Caminando hace unos días atrás me encontré a mi amigo Fernando, quien me contó que estaba preocupado por sus dos hijos, Juan de 3 años y Jesús de 12, ya que están gorditos. Al analizar los casos, a simple vista se puede ver que son dos niños con diferentes edades, que tienen problemas de sobrepeso, situación que a Fernando le preocupo cuando a Jesús, se le diagnóstica hipertensión arterial.
La obesidad constituye un importante problema de salud pública a nivel mundial. Es una enfermedad prevenible a través de cambios en los estilos de vida. En la población infantil esta aumentando y aquí en Panamá también.
De acuerdo con estudios realizados en nuestro país, la incidencia de obesidad en la población infantil alcanza cifras de un 23.1% en menores de 5 años, grupo en el que podemos ubicar a Juan. Por otro lado están los niños en edad escolar en donde la incidencia alcanza el 21%. En los adolescentes en donde se ubica a Jesús, la magnitud del problema alcanza un 33.6% de incidencia de sobrepeso y 18.3% de obesidad.
Es pertinente reconocer que el problema de la obesidad en muchos casos, para algunas familias no es considerado un problema como tal, y este hecho tiene su razón de ser en que por costumbres para muchos abuelos el niño gordo es el niño sano.
Por lo tanto seria preciso evaluar y hacernos dos preguntas, será que un niño gordo ¿es un niño sano?, es válida otra pregunta, un niño gordo, ¿es un niño feliz?, esta percepción era la que tenían las personas hace aproximadamente 30 años atrás. En donde ellos pensaban que el niño mientras más pesadito o rellenito, era el niño sano.
Hoy en pleno 2007, estos conceptos están pasados de moda. Esta era la percepción de nuestros antepasados. Ahora los padres, aconsejados por el Pediatra y el Nutricionista, tienen un rol primordial en la prevención de la obesidad.
Analizando la situación de mi amigo Fernando es preciso resaltar que se pueden identificar tres periodos críticos para la aparición de la obesidad: durante la gestación y el primer año de vida (en donde podemos ubicar a Juan), durante los 5 a 7 años y durante el desarrollo puberal o adolescencia (en donde incluiríamos a Jesús).
La mayoría de los niños presenta una obesidad simple cuya causa es un desbalance entre sus requerimientos físicos y lo que comen. Un concepto importante, es que cada organismo tiene requerimientos diferentes. Por otro lado, no todos los niños necesitan comer la misma cantidad, desconocerlo en algunos casos, puede fomentar la obesidad.
No podemos medir nuestro cariño para con el niño por el estómago. No tanta alegría porque se lo comió todo, ni tampoco el ofrecimiento de golosinas porque está llorando.
La obesidad es una alteración de naturaleza metabólica, caracterizada por un aumento excesivo de la grasa del cuerpo. Un niño se considera obeso cuando su peso es superior al 20% del ideal. Sin embargo existen otras medidas más exactas como el índice de peso/estatura recomendado para evaluar a los menores de 5 años y el índice de masa corporal que en Panamá se recomienda a partir de los 6 años.
El cuadro más característico es el incremento de peso. Hay un aumento de volumen por parte del niño llegando a pesar en algunos casos más que sus progenitores.
Son muchas las causas que pueden dar origen a la obesidad en la infancia entre ellas puede mencionarles factores: alimentarios, hereditarios, hormonales, psicosociales y ambientales.
Algunas consideraciones que se deben tener presente, es que la obesidad tiene consecuencias de orden psíquico en el niño: se describen problemas familiares, censura de los hermanos y amigos, rechazo por los compañeros de clase, baja autoestima y pobre desempeño de actividades deportivas, asociado a que la obesidad provoca que los niños se cansen fácilmente.
En la génesis del problema de la obesidad infantil en Panamá, se caracteriza por que en los niños en edad preescolar, la ingesta de jugos, leche entera con cereal, cereales refinado, por que no decirlo las burundangas es elevada.
Por otro lado, en los escolares y adolescentes el consumo excesivo de frituras, sodas, bebidas azucaradas que se ofrecen en los kioscos escolares son la principal causa, además de la falta de actividad física, inducido por los juegos de video, el Internet y las horas que dedican a la televisión. A todo esto se puede sumar las comidas rápidas y por que no el exceso de comida en porciones que no son normales para la edad de los niños.
Es preciso reconocer que muchos padres recurren al uso de productos dietéticos, sin previa evaluación, mi recomendación es preferir seleccionar alimentos reducidos en calorías, que no aporten edulcorantes o productos con bajo aportes de grasas.
Hay padres que utilizan en sus hijos los sustitutos del azúcar y según recomendaciones internacionales, los edulcorantes y productos dietéticos que los contienen no deben administrarse a niños pequeños, ya que los valores de ingesta diaria admisibles están dados en función del peso del niño, mientras más pequeño el niño menor el margen de seguridad, por lo tanto las cantidades en que se pueden encontrar en los alimentos pueden llegar a sobrepasar estos valores, por lo que mi recomendación es un uso reservado para niños de mayor edad.
Debemos recodar que la obesidad en la infancia es una enfermedad que requiere de un manejo multidisciplinario, se debe tratar el problema de manera que todos en casa cooperen en el tratamiento. Para lograr alcanzar los objetivos para beneficio del niño.
|
Veces leído: 6994 |
| Contenido Relacionado | |
Para comentarios sobre esta página web, publicidad y patrocinios, iniciativas de negocios y proyectos especiales
Para patrocinar este espacio de salud en Internet o para adquirir publicidad, contáctenos llamando al (507)263-5287 de Saludpanama.com. Gracias por preferirnos.
Ofrecemos servicios de diseño de páginas web, hospedaje, mantenimiento, posicionamiento y SEO. Toque este enlace para obtener más información.