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La primera justificación para realizar un Programa de Identificación Temprana de Pérdidas Auditivas o Hipoacusias en los recién nacidos, se relaciona directamente con el impacto que tiene este impedimento sobre la adquisición y desarrollo del habla, del pensamiento-lenguaje, de sus logros académicos y de su adaptación psicológica y social. El objetivo de estos programas es prevenir y minimizar los efectos adversos sobre la vida y el futuro de nuestros niños.
Hace ya algunos años, en muchos países de Europa y de América, se vienen desarrollando programas para identificar, desde el nacimiento, a los niños con algún tipo de pérdida auditiva. En algunos de estos países, incluyendo al nuestro, estos programas se dirigen más al estudio de los bebés con alto riesgo, es decir, que cuentan con antecedentes que nos hacen sospechar que se pueda haber comprometido la correcta formación y desarrollo anatómico y fisiológico del bebé antes o durante el parto, que haya padecido posteriormente de enfermedades que pudieron conllevar a alguna pérdida auditiva y/o que cuente con historia familiar de pérdidas auditivas de nacimiento.![]() |
Debido a esto, algunas veces se nos escapan niños cuyos antecedentes no reportan ningún tipo de riesgo conocido, y que aún así, llegan a presentar algún grado de pérdida auditiva o hipoacusia. A través de los años, la experiencia nos ha demostrado que la edad promedio para la detección de una hipoacusia oscila entre los 2 y los 4 años de edad, o en edades preescolares o escolares, generalmente porque su lenguaje y/o su aprendizaje no se desarrolla apropiadamente. Esto acarrea como consecuencia el retraso en el establecimiento del diagnóstico y la adaptación de una prótesis auditiva adecuada, que permita estimular los restos auditivos y la iniciación de una terapia que apoye el desarrollo de las habilidades deficitarias del niño hipoacúsico.
Las consecuencias de un impedimento auditivo pueden ser muchas y dependerán del grado y tipo de la pérdida, de la edad en que se inicie el tratamiento adecuado y de los métodos de reeducaciòn, los cuales deberán ser constantes a través de los años de desarrollo del niño y exigirán un trabajo en conjunto de los padres, médicos, terapeutas, maestros y de todas las personas que pertenecen al ambiente que rodea al niño. Estas consecuencias pueden abarcar desde leves hasta severos compromisos tales como:
Retraso en la aparición y/o adquisición pobre del habla y del lenguaje.
Retraso en el desarrollo del pensamiento-lenguaje.
Trastornos fonológicos y de pronunciación de los sonidos del habla.
Irregularidades en las características de la voz.
Dificultades de atención- concentración secundarias.
Dificultades del aprendizaje escolar.
Dificultades en las adquisiciones de los aprendizajes superiores.
Dificultades en la adaptación psicológica y social.
La importancia de conocer la existencia de estos programas de detección, que deben abarcar en “forma universal” a todos los recién nacidos desde la sala de cunas del hospital, con o sin antecedentes de importancia, queda así demostrada y ha traído como resultado la innovación de las técnicas de evaluación, con la mayoría de las cuales ya contamos en nuestro país desde hace algunos años, pero que aún no están siendo utilizadas en forma consistente por todos los clínicos.
Dentro de las pruebas más actualizadas contamos desde hace algunos años en Panamá con la Evaluación de las Emisiones Otoacústicas, la cual consiste en una prueba rápida, no invasiva, fácil de aplicar, que puede realizarse desde las primeras horas después del nacimiento y que puede detectar pérdidas auditivas desde los 25 dB, poniéndonos así en alerta para efectuar un seguimiento completo, que le permita al médico elaborar, en forma precoz, un diagnóstico temprano para dar paso inmediatamente a las posibles correcciones médico y/o quirúrgicas, a la correcta estimulación del bebé, a la aplicación de prótesis auditivas adecuadas y métodos de rehabilitación apropiados para salvaguardar el desarrollo futuro del niño.
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Aún así, esta prueba por sí sola no nos da un diagnóstico audiológico, pero permite ponernos rápidamente en alerta y, en conjunto con el resto de la batería de exámenes, dentro de las que contamos con la Reactometría o prueba comportamental de la audición, los Potenciales Evocados Auditivos de Tallo Cerebral, la Timpanometría y Prueba de Reflejos Estapediales, la Audiometría en Cámara Sonoamortiguada y otras, se ayuda así al rápido establecimiento del diagnóstico preciso de cualquier patología auditiva.
Hoy en día no hay excusa aceptable para que una pérdida auditiva, por más leve que parezca, no sea detectada a tiempo. Contamos con profesionales idóneos y con tecnología avanzada que nos permite realizar a tiempo una detección temprana, la cual evitará que los retrasos que conllevan las mismas, se apoderen del futuro de nuestros niños y por ende, de nuestra nación. Los profesionales de la salud, médicos, audiólogos, terapeutas, así como los de la educación y sobre todo, los padres de hoy en día, no podemos permitir que ningún niño se encuentre en desventaja en su crecimiento y desarrollo. Por ello, debemos considerar y creer firmemente que LA DETECCIÓN TEMPRANA ES UNA RESPONSABILIDAD DE TODOS.
Como estos equipos audiològicos son en su mayoría costosos, se contaba con estas pruebas solo a nivel de algunas clínicas privadas (Clínica Crespo, Grupo Ortofono, CADI San Fernando) y en algunos de los hospitales de mayor población de la ciudad capital, como en el Complejo Hospitalario Metropolitano, en algunas policlínicas de la Caja del Seguro, hasta este último año, y en el Hospital del Niño.
Gracias a un grupo desinteresado que se distingue por iniciar luchas, alcanzar y cumplir objetivos en beneficio de los más necesitados de nuestro país, el sueño de realizar la Detección Temprana de las Pérdidas Auditivas en todos los niños nacidos vivos de nuestro país, se podrá llevar a cabo pronto en casi todos los centros de salud en donde haya mayor población de nacimientos, a nivel de toda la República. Este año, el Club Rotario de Panamá ha iniciado su proyecto del año “EL SONIDO DE LA VIDA”, del cual me digno en ser voluntaria para coordinar los entrenamientos y el seguimiento de este proyecto, colocándose así a Panamá en un lugar vanguardista, como uno de los primeros países de América Latina en llevar a cabo el Programa De Tamizaje Universal de la Audición. Démosle gracias al Señor y a nuestros amigos Rotarios por haber hecho este sueño realidad y continuemos apoyando y trabajando todos con responsabilidad por los niños de Panamá.
Analida Pitty
Coordinadora Clínica
Fonoaudióloga Reg. 0036
Tel. (507) 206-2458 / 59
Cel. 6617-6048
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