La cirugía reconstructiva de mano y brazo ofrece ahora importantes avances para quienes han sufrido traumas físicos severos de sus extremidades superiores. Uno de tales avances es la transferencia de pulgares de los pies a las manos.
“La transferencia del dedo pulgar del pie a la mano, en pacientes que han perdido un pulgar de la mano, es una operación compleja. No sólo hay que reconstruir la articulación, sino que por medio de microcirugía hay que reconectar nervios, tendones, arterias y venas”, dice el Dr. Eduardo González Hernández, cirujano ortopédico de origen mexicano, entrenado en la Universidad de Texas, subespecializado en cirugía de mano y brazo, actualmente afiliado al Kendall Regional Medical Center de Miami.
Esta operación de transferencia de pulgares de pies a manos fue desarrollada en San Francisco, pero es en Taiwán donde ahora se encuentra el líder mundial en esta técnica, el Dr. Fu-Chan Wei, con el cual se entrenó el Dr. González.
Según el experto en Miami, esta operación es muy útil, ya que el pulgar es el dedo que permite a la mano la función de agarrar, que es fundamental para las actividades cotidianas y el trabajo.
“Los resultados de esta operación son excelentes”, asegura el Dr. González y agrega que el pulgar transferido aunque se ve un poco más grande que el pulgar natural de la mano, una vez transplantado queda con la funcionalidad y sensibilidad suficiente como para devolver al paciente la posibilidad de usar la mano normalmente.
ESTIMULACION DE MUSCULOS
Otro ejemplo de avances en la cirugía de extremidades superiores es la estimulación de músculos. La persona que ha sufrido un accidente, generalmente automovilístico o deportivo, y se lastima los nervios en la parte alta del pecho y el cuello, (‘lesión del plexo braquial’), ve comprometida la función del brazo. Si la lesión es menor, puede tener debilidad en el brazo, pero si la lesión es severa porque se rompe los nervios, pierde la sensibilidad y la función del brazo.
“En algunos casos podemos reparar los nervios; en otros, encontramos nervios que están intactos, los cortamos y los usamos como reemplazo de aquellos que no se han podido reparar. Los injertamos y reconectamos a los músculos que han perdido inervación, y de esa manera los reanimamos. Es lo que se llama ‘transferencia de nervios”, agrega el Dr. González.
FRACTURAS COMPLEJAS
De igual forma, hay avances en el manejo de fracturas complejas del hueso húmero (del brazo), o del codo, las cuales pueden presentar problemas adicionales, tales como que el hueso perfora la piel y sale, pérdida de hueso, infección, o resistencia a sanar.
“Estos casos complejos pueden convertirse en una pesadilla para el cirujano ortopédico. El codo, por ejemplo, es una articulación muy difícil, la llamamos ‘la articulación que no perdona’. Es importante en estos casos tener experiencia no sólo con huesos, sino con el manejo de tejidos blandos, con la circulación que alimenta tales tejidos, estar familiarizado con injertos. Son muchos detalles que se deben tener en cuenta en una reconstrucción compleja”, advierte el cirujano.
El Dr. González explica que estos avances han sido posibles gracias al trabajo de grupo a nivel hospitalario, el desarrollo de la tecnología y la colaboración estrecha entre diferentes expertos mundiales para desarrollar técnicas quirúrgicas novedosas y efectivas.
“En mi caso, he tenido la oportunidad de compartir conocimientos con expertos mundiales en el campo de la cirugía de mano y brazo, como el Dr. Maurice Muller, ya fallecido, y el Dr. Diego Fernández, argentino suizo, en Berna, Suiza; o con el Dr. Juan González del Pino en España. La clave es reunir los avances que están sucediendo en los Estados Unidos con los que se están haciendo en Europa, o en Asia, donde tienen una aproximación diferente. Tenemos cirujanos fantásticos alrededor del mundo. Es importante poner atención y exponerse a diferentes maneras de hacer las cosas, tanto en el campo de la biomecánica de los huesos, como en el de la microcirugía”, comenta el Dr. González.
El cirujano explica que las reconstrucciones de manos y brazos tienden a ser más exitosas cuando se hacen de manera temprana luego de producirse la lesión. Muchas de tales reconstrucciones pueden hacerse años después, pero las opciones quirúrgicas podrían ser limitadas y los resultados quizás no sean los mismos que si se interviene tempranamente.
“Por sólo mencionar un par de ejemplos, ví aquí en el Kendall Regional en Miami a un paciente aerotransportado de emergencia desde Turks and Caicos, el cual se había cercenado cuatro dedos de una mano en un accidente industrial. Le pudimos reimplantar tres de los cuatro y se recuperó, los dedos le quedaron funcionales. Obviamente, eso no hubiera sido posible si viene muy tarde. De Gran Caimán vino un trabajador portuario con múltiples fracturas del antebrazo, le había caído encima una plataforma llena de láminas de madera prensada. Iba directo para amputación a nivel del codo. Hicimos una delicada liberación de tejidos blandos, estabilizamos las fracturas, liberamos los nervios, cubrimos las heridas, fueron varias operaciones, algo muy complejo. El paciente se recuperó y terminó recobrando la función normal de su antebrazo y su mano, al punto de que regresó a su trabajo pesado en el puerto. Cada que viene a Miami nos trae biscocho de ron, como muestra de agradecimiento”.
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