Debemos recordar que a temprana edad, los recién nacidos y los lactantes menores utilizan como método de comunicación el llanto. Para expresar hambre, frío, sueño, necesidad de cambio de pañal o simplemente compañía.
A través de los años una de las causas más frecuentes de consulta al neonatólogo o pediatra en los primeros tres meses de vida es el cólico infantil; ya que el mismo ocasiona mucha ansiedad en los padres y familiares del menor, por ser diferente al llanto usual, disfónico con tono más alto y agudo.
Wessel y colaboradores lo definen como un llanto que dura tres horas o más, tres o más veces por semana y aproximadamente tres meses de duración, sin causa definida.
Su causa es aún desconocida, se afectan ambos sexos por igual y no hay variación en aquellos niños con lactancia materna exclusiva u aquellos que por otras condiciones ameritaron el uso de formulas artificiales. Generalmente su aparición es entre la segunda y tercera semana de vida, con un pico hacia la sexta semana y de espontánea desaparición hacia los tres o cuatro meses de vida. Se sugiere puede ser secundario a deglución excesiva de aire durante el llanto o alimentación o incompleta expulsión de gases luego de la alimentación del menor.
Los padres describen característicamente a su bebé, como un niño sano con actividades normales durante el día que se torna en horas de la tarde o noche inquieto, irritable inicia con un llanto inconsolable, realizando movimientos de extensión y flexión de brazos y piernas, rubor de la cara e incluso algunos llegan a expulsar gases.
Su diagnóstico es de exclusión, realizado por un exhaustivo interrogatorio a los padres y examen físico al menor ya sea por su neonatólogo o pediatra. Usualmente no se amerita realizar otros exámenes complementarios, a menos que se sospeche de otra condición como causa desencadenante.
Algunas técnicas que pueden ayudar a calmar al infante: colocarlo en posición vertical durante los accesos de dolor para facilitar la expulsión de gas, pasearlo ya sea en brazos o en su coche, cantarle, darle al inicio un baño de agua tibia para ayudar a reconfortarlo.
Es importante recalcar que la alimentación, crecimiento y ganancia de peso es completamente normal en estos infantes.
La Dra. Militza Torres Herrera, atiende en el Centro de Diagnóstico Pediátrico, Centro Comercial San Fernando.
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