varios trastornos obstétricos tales como: aborto (e infección posterior al legrado uterino), amenaza de parto prematuro y ruptura prematura de membranas.
· La tricomoniasis vaginal (TV) puede provocar EPI e infecciones pos-operatorias. En mujeres embarazadas puede causar amenaza de parto pretérmino, parto pretérmino, ruptura prematura de membranas. La tricomoniasis se ha relacionado también con lesiones premalignas del cuello uterino (displasia cervical) e incluso con un aumento en la probabilidad de adquirir el VIH.
Cuando se sienten una o más molestias sugestivas de una infección vaginal, se debe consultar inmediatamente al médico, quien hará una revisión y/o solicitará un examen de laboratorio para establecer la causa exacta de la misma e iniciar un tratamiento lo antes posible.
En algunas ocasiones, dependiendo de la causa de la infección, el médico recomendará tratamiento para la pareja como método para evitar re-infecciones.
A pesar de la alta incidencia de las infecciones vaginales, existen algunas acciones concretas que ayudan a prevenir la proliferación de hongos y bacterias. Debido a que un ambiente húmedo y caliente favorece el desarrollo de infecciones, es importante procurar aseo y cambio de ropa después de realizar ejercicio o alguna actividad física. Por ello, se recomienda el uso de ropa interior de algodón y no ajustada, evitar el uso de trajes de baño mojados por mucho tiempo, cambiar las toallas sanitarias frecuentemente y dormir con ropa amplia y cómoda. También es importante ser cuidadosos con el uso de duchas vaginales, utilizar productos de higiene femenina sin perfume y mantener una dieta saludable.
Las infecciones vaginales más comunes no son consideradas como una enfermedad de transmisión sexual. Esto no significa que no puedan transmitirse por contacto sexual, sino que pueden originarse por otra causa (por ejemplo, el uso de antibióticos en la mujer) y ser transmitidas a la pareja en el momento del contacto sexual.
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