Existen tres tipos de ejercicio: el aeróbico, excelente para mejorar la capacidad cardiopulmonar y consumir calorías; el ejercicio con pesas, para tonificar músculos y aumentar la resistencia ósea; y los ejercicios de flexibilidad que mejoran el balance del cuerpo. Lo ideal es una buena combinación de los tres, pues se estimula así la producción de las endorfinas, que son sustancias químicas que se producen en el cerebro y dan esa sensación de "sentirse bien", y además ayudan a combatir los sentimientos de angustia y depresión tan frecuentes en esta época de la vida de la mujer.
Siempre se ha hablado de la importancia del ejercicio para la salud. Pues bien, así mismo debemos insistir que en la etapa de la perimenopausia toma aún más valor la práctica del ejercicio por sus múltiples ventajas.
Es recomendable que cualquier persona adulta realice ejercicios de "intensidad moderada" por lo menos 5 veces a la semana, durante aproximadamente media hora. "Intensidad moderada" quiere decir que el ejercicio debe hacer que se incremente levemente la respiración y la frecuencia cardiaca al realizarlo.
Siempre es recomendable que antes de iniciar un régimen de ejercicio, la persona se realice una evaluación médica, para descartar posibles patologías que pudiesen estar presentes.
Ejercicio aeróbico: se recomienda practicarlo al menos por 30 minutos, 5 días a la semana, a intensidad moderada. Este puede ser correr, caminar enérgicamente, bailar, nadar etc.
Ejercicio de resistencia (pesas): se debería realizar dos a tres veces por semana; por ejemplo, caminar rápido y el trabajo con pesas libres ó máquinas de pesas. Se debe tener cuidado de no exceder el peso a levantar, pues podría causar lesiones.
Ejercicios de flexibilidad: estos incluyen el estiramiento, yoga, Pilates, etc., que ayudan a mantener el cuerpo relajado. Los ejercicios de estiramiento también deberán realizarse antes y después de cualquier sesión de ejercicios como calentamiento y enfriamiento, para prevenir lesiones como desgarres musculares.
Durante esta época de la vida, se van a presentar con mayor o menor intensidad y frecuencia algunos síntomas característicos de la menopausia, que pueden aliviarse en forma parcial con el ejercicio. Siempre es preferible la utilización de la terapia de reemplazo hormonal para el tratamiento de la sintomatología, pero el ejercicio coadyuva a que este tratamiento sea más eficaz, además que como ya se ha mencionado, tiene un efecto benéfico para la salud.
Por ejemplo, el ejercicio aeróbico puede ayudar a mejorar la depresión y la ansiedad, pues eleva el estado de ánimo y alivia estos síntomas. La actividad física regular, en especial el ejercicio aeróbico, promueve la salud cardiovascular.
Al seguir un programa de ejercicio aeróbico regular, se reduce el riesgo de eventos coronarios en la mujer (30 minutos diarios, 5 veces a la semana).
El ejercicio de resistencia con pesas ligeras, puede prevenir la pérdida de masa muscular y densidad de los huesos. Es sabido que la menopausia aumenta los riesgos de osteoporosis y el ejercicio es una de las maneras más efectivas para prevenir esta patología tanto en la mujer premenopáusica como en la posmenopáusica.
Los ejercicios de estiramiento reducen la rigidez que ocurre con la edad y mejoran el balance de la persona, disminuyendo de esta manera los riesgos de caídas y fracturas producto de las mismas. Se deberá tener especial cuidado en personas con osteoporosis establecida, las cuales no deberán realizar ejercicios de impacto o levantamiento de peso pues se podría producir una fractura.
Se sabe que el ejercicio en general puede llegar a reducir hasta en 50% los bochornos que se producen en la perimenopausia, aunque en contados casos el ejercicio pudiese activar la aparición de los mismos.
Para mejorar el insomnio, cualquier tipo de ejercicio es beneficioso, pues la persona puede tener un sueño más profundo y reparador.
El estrés puede reducirse con el ejercicio, por el beneficio que dan las endorfinas que se producen al realizarlo.
Durante esta etapa del climaterio, se reduce el metabolismo de la mujer, lo que trae como consecuencia dificultad para regular su peso. El ejercicio ayudará a que no haya incremento de peso.
Podemos concluir que la mujer que se mantiene activa, realizando actividad física regular durante toda su vida, va a verse beneficiada en forma general al llegar a su menopausia, disminuyendo síntomas y riesgos a la salud que se presentan en esta etapa de la vida.
Tomado de la revista Saludpanmaa.com. Todos los derechos reservados.
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