La enfermedad renal es común (frecuente), dañina y tratable.
La función principal de los riñones es remover toxinas y exceso de líquidos de la sangre por lo que cada día cerca de 200 litros de sangre son filtrados por los riñones. Además, ayudan a regular la presión arterial, producir células rojas de la sangre y mantener los huesos sanos. Cuando estas funciones se pierden de forma progresiva y permanente hablamos de enfermedad renal crónica la cual se presenta en algún grado en 1 de cada 10 adultos en el mundo es decir, en este momento 500 millones de personas en el mundo están afectadas.
La enfermedad renal crónica ocurre cuando hay una disminución importante en la tasa de filtración glomerular o un aumento en la excreción de proteínas en la orina y se pueden presentar complicaciones como hipertensión, anemia y enfermedad vascular y cardíaca. En general es producida por enfermedades inflamatorias del riñón, infecciones, obstrucción en la vía urinaria o enfermedades hereditarias como la Enfermedad renal poliquística sin embargo tanto en países desarrollados como subdesarrollados estas causas están cambiando a hipertensión arterial y diabetes mellitus que son al mismo tiempo las principales causas de enfermedad cardiovascular. Además de las complicaciones propias de la Insuficiencia renal crónica, esta potencia el riesgo de morir enfermedad cardiovascular (infarto agudo de corazón, accidente cerebrovascular). Las personas que están aparentemente sanas a los que se les detecta enfermedad renal crónica tienen diez veces más riesgo de morir prematuramente por una enfermedad cardiovascular aún cuando no desarrollen insuficiencia renal. La enfermedad renal crónica contribuye al desarrollo de enfermedad cardiovascular en 12 millones de personas en el mundo por año, cifras que están aumentando rápidamente debido a la epidemia global de diabetes. En niños, las principales causas de enfermedad renal crónica son la hipoplasia o displasia renal (riñones pequeños o con tejido renal anormal) que puede o no acompañarse de anormalidades de las vías urinarias (obstrucción, reflujo vesicoureteral, vejiga neurógena) y las enfermedades hereditarias.
La enfermedad renal crónica puede ser detectada de manera sencilla evaluando pequeñas muestras de sangre y orina para determinar los niveles de creatinina, calcular la tasa de filtración glomerular y corroborar las pérdidas urinarias de proteínas. Si no se detecta de manera temprana la enfermedad renal existe el riesgo de perder de forma progresiva la función renal y como mencionamos, aumenta el riesgo de fallecer de forma temprana por enfermedad cardiovascular.
La enfermedad renal crónica puede progresar a enfermedad renal terminal insuficiencia renal crónica terminal) ameritando tratamiento de reemplazo renal en alguna de sus modalidades: hemodiálisis, diálisis peritoneal o trasplante renal. Actualmente existen 1.5 millones de personas en el mundo en terapia de reemplazo renal, 80% de los cuales viven en países desarrollados ya que en los países subdesarrollados por los costos económicos que conlleva resulta inabordable. En Panamá, en el Hospital General de la Caja de Seguro Social se tratan 240 pacientes en hemodiálisis y 110 en diálisis peritoneal, en el Hospital Santo Tomás 59 pacientes reciben hemodiálisis y 360 pacientes con insuficiencia renal crónica que no han podido ingresar aún a algún programa de diálisis, en el Hospital Susana Jones Cano, también en la ciudad, 70 pacientes reciben tratamiento dialítico, en Chiriquí 96 pacientes están en programa de diálisis y cerca de 50 pacientes más en Colón. También hay pacientes en programas de diálisis en los hospitales privados de Panamá y en los hospitales públicos de Chitré y Aguadulce. En cuanto a la población pediátrica en el Hospital del Niño actualmente 8 pacientes reciben tratamiento de diálisis crónica mientras que en el Hospital de Especialidades Pediátricas del Seguro Social 6 pacientes reciben diálisis peritoneal y 8 hemodiálisis.De estos más de 1000 pacientes, la Coordinación Nacional de Trasplantes registra que sólo existen 130 pacientes en lista de espera de riñón y en los últimos 2 años sólo se realizaron 56 trasplantes renales. Estas cifras, cuya tendencia cada día es al aumento, nos demuestran que la enfermedad renal crónica es un problema de Salud Pública en nuestro país y a nivel mundial.
Por los altos costos económicos que conlleva, la única forma de afrontar este problema de salud pública es mediante la prevención y la detección y tratamiento temprano.
La detección temprana se realiza, como ya mencionamos, mediante sencillos exámenes de sangre y orina en los cuales determinaremos los niveles de creatinina, calcularemos la tasa de filtración glomerular y cuantificaremos la albúmina (proteína) en orina. Estos deben ser realizados con mayor interés en los pacientes en riesgo: diabéticos, hipertensos, obesos, fumadores, mayores de 50 años, pacientes con enfermedad renal conocida y en individuos con antecedentes familiares de diabetes, hipertensión o enfermedad renal. En los niños con infecciones urinarias frecuentes, con alteraciones congénitas, con enfermedad renal conocida o antecedentes familiares de enfermedad renal también es necesario realizar periódicamente estas pruebas. La detección temprana permite iniciar tratamiento que puede disminuir la velocidad a la que progresa la enfermedad renal.
La prevención debe basarse en establecer medidas que disminuyan el riesgo tanto de enfermedad renal como de enfermedad cardiovascular. Estas medidas incluyen: control de peso, amento de la actividad física, control de la presión arterial, control adecuado de la glicemia en los pacientes diabéticos, cese del tabaquismo y uso de medicamentos inhibidores de la enzima conversora de Angiotensina (IECAs) o bloqueadores de los receptores de angiotensina.
En niños, es importante la evaluación adecuada del paciente con infecciones urinarias ya que pueden sugerir la presencia de anormalidades de las vías urinarias, la toma de la presión arterial en cada consulta en los mayores de 3 años y corroborar estas presiones con las tablas para la talla y la edad. Si el niño ha sido diagnosticado con una enfermedad renal, el cumplimiento adecuado del tratamiento y los controles periódicos con su médico y promover un estilo de vida saludable con actividad física y alimentación balanceada, son necesarios para evitar o detectar de forma temprana la insuficiencia renal crónica.
Recordemos pues la importancia de nuestros riñones, que la enfermedad renal crónica se asocia a enfermedad renal crónica terminal, ameritando diálisis o trasplante, además aumenta el riesgo de morir prematuramente de enfermedad cardiovascular, sin embargo podemos prevenirla o detectarla de forma temprana e indicar tratamientos que reduzcan su velocidad de progresión, disminuyendo los altos costos socioeconómicos que conlleva el tratamiento de la enfermedad renal terminal.
Es hora que acuda a su médico y averigüe cómo están funcionando sus riñones.
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*El autor es Pediatra Nefrólogo. Centro de Diagnóstico Pediátrico
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