Los bebés que nacen con los pies torcidos hacia dentro, no necesariamente tienen que ser operados. Ahora se ha aceptado y popularizado en los Estados Unidos una técnica no quirúrgica, inventada por un médico español hace décadas.
“Lo que hacemos ahora para corregir el pie zambo es utilizar una serie de yesos que se van cambiando. Esta técnica de yesos progresivos fue desarrollada por el Dr. Ignacio Ponseti, de origen español [nacido en 1914 en Menorca, Islas Baleares] radicado en Iowa, quien comenzó a usarla hace unos 60 años. En un principio esta técnica no fue apropiadamente diseminada en la literatura médica. Por eso sólo en los últimos años se vino a popularizar. Pocos cirujanos ortopédicos en los Estados Unidos se siguen inclinando por la vía quirúrgica”, dice el Dr. Peter J. Romano II, cirujano ortopédico pediátrico afiliado al Plantation General Hospital, en Broward, Florida.

Algunos de los primeros pacientes del Dr. Ponseti, que ahora tienen 50 o 60 años de edad, están muy bien, los pies funcionan como un pie normal. Por otro lado, estudios realizados con pacientes operados hace décadas muestran que han desarrollado dolor crónico y artritis degenerativa a la edad de 30 o 40 años. “Las pruebas clínicas indican que los pacientes a los que se hace la técnica de yesos tienen mejores resultados a corto y a largo plazo”, dice el cirujano.
Según explica la Academia Americana de Cirujanos Ortopédicos esta condición afecta el tobillo y el pie del recién nacido, girando hacia adentro el talón y el pie con sus dedos. El pie está deformado y la musculatura de la pantorilla es más pequeña y corta de lo normal.
“El pie zambo no es doloroso, pero debe ser corregido tan pronto como sea posible, inmediatamente después del nacimiento”, recomienda la Academia, y agrega que este es uno de los defectos congénitos más comunes, se ve un caso de cada 1.000 nacimientos; y de ellos, 1 de cada 3 lo tiene en ambos pies. 2 de cada 3 casos son varones, y si uno de los padres u otro familiar tuvo ésta condición, la posibilidad de que el bebé nazca con pie zambo, se duplica.
La Academia describe que el método o técnica Ponseti tiene por objetivo obtener el mejor resultado posible, que permita al niño funcionar de manera normal y sin dolor. Los médicos (cirujanos ortopédicos) empiezan a estirar levemente el pie zambo hacia la posición correcta. Aplican un yeso y éste se cambia cada semana, estirando progresivamente el pie, por un periodo de 6 a 12 semanas, pero puede tardar 4 meses o más. Es necesario tomar radiografías para notar cómo va el tratamiento.
Los padres deben ser instruidos en cómo observar cambios en el color de la piel o en la temperatura, ya que esto podría indicar la existencia de problemas circulatorios, advierte la Academia.
El pie zambo se corrige con yesos más o menos en la mitad de los casos y posteriormente el niño debe usar zapatos especiales con un soporte metálico llamado Denis-Browne, para mantener el pie en posición correcta. Deberán usar este soporte hasta los 4 años de edad, mientras duermen. La razón es que en ocasiones, los músculos tratan de retornar al pie zambo, y esto pasa generalmente a la edad de 2 o 3 años o más. Si el niño no usa esta barra, el pie zambo puede recurrir y requerir cirugía.
La Academia explica que cuando el tratamiento con yesos no es exitoso, se debe considerar la alternativa quirúrgica, que sirve para corregir los problemas principales del pie zambo.
“La operación consiste en abrir el pie y liberar los ligamentos que están tensionados, poner los huesos en la posición correcta y poner pines para sostenerlos allí. La cirugía es muy extensiva, muy complicada y deja al niño con bastante cicatriz dentro del pie y el área del tobillo, con rigidez significativa. Además hay el riesgo de sangrado, infección, problemas con la herida, y la misma anestesia, que pueden complicar la operación”, dice el Dr. Romano.
Después de la operación, se aplica otro yeso para inmovilizar el pie hasta la curación; y luego se debe seguir el tratamiento con zapatos con soportes especiales por lo menos un año.
Un pie zambo que no es tratado trae grandes problemas para el niño, pero con el debido tratamiento podrá desarrollar una vida normal, sin dolor y podrá usar zapatos comunes. Aunque el pie corregido no es perfecto y es más corto de lo normal, los beneficios de corregir esta condición son muy grandes y necesarios, aseguran los expertos.
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