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42Las altas o bajas temperaturas, la altura, los sistemas reguladores del organismo y los procesos de metabolización están ligados directamente con las reacciones del organismo frente a los tragos.

 

Tomarse un trago de fino escocés en el Cuzco, en La Paz o incluso en Caracas no es lo mismo que beberlo en la ciudad de Panamá o en Colón. Aunque se trate de la misma bebida, servida incluso en idénticas condiciones, para unos puede tratarse de una degustación exquisita, mientras que para otros es probable que se convierta en un verdadero tormento, matizado por un insoportable dolor de cabeza.

¿Ratón, goma o sencillamente resaca? Es que inclusive los términos que se utilizan para definir lo que se siente después de la ingesta de alcohol varían de acuerdo con el país en el que se ingieren las bebidas.

Como dice la profesora Hildaura Patiño, directora de la sección toxicológica del Centro de Investigación e Información de Medicamentos y Tóxicos (CIIMET), la reacción de los seres humanos frente al consumo de bebidas alcohólicas está directamente relacionada con lo que se conoce como variabilidad biológica.

"El organismo no responde exactamente igual cuando está en altura o a nivel del mar; o a alta o baja temperatura", dice.

alcoholytenp1Patiño explica que el fenómeno se aplica perfectamente al consumo de medicamentos. "Usted puede tomar hoy un medicamento y no tiene el resultado que está considerando, pero al día siguiente ingiere la misma receta, con todas las condiciones iguales, y el resultado es diferente. ¿Qué fue lo que cambio?, ¿qué condición tiene ahora que antes no tenía? Todo eso hay que evaluarlo, porque existe lo que se llama variabilidad de la respuesta biológica o farmacológica, que está relacionada con la edad, el sexo, con lo que se ingiere e incluso con las condiciones ambientales. Son muchas los factores que van a influir en la respuesta farmacológica de medicamentos o de tóxicos", precisa la especialista.

Te aclimatas o...
Para el Dr. Enrique Vargas Pacheco, docente investigador del Instituto Boliviano de Biología de Altura (IBBA), el tema se relaciona con los sistemas reguladores del organismo, cuya eficacia se considera estrictamente individual.

En palabras más sencillas, "cuando una persona que vive a nivel del mar llega a una ciudad mucho más alta, tiene dos posibilidades: o se aclimata normalmente o tiene dificultades para aclimatarse".

En ese sentido, puntualiza que la aclimatación es un proceso fisiológico que se inicia apenas una persona se expone a la altura, y se caracteriza por un aumento de la frecuencia respiratoria -a fin de mantener la adecuada oxigenación de la sangre-, por un incremento de la frecuencia cardiaca -para asegurar el transporte del oxígeno hacia las células- y finalmente por un aumento de los glóbulos rojos en la sangre.

montaniaaEstas manifestaciones mayores -dice- están acompañadas por una serie de ajustes que efectúa el organismo en sus funciones, para responder adecuadamente a la menor presión de oxígeno en el aire. En la mayoría de los casos, los ajustes funcionales pasan desapercibidos, pero en algunas personas pueden manifestarse entre las 4 y 8 horas luego de su llegada a la altura y tienen un punto máximo entre las 24 y 36 horas. Después desaparecen con medidas muy simples entre las 72 a 96 horas. Esto último ocurre en algunos casos.

Vargas recomienda no realizar esfuerzos físicos intensos el mismo día de la llegada a la altura. Incluso plantea que es preferible reposar durante por lo menos 12 horas. Además, es aconsejable no consumir bebidas alcohólicas, café, té o chocolate, pues se trata de productos que tienen una acción estimuladora de la respiración, situación que debe evitarse durante el período agudo de la aclimatación.

Y es que el frío produce una disminución del flujo sanguíneo en regiones periféricas como la piel, lo que deriva en una mayor cantidad de sangre hacia los órganos centrales, especialmente hacia los capilares pulmonares, y produce junto con otros factores propios de la circulación pulmonar un aumento de la presión y una congestión que impiden una buena oxigenación.

Una regulación anormal de estos disturbios puede ser el punto de partida del temido edema agudo pulmonar de altura.

Hipotermia
A criterio del neurocirujano panameño Guzmán Aranda, las reacciones del organismo frente a la ingesta de alcohol guardan estrecha relación con la temperatura, ya que mientras más frío haya es probable que el cerebro entre en un proceso de hibernación, en el que ocurre un fenómeno de protección a nivel de las células periféricas y centrales.

"Es probable que en el caso del consumo del licor la hipotermia tiene más relación con la asimilación que con la altura. Si se tiene un metabolismo basal por debajo del umbral y se consume alcohol, puede ocurrir que haya más alcohol en la periferia y éste impacte directamente sobre las neuronas a nivel encefálico", señala.

Añade que en el caso de la hipotermia, el sistema tiene una especie de coraza que impide que el alcohol llegue a la célula. Eso ocurre cuando se está a máximo 10 grados de temperatura. Pero cuando se está en Argentina, por ejemplo, no se llega a los 10 grados pero hace frío, igual hay un grado de protección. Asimismo, señala que en temperaturas más calurosas no existe esa protección e incluso el alcohol junto con el calor produce más calor, genera vasodilatación, más cefalea, mareos y vértigos.

Concluye que, por lo tanto, las reacciones no dependen del tipo de licor, sino más bien del ambiente. "La diferencia en la asimilación viene ligada a la temperatura".

Metabolismo
El cardiólogo José Remón Varela también es de la opinión que la embriaguez puede asociarse al
tema de la temperatura, no obstante, afirma que al final del camino depende de la capacidad del hígado para metabolizar el alcohol, y de la velocidad a la que se ingieren los tragos.

"Si se toma muy rápido, no se le permite al hígado reprocesar una enzima que se llama alcohol-deshidrogenasa, que es necesaria para el metabolismo del alcohol", apunta.

Según el doctor, en el sistema cardiovascular, los efectos del alcohol no están bien descritos. Al parecer a ciertas dosis induce la elevación de lo que llamamos el colesterol bueno, pero de acuerdo con Remón, eso no está 100% comprobado.

"Lo que sí es cierto es que de todos los licores que existen, el único que ha demostrado tener un factor beneficioso es el vino tinto", dice.

En los individuos ya hipertensos, el licor aumenta la presión arterial al no permitir que el medicamento funcione. Pero según explica el cardiólogo no es una sustancia que incide directamente sobre la presión arterial. "Puede, en todo caso, subirla, pero no afecta a las personas que no son hipertensas. En caso contrario, lo que puede bajar la presión es la deshidratación y el alcohol deshidrata. Pudiera tener ambos efectos y ninguno de los dos son buenos".

Tomado de la revista Saludpanama.com. Todos los derechos reservados.

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