
Uno de los problemas más comunes asociado al estilo de vida actual es el exceso de peso. La obesidad y el sobrepeso suponen una creciente carga económica sobre los recursos nacionales. Afortunadamente este mal se puede prevenir en gran medida si se introducen cambios adecuados.
La obesidad es una enfermedad crónica con numerosas complicaciones y sobre la misma se habló en el XVI Seminario de Educación Continua y II Seminario de Obesidad realizado en la Universidad de las Américas bajo la organización de los estudiantes de Maestría en Fisiología del Deporte y CIAES.
Uno de los puntos tratados en el seminario que más efecto causó fue el de los hábitos alimentarios del panameño obeso, pues pone de manifiesto una realidad un tanto preocupante, sobre todo en los niños.
La Mgtra. Flavia Fontes, actual directora de la Escuela de Nutrición y Dietética de la Facultad de Medicina de la Universidad de Panamá, Coordinadora de Enfermedades Crónicas Relacionadas con la Nutrición del Programa de Salud Nutricional del Ministerio de Salud, ha hecho diversas publicaciones sobre el tema.
Lo primero que señaló Fontes es que se viven tiempos donde hay mayores avances tecnológicos y la globalización, pero eso no se ha traducido en suficientes alimentos para las poblaciones con menos recursos, además de que hay déficit de nutrientes, lo que se traduce en una oferta de productos poco nutritivos y con alto contenido calórico.
Antes se consumía muchas leguminosas, hortalizas y frutas (frijoles, porotos, guandú...), cereales integrales (la avena se comía mucho más que ahora que ya no hay tiempo y todo está prefabricado y con alta ingesta de calorías vacías que no aportan nada, solo calorías). Además, hay un deseo emocional de comer mucho y cada vez la presa o carne, debe ser más grande, pero se comen pocos vegetales, todo esto en detrimento del consumo de fibra.
ESTUDIOS ALARMANTES
Hay un estudio nacional que es representativo de toda la población y que se puede comparar en tres momentos, en 1997, en el 2003 y en el 2008. Todos confirman que tanto en el área urbana como en la rural, la obesidad aumentó de manera impactante en los niños menores de 5 años.
No hay estudios formales de consumo en Panamá. La última encuesta de consumo se realizó en la década del 90. Sin embargo, en la Universidad de Panamá, se cuenta con múltiples estudios puntuales sobre consumo.
COMEN FRITURAS TODOS LOS DÍAS
Uno de estos, realizado en el 2004, en el que se evaluaron niños preescolares que iban a centros parvularios, mostró que el 38% tenía exceso de peso, 44% consumía frituras todos los días y lo más interesante es que casi 30% de las madres encontraban a sus niños divinos y no obesos, pues se sigue percibiendo al niño obeso como precioso y al flaquito como desnutrido.
NO CONSUMEN VEGETALES, SÍ COMIDA CHATARRA
En cuanto al consumo de vegetales, 70% (es decir, 7 de cada 10) nunca consumen vegetales o consumían muy poco y la mitad consumía menos de dos frutas al día y eso que se tomó en cuenta que un juguito tipo néctar se iba a considerar como fuente de fruta.
Más de la mitad de esos niños que tenían exceso de peso consumían cuatro o más porciones de comida chatarra a la semana.
La mitad de esos niños obesos consumía más de 12 cucharaditas de azúcares al día. Una soda contiene 8 cucharaditas (160 calorías) y se ve cómo las mamás le dan soda hasta en las mamaderas, lo que aumenta dos veces el riesgo de presentar obesidad.
En cuanto a niños de 5 a 9 años tenemos que en la encuesta de nivel de vida del 2003, de cada 18 niños, dos tienen más peso de lo que deberían tener. En adolescentes, igual, el 10.9% estaba en sobrepeso y 12% en obesidad.
TIENDAS ESCOLARES
Un estudio hecho entre el Ministerio de Educación y la Universidad de Panamá en que se evaluaron tiendas escolares de 59 escuelas y a mil 200 estudiantes, se dieron cuenta que el producto de mayor venta en las tiendas escolaress, casi en un 80% son las frituras, le siguen las sodas muy de cerca con más del 60%, después las picaritas y otros snacks.
En ese estudio descubrieron que el 85% de los chicos compran en la tienda de la escuela, lo que significa que tienen plata para comprar, quizás lo hacen porque los papás no se pueden parar temprano a preparar la merienda, no se organizan o no quieren, y le dan el dinero para que compren lo que ellos quieran o lo que encuentren.
QUÉ COMPRAN EN LA TIENDA
42% compraban soda y 32% picaritas o snacks de pésima calidad nutricional.
Y el 80% dijo que lo compra porque le gustan mucho y 20% porque era lo que había.
LA FRUTA NO SE OFRECE
En otro estudio hecho en escuelas de San Miguelito se encontró que había 11% de sobrepeso y 8% de obesidad, muy parecido con la encuesta de niveles de vida lo que indica que el estudio tiene una representatividad parecida al estudio a nivel nacional.
En el mismo se encontró que lo que más se consumía eran cheez weez, pastillas y galletas y 34% de la oferta solamente cumplía lo que el Ministerio de Educación propone como una normativa en las escuelas. El 50% de lo que se propone, como frutas y productos en base a cosas naturales no se está ofertando.
ESCUELA PÚBLICA Y PRIVADA
Otro estudio hecho en una pública y otra privada demostró que el 18% de los estudiantes estaba en sobrepeso y 18% en obesidad; más de la mitad consume comida rápida de una a dos veces a la semana; 12% va 3 o más veces a la semana a un restaurante de comida rápida, lo que indica que invierten buenos recursos económicos; 54% tienen un consumo moderado alto, sumado a los que van más de una vez a la semana a un restaurante de comida rápida.
No se mostró diferencia entre la escuela pública y la privada, ambos consumían de igual forma en restaurantes de comida rápida. En cuanto a lo que compraban, el 70% compraba soda y el 60% papas fritas.
Hay otros estudios en niños de otras edades que demuestran que el comportamiento es el mismo. Entre los adultos, por su parte, la mitad de la población panameña tiene más peso del que debería. En casi todas las provincias, hasta en las áreas indígenas, hay sobrepeso y obesidad.
Hay otro estudio en el cual se hizo una comparación de 20 años, entre 1982 y 2002. En el primero, el 4% de los hombres y 7% de las mujeres tenían obesidad, pero 20 años después la obesidad cuadruplicó en los hombres y triplicó en las mujeres. Y hay datos pendientes de la encuesta de 2008, porque la parte de los adultos todavía no está tabulada, “pero estamos seguros que ese número debe haber aumentado”, agregó Fontes.
ALIMENTOS ULTRAPROCESADOS
La experta en Nutrición señala que lo que no está bien en estos alimentos es que básicamente tienen 30% más de grasa saturada, sobre todo en cuanto a dulces, embutidos, galletas y todos los panes. También tienen 30% más de azúcar simple (sacarosa) y mucho más sodio que es otro predisponente importante por el benzoato de sodio que está presente hasta en las sodas, en las hojuelas de maíz, por todos los preservativos a base de sodio que hay que usar para conservar los alimentos procesados.
Por lo general quienes consumen gran cantidad de alimentos ultraprocesados, consumen mucho menos fibra (elemento que ayuda muchísimo al funcionamiento del cuerpo en cuanto a atrapar colesterol, al buen funcionamiento del intestino y la facilitación para atrapar radicales libres), lo que representa un daño terrible que se le hace al organismo.
Estos alimentos procesados tienen una densidad energética muy alta. Sesenta por ciento más alta, por eso es importante leer las etiquetas, pero en Panamá el problema es mayor, pues muchas de las etiquetas todavía están escritas en otro idioma. Esta es una campaña que hay que hacer con el consumidor porque para poder enseñarle qué está comiendo, la etiqueta debe estar en español.
Los alimentlos ultraprocesados inducen a la ingestión excesiva debido a muchos mecanismos complejos que no solo incluyen la densidad energética. Las calorías líquidas comprometen la regulación fisiológica renal y el balance energético. Son deliciosos, hipersabrosos porque la grasa que se les pone es la que hace que quien los come los sienta agradables y tenga deseos de seguir comiéndolos. Por eso, hay pacientes que no regulan la presión arterial porque el médico les dice no coman tanta sal y ellos deciden que ya no van a usar más sal en las comidas, si no un cubito o gallinita, productos que están llenos de sodio.
PRESENTACIÓN Y MERCADEO
Ese hipersabor es reforzado con un empaque atractivo y un mercadeo excesivo dentro de la propia casa. Los niños ven televisión durante horas y están sometidos a todo tipo de publicidad relacionada con alimentos ultraprocesados y cuando la madre llega en la noche y les dice que deben comer vegetales, el niño dice “guácala”.
El poder que tienen estas compañías es muy fuerte. Además, son alimentos listos para el consumo, hasta en los semáforos se puede comprar soda en vez de agua, aunque ahora ya venden agua y es cuestión de elección.
Todo el bombardeo publicitario debe llevar a que en algún momento el padre de familia haga un alto y se cuestione lo que está haciendo con sus hijos y que haga los ajustes que sean necesarios para evitarle problemas de salud en el futuro.
En estos momentos el Ministerio de Salud está convocando a la empresa privada y a la industria a que se autoregule en el contenido de sodio y de sal. En Europa hay un movimiento y ya 16 empresas se han comprometido, pero para los latinoamericanos todavía se está haciendo un llamado fuerte para que las empresas empiecen a usar la responsabilidad social empresarial bien orientada, no solo a donar una canastilla a una embarazada, si no que se comprometan a no abusar de la propaganda con la comida chatarra.
Hay que trabajar con las sodas como se trabajó con el cigarrillo para lograr el etiquetado en los envases y el cintillo en la publicidad en general. En Europa se trabaja para poner una etiqueta en las sodas que dice “Más de un vaso al día lleva a la obesidad”. Por supuesto que todavía no ha sido aprobado, acotó la nutricionista Fontes.