Durante el orgasmo, tanto hombres como mujeres pueden ser sumamente expresivas o no. Algunas personas empiezan a reír, sonreír, llorar, gritar, hacer pequeños gemidos, susurrar palabras. Mientras que otras personas son más bien gestuales (muestran muecas de dolor o más bien un rostro sereno y relajado), poco expresivas, con leves susurros o incluso silenciosas. Pueden experimentar contracciones o especie de convulsiones. Esto no significa que no hayan llegado al orgasmo.
Si bien es cierto, el orgasmo es una de las fases que forma parte la respuesta sexual humana. Es un acto reflejo rápido (8 segundos aproximadamente) e intenso en donde se dan una serie de contracciones rítmicas y variaciones fisiológicas diversas (el corazón y el sistema respiratorio se aceleran, se contraen los músculos de otras regiones como la cara, las manos o los pies y se produce un incremento y extensión del rubor sexual junto a una mayor transpiración). Además, el orgasmo tiene un carácter subjetivo. Por esta razón cada persona lo experimenta de una forma muy particular.
En el orgasmo influyen una serie de factores de orden psicosocial; por ejemplo, nuestra personalidad (si somos extrovertidos o más bien introvertidos o tímidos), las situaciones específicas o las relaciones interpersonales.
Entre los factores que pueden afectar, citaremos el estado de ánimo, las preocupaciones, los sentimientos, la calidad de los lazos afectivos y afinidades que tengamos con nuestra pareja, hasta el tiempo que haya transcurrido desde el último orgasmo e incluso lo que para nosotros signifique o represente el acto sexual.
Otros factores que pueden influir son la información sexual de que dispongamos, el conocimiento de nuestro propio cuerpo y el de nuestra pareja, las posturas sexuales que adoptemos. Todos estos factores y muchos más tendrán un peso determinante en cuanto a la intensidad y satisfacción que proporcionará un orgasmo.
Nuestros orgasmos se verán igualmente influenciados por aquellos otros factores de orden fisiológico, es decir, relacionados con el aspecto funcional de nuestro organismo. Puede tratarse de enfermedades o malestares transitorios, como puede ser cansancio y fatiga por exceso de trabajo, gripes, dolores musculares o de cabeza o trastornos fisiológicos en situaciones especiales como las enfermedades crónicas, que requerirán de nosotros desarrollar técnicas adaptadas a cada situación. Y no podemos obviar que el paso de los años va a influir igualmente en la calidad e intensidad de los orgasmos que no serán tan intensos y vigorosos como en la juventud.
Algunas personas piensan que si su pareja no expresa lo que siente es como si no sintiese nada. Como explicamos anteriormente, cada persona tiene su forma particular de expresar o no su orgasmo. Algunas se sienten invadidos por una inmensa felicidad, intensa ternura, otras con pasión, desesperación o incluso violencia. Algunos creen llegar a perder el conocimiento o incluso lo pierden por unos instantes. Tras el orgasmo existen muchas reacciones igualmente de variadas. Hay a quien se le abre el apetito y tiene que ir a comer algo. Otros sienten sed, ganas de fumar, de evacuar, unos no pueden dejar de hablar o de moverse, otros necesitan permanecer en silencio y en reposo e, inclusive, a otros, la situación les provoca mucho sueño y se quedan dormidos.
Como vemos, existen muchas respuestas que ocurren durante el orgasmo y después del orgasmo, las cuales cambian de una persona a otra. Lo importante es no sentirnos frustrados o defraudados si la reacción de nuestra pareja no es la que nosotros esperamos o la que solía hacer o tener algún otro compañero (a) sexual en el pasado. No debemos permitir que las diferentes reacciones individuales afecten la relación afectiva con nuestra pareja. Cada uno tiene su propio ritmo y reacciones ante un mismo evento.
Lo importante es que se establezca un diálogo entre los dos y que manifiesten lo que les gusta hacer, recibir y/o sentir tanto antes, durante como después del acto sexual. Cada persona es dueña de tener su propia manifestación afectiva incluso de expresarla o no. Es importante tener paciencia si la otra persona se siente cómoda consigo misma. El orgasmo es algo totalmente personal. No podemos echarle la culpa a nuestro compañero (a) si obtenemos o no un orgasmo, ya que es un acto completamente personal e individual.
Otro punto a aclarar es que no existe una regla sobre el particular, pues el hecho de expresar la emoción va mas ligada a la personalidad que al sexo de la persona que lo experimenta. Tampoco existe una edad concreta en la cual el hombre o la mujer permanece en silencio durante el orgasmo. Puede darse a cualquier edad, sexo, condición social o psicológica y no tiene sentido el hablar en términos comparativos de mejores o peores orgasmos. El "buen orgasmo" es aquel que produce gozo, satisfacción emocional y psicológica a la persona que lo está experimentando en ese preciso momento. Por lo tanto es nuestra percepción de la experiencia lo que lo elevará a la categoría de "el mejor".
Artículo escrito por la Dra. OliviaSandoval Shaik
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