Cuando hablamos de la alimentación de un bebé, lo ideal es que la madre le dé a su hijo su propia leche, pues la del pecho materno es más segura, sin riesgo de contaminación y ayuda al bebé para las defensas.
No obstante, cuando las madres deben volver al trabajo, luego de su tiempo de licencia, o aquellas que tienen problemas con los pezones (aunque hasta eso tiene solución) o no están en condiciones anímicas para dar el pecho (lo cual es muy importante a la hora de amamantar), se ven en la necesidad de complementar la lactancia materna con la leche de fórmula.
Puede que desde dos o tres días de nacido, un bebé ya esté tomando leche del biberón por causas de fuerza mayor. Cuando esto se da, si el niño había tomado pecho exclusivo, lo indicado es aclarar a las madres todas las recomendaciones de higiene, pues al introducir una leche preparada, si no se tiene la higiene necesaria, puede haber contaminación y causar infecciones intetinales en el bebé. Por eso se insiste mucho en que haya lavado de manos, esterilización de los biberones, chupones, etc. para evitar posibles infecciones, enfatiza la pediatra Ana Julia Morales, quien labora en la Clínica Hospital San Fernando.
SOBRANTE
La doctora aclara que la leche que sobra o la que el bebé no se toma, no se debe guardar. Lo que queda en la mamadera hay que tirarlo o botarlo porque ha estado en contacto con la saliva del bebé y ya está contaminada. Si se deja ahí dentro de la mamadera, es un medio de cultivo para que se contamine y luego haya infecciones intestinales si el bebé se lo toma. Tampoco se vale que la guarden en la nevera porque ya esa leche está contaminada.
MAMADERAS SUCIAS
Una vez que el bebé termina de comer, se debe botar la leche que queda en la mamadera e inmediatamente se debe enjuagar y llenarla de agua para evitar que queden residuos que luego se convierten en costras de leche que se pegan a la mamadera. Hay que lavarlas, enjuagarlas bien y colocarlas en la olla donde se van a esterilizar posteriormente.
DE PLÁSTICO O DE VIDRIO
En cuanto a si es mejor comprar biberones de plástico o de vidrio, la Dra. Ana Julia Morales recomienda los de vidrio. Inicialmente se puso de moda el biberón de plástico para evitar que el de vidrio se quebrara. Sin embargo, la pediatra señala que si no se tiene buena higiene, estos se manchan y toman mal aspecto. Además, ahora se sabe que el plástico resulta tóxico, sobre todo si tiene ciertos componenetes que al momento que se les agrega el agua caliente o el biberón se calienta a baño María, suelta ciertas sustancias tóxicas que pueden producir problemas o alteraciones en el bebé.
Ya hay muchas recomendaciones para no comprar biberones plásticos con policarbonato y otros tipos de componentes tóxicos, aunque para evitar ese estrtés es mejor emplear los biberones de vidrio que no se manchan, permiten ver con claridad lo que hay dentro y son más fáciles de limpiar. Al comprarlos, elíjalos preferiblemente de boca ancha para que pueda limpiarlos con la escobilla fácilmente.
TAMAÑOS
Para un bebé de hasta 3 ó 4 meses, se pueden utilizar los biberones de cuatro onzas y ya cuando rebase las 4 onzas de leche, se pueden usar los de 8, 10 y hasta de 12 onzas.
Como sabemos que es bien característico que las mamás no sepan qué tamaño debe tener el orificio del mamón o chupete de la mamadera, la Dra. Morales aconseja voltear la mamadera y ver cómo sale la leche. Debe ser una gota detrá de la otra, ni a chorros, ni demasiado lento para que no haya problemas con los cólicos. Sin embargo, los cólicos son producidos por muchos factores, ya sea la misma leche, si el bebé traga con mucha ansiedad, etc. Y también por ello han salido al mercado los biberones anticólicos que, de acuerdo a la experiencia con sus pacientes, funcionan muy bien.
Lo anterior es de suma importancia porque si el bebé succiona mucho, traga mucho aire y además de cansarse, esto le produce cólicos. Si el orificio está muy grande, entonces el bebé puede ahogarse.
LLEVE LAS MEDIDAS DE FÓRMULA Y DE AGUA
Cuando la mamá sale con el niño, lo más indicado es que lleve el polvito y el agua medidas, cada cosa por separado, y prepare la fórmula en el momento que sea necesario y el bebé la tome recién hecha.
Si va a dejar al niño en manos de la nana o de otra persona y no se tiene la seguridad de la preparación adecuada, entonces se pueden dejar las mamaderas del día preparadas dentro del refrigerador para que solo tengan que dárselas y así evitar el riesgo de que la leche esté muy concentrada o diluida.
ESTERILIZACIÓN
Lo recomendable es dejar que las mamaderas hiervan durante 20 minutos para que realmente estén esterilizadas. Hay ollas esterilizadoras especiales que tienen el tiempo especificado y se detienen o desconectan al tiempo excato.
CÓMO Y DÓNDE GUARADARLAS
Puede ser en la misma olla esterilizadora sin agua, pero siempre tapada para que no entre el polvo o suciedad. Los chupones se colocan de un lado y las botellas del otro.
CONTAMINACIÓN
Es muy importante que al guardar las mamaderas o sacarlas usen las pinzas porque a pesar de lavarse las manos, lo ideal es no tocar los chupones con las manos. Hay mamás que acostumbran a apretar el orificio el chupón con las manos y luego baten la leche. Eso no se debe hacer, afirma la especialista. Para eso se coloca la tapa plástica y se bate sin usar las manos porque pueden ser foco de transmisión de infecciones.
Si la leche se contamina, el efecto es inmediato y el bebé puede tener infecciones bacterianas intestinales y virales. Cuando las manos están sucias, las infecciones son sobre todo por virus. La leche que queda guardada es una fuente de diferentes bacterias que producen infecciones intestinales.
CANTIDAD DE LECHE DE ACUERDO A LA EDAD
Un bebé de 3 kilos tiene la capacidad gástrica de tomar 3 onzas de leche; a los cuatro meses, 4 onzas; y a los 5 meses, 5 onzas. Por lo general suben una onza por mes.
Las mamás tienden a sobrealimentar a los bebés para que no lloren o porque ellas creen que se quedan con hambre y lo que sucede es que confunden el deseo de succión con hambre. Lo único que logran es sobrepasar la capacidad gástrica del bebé y trabajar desde temprano en la sobrealimentación que posteriormente puede propiciar la obesidad, afirma la Dra. Ana Julia Morales.
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