Descubre qué puede estar sucediendo, pues hacer ejercicio no es sinónimo de estar más delgado. Muchas personas se quejan de estar haciendo ejercicio a diario y no ver resultados, pues no logran perder peso y en algunos casos, hasta aumentan. Para explicar qué es lo que sucede, conversamos con el Dr. Javier Bernard, especialista en Medicina Preventiva en el Hospital Punta Pacífica, quien señala que es un tema bastante amplio del que se podría hablar por horas. No obstante aclara que no se debe a una sola causa y que son muchos los factores que pueden influir en ese aumento de peso. Además, cada caso es particular. De acuerdo con Bernard, generalmente se tiene la idea que simplemente hacer ejercicio es suficiente para perder peso, pero nada más lejos de la realidad. Son muchos los factores que juegan un papel importante para que al practicar una actividad física se pueda lograr perder peso.
También depende mucho de la edad del paciente, la condición de salud previa a la actividad física y otros aspectos. Sin embargo, el especialista hace una explicación acerca de los tres errores más frecuentes.
LA ALIMENTACIÓN
Una de los aspectos que hace que la actividad física rinda frutos o dé los resultados deseados es la alimentación. La nutrición y el ejercicio van de la mano. De nada sirve hacer todos los días 30 minutos de actividad física de baja a moderada intensidad o de moderada a intensa, si la alimentación es pobre y no tiene los nutrientes necesarios.
La mayoría de las personas empiezan a hacer actividad física sin ningún tipo de asesoría y comen lo que quieren en el momento que desean. Comúnmente, cuando se termina una rutina de ejercicios, lo que se tiene es deseos de comer y eso es fisiológicamente normal, informa el médico, pero lo que se come antes, durante y después de la actividad física es clave porque es lo que hace la diferencia en los resultados.
Antes de empezar a hacer ejercicios, la nutrición debe ser balanceada, todas las comidas deben contener lo mismos tres componentes que son carbohidratos, proteínas y grasas saludables. Estas tres cosas se ayudan entre ellas en su proceso de absorción y eso aporta un gran beneficio, pero es necesaria la asesoría de los expertos para saber cuáles son los carbohidratos permitidos, las proteínas, dónde están esas fuentes, etc.
LOS CARBOHIDRATOS
El problema es cuando uno de esos nutrientes no está incluido en las comidas o se hace mayor énfasis en los carbohidratos. Esto último es fisiológicamente explicable porque a medida que se hace actividad física y hay mayor desgaste en el cuerpo, este pide más energía y mucha de la energía para hacer actividad física proviene de los carbohidratos, pero la clase de carbohidratos que se consume es lo que hace la diferencia.
Los carbohidratos simples como las pastas, el pan, la harina, los azúcares normales que están hasta en las bebidas recomendadas al hacer deporte, incluso las low fat, no son los adecuados, porque al ser simples se absorben rápidamente y nuestro cuerpo libera más insulina, lo que lo predispone a aumentar de peso.
DIABETES
Para explicarlo más detalladamente, el Dr. Bernard indica que al consumir carbohidratos simples en mayor cantidad, el cuerpo -a través del páncreas- produce más la hormona insulina (es la que se encarga de capturar el azúcar que está en el torrente sanguíneo, llevarla a las células y almacenarla para brindar energía), pero si la cantidad de carbohidrato es excesiva, si la cantidad de azúcar es excesiva, el cuerpo empieza a producir mucha más insulina de lo necesario y progresivamente se va desarrollando una resistencia a la insulina. Es decir que las células al ver esa oleada de insulina, no saben qué hacer con ella y le cierran las puertas. Al hacerlo, lo que se logra es que el azúcar ya no se pueda absorber en la célula, no se recibe energía y pueden suceder dos cosas con esa azúcar. Al inicio, se va a la mayoría de los diferentes tejidos y se acumula. Al acumularse lo hace en forma de tejido adiposo (grasa), pero si se continúa con ese patrón alimenticio, a lo largo de los años esa azúcar no solo se va a convertir en grasa, si no que eventualmente la cantidad de azúcar va a ser tan alta que se va a desarrollar diabetes, enfermedad que ya es considerada una epidemia mundial.
Por todo lo mencionado, es que se necesita asesoría de especialistas para saber cuál es la cantidad de carbohidratos a consumir para cada persona.
FALTA DE PROTEÍNA
Otro error muy común, manifiesta el especialista, es la falta de proteína en la nutrición diaria. La proteína es sumamente importante porque construye el músculo, lo ayuda a desarrollarse y crecer.
Cuando hay un músculo mejor desarrollado o aumentado de tamaño, este no deja que se deposite la grasa y no la persona no engorda. Es más, se tiene más masa muscular que tejido adiposo. Tal vez se mantenga el peso en los mismos rangos, pero hay más masa muscular que tejido adiposo.
La persona que tiene más masa muscular que tejido adiposo se ve bien, físicamente se ve delgada porque el músculo ocupa el espacio que ocupaba la grasa.
ACTIVIDAD FÍSICA
Otro de los errores frecuentes es el tipo de actividad física que se realiza. Muchas personas que creen que con hacer 20, 30 ó 35 minutos de caminata alrededor de un parque es suficiente y la verdad, no lo es. No a todos se les puede exigir que hagan ejercicios de moderado a intenso, por eso también es necesaria la asesoría previa a la práctica de ejercicios.
La glucosa del organismo existe de diferentes formas. Una de ella es el glucógeno que generalmente se encuentra depositado en sitios como el músculo y el hígado. El que está en el hígado sirve para mantener el nivel de glucosa normal y saludable, porque los niveles bajos de azúcar tampoco son buenos.
El que está en el músculo sirve para la actividad física, es el que le brinda energía al músculo para que haga lo que tiene que hacer. En los primeros 30 ó 40 minutos de iniciar una actividadad física, el cuerpo toma la energía del glucógeno que está concentrado en el músculo y no del tejido graso.
Después de esos 30 ó 40 minutos de actividad física entre moderada e intensa, se agota ese glucógeno del músculo y el cuerpo busca otras fuentes de energía, en este caso la grasa. Esta es otra de las razones por la cual las personas sienten que están haciendo ejercicio y en vez de bajar de peso, aumentan.
Y es que si usted camina tal vez 20 minutos a un paso muy despacio, generalmente no está haciendo nada de actividad física. El intercambio de oxígeno es importante, pero también hay que aumentar la frecuencia cardiaca a un ritmo adecuado para que el ejercicio pueda ser sostenido y quemar calorías.
Lo más recomendable es hacer ejercicios por más de 40 minutos y con mayor intensidad, si se tiene la capacidad física. Por ejemplo, los atletas pueden hacerlo por dos horas y luego de ese tiempo es que empiezan a ver los cambios deseados.
LA PARTE FISIOLÓGICA
Hay otro factor que es muy difícil de controlar y es la parte fisiológica del organismo lo cual tiene mucho que ver con la edad. Quizás el caso más frecuente es el de las mujeres que, cuando entran en la perimenopausia y empiezan a ocurrir algunos cambios en su organismo, no ven los resultados a pesar de hacer una actividad física, incluso moderada y por el tiempo adecuado.
Lo que sucede es que en esta etapa de la vida de la mujer empiezan a darse pequeños indicios de desbalance de la hormona femenina, específicamente el estrógeno. Entonces el cuerpo empieza a hacer ajustes y uno de los primeros es buscar la otra fuente de estrógenos en el organismo y además de los ovarios ¿cuál creen que es? El tejido graso.
El organismo es muy inteligente y complejo, pero a veces el mecanismo de compensación tiene sus pros y sus contras. En este caso, sabiamente el organismo busca la fuente de estrógeno del tejido adiposo y empieza a juntarlo en algunas áreas como la parte abdominal, pues el cuerpo empieza a prepararse para lo que él ve venir que es la deficiencia de estrógeno. Entonces, la mujer no comprende por qué, a pesar de los ejercicios, la llantita resiste.
Lo que debe hacer es un perfil hormonal, algo que cada día se estila más, y cada vez es más fácil de interpretar, para hacer los ajustes necesarios, pues si se suple el estrógeno, el tejido adiposo ya no va a necesitar acumularse ahí en el abdomen y los resultados deben ser otros.
En los hombres ocurren algunos cambios similares en la andropausia con la testosterona, además de que disminuye el deseo sexual, pero el hombre no se preocupa tanto por su apariencia física como las mujeres, acota el especialista.
EL METABOLISMO
En algunas mujeres, cuyo estrógeno empieza a ser deficiente, pueden afectarse otros órganos de la anatomía como la tiroides y puede disminuir la función de la tiroides, lo que hace que el metabolismo sea lento, que la grasa se queme más lentamente y eso afecta. Así, vemos que no son solamente los ovarios o el estrógeno, son muchas hormonas las que entran en juego, por eso la importancia de un perfil hormonal, pero no hay que tener 50 años para ver esos aspectos, se pueden analizar desde temprano. Antes no se veía con tanta frecuencia los desbalances hormonales en etapas tan tempranas de la vida y eso se debe al tipo de alimentación y estilo de vida que se lleva actualmente, hay más estres, son más las responsabilidades y ocurren más eventos alrededor de cada quien que hacen que el metabolismo se transforme.
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