También conocido como Síndrome de Martin & Bell, el Síndrome de X Frágil (SXF) es un trastorno que ocasiona retraso mental. Es la segunda causa de retraso mental asociada a factores genéticos. Este trastorno ocasiona una clase de mutación poco habitual: una secuencia reiterada de tres letras del código del ADN, llamada repetición de triplete. Cuanto mayor sea el número de repeticiones, más alta será la probabilidad que el afectado sufra mayores alteraciones patológicas, explica el Dr. Pedro Araúz L. del Servicio de Genética del Centro Interdisciplinario de Atención e Investigación en Educación y Salud, CIAES, de la Universidad de las Américas.
El SXF resulta, en particular, de un defecto en un gen llamado FMR1. El defecto en este gen es una repetición del trinucleótido CGGn (triplete Cistosina-Guanina-Guanina), en una parte del mismo que regula su expresión. Cuando este grupo de tres nucleótidos se amplifica (se repite) más de 200 veces, se extingue la expresión del gen o, en otras palabras, se apaga el gen, produciéndose así lo que conocemos como Síndrome del X Fráfil.
Este síndrome se ha convertido en una de las causas más importantes de discapacidad. Es responsable de aproximadamente el 30% de todas las formas de deterioro cognitivo no senil, y se cree que 1 de cada 259 mujeres lleva el alelo defectuoso de este gen.
También se ha establecido que este síndrome puede afectar tanto a varones como a mujeres, aún cuando afecta más severamente a los varones (recuérdese que los varones solo tienen un cromosoma X y, por tanto, no pueden compensar la pérdida de la información con el otro par cromosómico como las mujeres).
El SXF impacta negativamente sobre el desarrollo y deriva en dificultades de aprendizaje discapacitantes, incluido retraso mental severo; también se manifiestan problemas de atención, hiperactividad y conductas autistas.
En la actualidad, el SXF es identificado clínicamente por pruebas sanguíneas de ADN. Se trata de un método muy exacto que puede informar tanto sobre los afectados como sobre los portadores no afectados. No hay ninguna cura para este síndrome, pero hay tratamientos e intervenciones que han demostrado ser beneficiosos.
Los individuos en la población general tienen de 6 a 50 repeticiones, y los individuos portadortes de la premutación X frágil tienen entre 54 y 200 repeticiones, pero son generalmente considerados no afectados. Cuando el número de repeticiones se incrementa a cantidades mayores a 200, el individuo es usualmente afectado por el síndrome de X frágil y el gen FMR1 es metilado de tal modo que la producción de la proteína no ocurre. Es la ausencia o deficiencia de la proteína que produce el gen FMR1 (FMRP) la que causa el Síndrome de X Frágil, señala el Dr. Araúz.
CARACTERÍSTICAS FÍSICAS
Las características físicas típicas de este síndrome incluyen cara larga, orejas prominentes y testículos grandes (macroorquidismo). Aunque, a menudo, los niños pequeños tienen esas características, usualmente no son notables si no hasta la pubertad. Algunas veces estos niños son diagnosticados como afectados por otras enfermedades como autismo, síndrome de Sotos (gigantismo cerebral), síndrome de Prader Willi o síndrome de Pierre Robin (también llamado complejo o secuencia de Pierre Robin).
El fenotipo físico de los niños pequeños incluye usualmente hiperextensibilidad de los dedos, piel laxa, pie plano, presentando comúnmente retraso en el lenguaje o síntomas de desatención. En todos los niños que presenten retraso mental o autismo de etiología desconocida, debe ser descartado el SXF. También deberían ser estudiados los individuos con significativas deficiencias de aprendizaje, con características físicas o conductuales del SXF.
TRATAMIENTO
El tratamiento de los niños con este síndrome involucra, en general, a múltiples profesionales, incluyendo maestras de educación especial, logopedas, pedagogas, terapeutas ocupacionales, psicólogos, trabajadores sociales, consejeros genéticos y médicos. Es importante brindar asesoramiento genético a las familias involucradas.
Para el manejo adecuado de los niños afectados se requiere acudir a terapia del habla y lenguaje, así como a terapia ocupacional.
El uso de medición psicotrópica es una herramienta muy útil para muchos niños con SXF, quienes requieren seguimiento médico cuidadoso, no solo para ajustar su medicación, si no para desarrollar un programa de tratamiento integral, que incluya terapias y ayuda de educación especial. De acuerdo con la evidencia disponible, son precisamente este tipo de estrategias multidisciplinarias las que se asocian con mayores índices de respuesta terapéutica favorable.
RECOMENDACIONES
Si su hijo (a) ha sido diagnosticado con autismo, síndrome de Sotos, síndrome de Prader Willi o síndrome de Pierre Robin, retraso mental, y/o tiene dificultades de aprendizaje, debe acudir al servicio de docencia genética o a un médico para descartar síndrome de X Fráfil, el cual es identificado clínicamente por pruebas sanguíneas de ADN. Esto contribuirá a que la familia esté segura del padecimiento que posee su hijo (a) y que reciba un adecuado tratamiento clínico terapéutico.
UN GRAN AVANCE
Este síndrome forma parte de las diversas investigaciones que se estarán desarrollando en el recién inaugurado laboratorio clínico y de investigación del CIAES, lo cual reviste de importancia al tomar en cuenta que, en Panamá, no se estaban diagnosticando pacientes con este síndrome porque no se contaba con la prueba debido a que es muy costosa, expresa la Dra. Gladys Cossio, Pediatra especialista en Genética, Jefa del Departamento de Genética del Hospital del Niño y Coordinadora Nacional del Programa de Tamizaje Neonatal.
“Lastimosamente en el Hospital del Niño no tenemos antecedentes de investigación del SXF. Es un hecho que es la segunda causa de retraso mental (la primera es Síndrome de Down) pero definitivamente no los estamos diagnosticando en Panamá”, agregó Cossio.
Quienes padecen el SXF tienen una clínica muy característica. Son altos, delgados, con pabellones auriculares grandes, cara alargada con mentón grande, tienen problemas del aprendizaje y del lenguaje y son muy hiperactivos.
“En esta primera fase del estudio, se van a mandar las muestras a España porque aquí todavía no se cuenta con el secuenciador, es decir, que el análisis que se va a hacer es más elaborado aún porque no es PCR (reacción en cadena de la polimerasa), es secuenciación del gen FMR1 que es un estudio completo, en detalle, y no queda nada por fuera. Si hay fragilidad del cromosoma, se va a encontrar”, acota la especialista en genética.
DETECCIÓN TEMPRANA
De acuerdo con La Dra. Cossio, en estas enfermedades lo que se trata es de mejorar la calidad de vida, pues no tiene cura. Con todos los aspectos de manejo psicológico, de terapia de lenguaje, de fármacos que se pueden utilizar (de hecho los neurólogos los emplean para la hiperactividad), intervención con manejo de conducta, mejorar las posibilidades de aprendizaje en el niño, etc., el estilo de vida puede ser muy distinto al actual.
También se habla de algunos medicamentos que se están utilizando en Europa, “pero a nosotros no nos gusta utilizar medicamentos si no se tiene confirmada completamente la entidad debido al daño que pueda suceder”, aclara la doctora, quien agrega que otro aspecto importante es que si se encuentra al niño y hay posibilidades de estudiar a la madre, por ejemplo, se puede descubrir si ella tiene premutación, pues habría entonces más posibilidades de que ella pueda tener más hijos con este síndrome. Es entonces cuando la asesoría genética, el explicarle a la pareja dónde está, qué sucede, cuáles son las probabilidades en sus otros hijos, es amplia.
Esta entidad es hereditaria, autosómica dominante, no por la herencia de la dominancia clásica, si no que a medida que avanzan las generaciones y que la mujer tiene la premutación, hay más posibilidades de que nazcan sobre todo más varones con el síndrome (se puede dar en mujeres y en varones, pero es mucho más frecuente en los varones). Por eso, la asesoría genética es importante.
De acuerdo a los resultados, la pareja decide si quiere o no tener más hijos, es un riesgo que se corre en cada embarazo, pues no se reduce la probabilidad. Pueden nacer hijos portadores, enfermos o completamente sanos.