Cuando van pasando los años, el cuerpo se va desgastando. Uno de los órganos que va cediendo a la edad es el ojo y así encontramos que básicamente, las tres enfermedades más comunes relacionadas con la edad son las cataratas, la presbicia y la degeneración macular. Así lo explica la doctora Ana Cecilia Ibañez de Tello, oftalmóloga retinóloga.
Se denomina catarata a la opacificación del cristalino. Es la principal causa de ceguera reversible a nivel mundial. Cuatro de cada 10 personas mayores de 60 años tienen catarata. Son curables con un procedimiento sencillo y seguro, añade la especialista.
Para comprender por qué las cataratas producen ceguera hay que saber que el cristalino es un lente situado dentro del ojo que inicialmente es transparente. Su función es la de cambiar el enfoque del ojo para objetos lejanos y cercanos. Cuando este pierde su transparencia, impide que la luz proveniente de los objetos se enfoque adecuadamente en la retina. Dependiendo del grado de opacificación del cristalino, disminuye la calidad y cantidad de visión hasta el punto de poder producir ceguera (cataratas muy "maduras").
MAYOR RIESGO
Existen diferentes tipos de cataratas; sin embargo, las más comunes son las seniles. Se producen en personas mayores de 50 años. El cristalino se torna opaco debido a que sus fibras no son reemplazadas, sino que se van agregando nuevas fibras a la capa más externa del cristalino. De esta manera las fibras del centro del cristalino tienen más edad que la de la persona misma, ya que están es esa posición desde antes del nacimiento.
SÍNTOMAS O SEÑALES
Los síntomas son muy variables y van a depender del grado de "madurez" y tipo de catarata. Podemos decir que el principal síntoma consiste en la disminución de la agudeza visual de manera progresiva e indolora.
También puede presentarse con pérdida de la nitidez de los colores (se ven menos "vivos") y mala visión en la noche. Las luces intensas (por ejemplo, la de los autos en la noche mientras maneja) son molestas en personas que padecen de cataratas, ya que perciben halos alrededor de las luces. Estos síntomas son particularmente molestos cuando la persona pasa de la oscuridad a un ambiente muy iluminado o intenta leer con una lámpara de luz muy intensa.
La persona ya no ve con la misma brillantez porque está viendo a través de un lente que ya no es transparente, que se ha tornado color ambar o chocolatito.
"Esto nos va a pasar a todos", agrega la oftalmóloga, porque es algo que tiene que ver con la edad. Sin embargo, al preguntar quiénes están en mayor riesgo de padecer cataratas o a quiénes les da más cataratas, la respuesta es que la catarata más frecuente es la senil que es la que está relacionada con la edad y la encontramos en pacientes de 50 años en adelante.
RAYOS UV
La luz UV que recibimos diariamente por el sol contribuye al daño de las fibras del cristalino al producir un estrés oxidativo en estas, por lo cual también se ha relacionado la formación de cataratas con la mayor exposición al sol (por ejemplo, los pescadores, agricultores, etc).
OTRAS ENFERMEDADES SISTÉMICAS/ MEDICAMENTOS
Los individuos que padecen de trastornos metabólicos como diabetes e hipertensión tienen mayor riesgo de desarrollar cataratas e inclusive a edades más tempranas (por ejemplo, los pacientes con diabetes tipo 1).
El uso de corticoesteroides de manera crónica por alguna condición médica que así lo requiera (asma de difícil manejo, artriris reumatoide u otras enfemedades reumatológicas) también aumenta el riesgo de desarrollar cataratas.
TRATAMIENTO
Es importante destacar que hasta el momento no se ha descubierto un medicamento que le devuelva la transparencia el cristalino. La única solución hoy día es remover la catarata e implantar en su sitio un lente intraocular transparente. Existen diferentes tipos de cirugía, siendo la más segura y efectiva la técnica conocida como facoemulsificación.
Esta es la técnica más moderna para curar cataratas. Permite la extracción de la catarata a través de una incisión de aproximadamente tres milímetros, utilizando una sonda de ultrasonido/ láser para fraccionar mecánicamente el cristalino y luego aspirarlo. Finalmente se implanta un lente intraocular. No requiere suturas ni parche postoperatorio, se realiza con anestesia tópica (gotas), es ambulatoria, segura y la recuperación visual es casi inmediata.
LA PRESBICIA
Para enfocar de cerca, el ojo pone en marcha un mecanismo de "acomodación", mediante el cual y por la acción del músculo ciliar, se varía el espesor del cristalino (una lente biconvexa en el interior del ojo), aumentando la potencia del mismo. Esto hace que la imagen de un punto cercano se forme en la retina pudiendo verla con nitidez.
Con el paso del tiempo, el músculo ciliar, como el resto de los del cuerpo humano, van perdiendo elasticidad y haciéndose menos potentes. Al mismo tiempo el cristalino se va haciendo menos flexible, con todo lo cual la capacidad para acomodar y por lo tanto para ver de cerca, va disminuyendo con la edad.
De esta forma podemos definir a la presbicia como la condición óptica en la cuál, debido a los cambios producidos por la edad, disminuye en forma irreversible el poder de acomodación. La presbicia es, por lo tanto, una condición fisiológica y no patológica.
¿CUÁNDO Y CÓMO SE PRESENTA?
La presbicia comienza a manifestarse aproximadamente entre los 40 y los 45 años, y sus síntomas iniciales son muy claros: hace falta separarse de lo que se está leyendo o de la tarea que se está realizando y se necesita cada vez más luz para leer.
La presbicia afecta por igual a miopes e hipermétropes, poniéndose de manifiesto antes en estos últimos. Además afecta a aquellos que nunca han usado anteojos. Esta situación suele ser muy chocante para estas personas, que notan un empeoramiento rápido de su visión cercana. Esto no debe ser motivo de preocupación, pues como ya hemos dicho, se trata de una condición netamente fisiológica.
DEGENERACIÓN MACULAR RELACIONADA CON LA EDAD
Es una enfermedad degenerativa de la mácula (porción central de la retina que se encarga de la visión fina y especializada del ojo) que puede causar pérdida de la visión central y ceguera.
La degeneración macular se clasifica en seca y húmeda.
Seca: es la etapa temprana de la enfermedad. El paciente no percibe generalmente ningún tipo de síntoma y no experimenta pérdida de la visión; sin embargo, los exámenes realizados por el oftalmólogo en el consultorio revelan lesiones puntiformes amarillentas en la retina denominados 'drusens' que no son más que depósitos de desechos celulares. Además, áreas de desgaste de las capas de la retina denominadas atrofia, lo que se traduce en una pérdida lenta, pero continua de la visión.
Húmeda: es la menos frecuente de las dos variedades, pero la más severa pues conlleva pérdida visual severa, sobretodo sino se trata tempranamente. Es similar a la seca, pero además de 'drusens' y atrofia celular ("desgaste retinal") desarrolla vasos sanguíneos anormales nuevos y débiles que invaden la retina. Estos nuevos vasos o neovasos se rompen con facilidad produciendo hemorragia retinal y dejando como secuela una cicatriz que compromete de manera severa la visión.
FACTORES DE RIESGO
Existen varios factores de riesgo como los ambientales: fumar, dieta deficiente (ingesta baja de vegetales y frutas que son ricas en antioxidantes, comidas altas en grasa, exposición prolongada a la luz solar, falta de ejercicio y obesidad.
Factores de tiempo: edad (generalmente mayor 65 años).
Factores genéticos: antecedentes familiares, sexo femenino, raza blanca, ojos claros.
TRATAMIENTO
En cuanto al tratamiento, en etapas iniciales (seca) se evita la progresión de la enfermedad. Requiere seguimiento periódico con un retinólogo y modificar los factores ambientales (dieta rica en vegetales y frutas, no fumar, protegerse del sol), ya que los genéticos y la edad no son modificables.
Una retina sana requiere una fuerte defensa contra el estrés oxidativo, proceso en el que se liberan radicales libres tóxicos para la salud retinal. La luz UV que recibimos diariamente del sol causa daño a la retina al aumentar el estrés oxidativo.
La primera línea de defensa de la retina contra los rayos UV es la Luteína, un pigmento que se encuentra en la retina y que sirve como filtro protector. Esta no es producida por el cuerpo y solamente es obtenida a través de la dieta (vegetales verdes: brócoli, espinaca, etc.) o suplementos especiales.
Los antioxidantes (vitamina C, E, Betacaroteno, cobre, zinc, luteína, zeaxantina, etc.) son una excelente defensa contra estos radicales libres, pero la dieta nuestra no contiene los antioxidantes necesarios por lo que se recomienda la ingesta de suplementos vitamínicos ricos en estas sustancias, además de protegerse del sol con gafas oscuras con filtro UV.
Frente a la variedad húmeda, debemos seguir las recomendaciones anteriores, además hay que tratar los vasos anormales antes de que sangren. Para esto existen medicamentos que se inyectan dentro del ojo conocidos como antiangiogénicos, que se encargan de desaparecer los nuevos vasos anormales.
RECOMENDACIONES A NIVEL GENERAL
Para mantener una buena salud visual y retardar en lo posible las enfermedades oculares relacionadas con la edad, siga las siguientes recomendaciones:
Visite a su oftalmólogo regularmente para que detecte tempranamente cualquier patología, y así pueda ser tratada de manera eficaz y oportuna.
Proteja sus ojos de la luz UV (gafas oscuras, gorras)
No fume
Si sufre de diabetes, hipertensión arterial u otra enfermedad sistémica contrólela adecuadamente con su especialista. Muchas de estas enfermedades metabólicas producen daños severos al ojo.
Incorpore a su dieta vegetales y frutas, y disminuya la ingesta de grasas.
Utilice un lubricante ocular (lágrimas artificiales) para mantener sus ojos confortables.