Los lunares son lesiones visibles, localizadas y duraderas de la piel ó de las mucosas. Pueden estar presentes desde el nacimiento llamándose nevos melanocíticos congénitos ó comenzar en la primera infancia ( hasta los 6 -7 años) cuando el niño recibe las primeras radiaciones ultravioleta denominándose nevos melanocíticos adquiridos.
Si la persona presenta muchos lunares se puede deber a causas familiares ó heredadas, ésto no es sinónimo de que la persona tome mucho sol; Sin embargo no debemos confundir los lunares con las pecas ó esfélides que si pueden aumentar en número si la persona se expone mucho a las radiaciones solares.
Los lunares ó nevos adquiridos se clasifican en nevos de unión, nevos compuestos y nevos intradérmicos, varían en su coloración, pueden ser desde chocolate a negros, incluso hay lunares rojos llamados nevos rubí, su coloración dependerá del número de melanocitos presente en ellos.
Hay signos que nos indican que puede existir riesgo de malignización en los lunares, como aumento de tamaño repentino, cambios en los bordes del lunar, cambios en la coloración de los lunares, sensación de prurito ó molestia; Los lunares en palmas y talones tienen mayor predisposición a malignizarse por lo que ameritan mayor cuidado y revisión.
Dermatológicamente existe la dermatoscopía, se realiza por medio de un microscopio ambulatorio (dermatoscopio) con el que podemos evaluar de una manera sencilla y rápida todas las lesiones névicas en el consultorio médico, sean éstas sospechosas o nó.
Las personas morenas con fototipo de piel IV, V, VI, presentan lunares pero en menor cantidad ya que la melanina presente en su pigmentación los protege ó son menos propensos a padecer lesiones névicas ó lesiones premalignas.
Hay lesiones névicas heredadas de generación en generación sin ésto significar malignidad.
Los lunares hay que evaluarlos regularmente ya que si la persona se expone a muchas radiaciones ultravioletas puede presentar el riesgo de malignizarse con las señales de alarma arriba mencionadas. Éstos cambios se asocian primero a lesiones premalignas las cuales si no se tratan a tiempo pueden convertirse en cáncer de piel.
Como norma de presentarse lunares en palmas y plantas se les debe prestar atención y revisión cada 6 meses ó cada año, si las personas por trabajo ó deporte ó actividades que realice está expuesto a muchas radiaciones solares igual amerita revisiones periódicas de lunares sin importar su sitio anatómico de presentación. Una de las cosas más importantes es recordar que los lunares NO son malos , simplemente debemos protegernos adecuadamente del sol con un protector solar diariamente y varias veces al día, además si observan algún cambio extraño en las lesiones acudan a tiempo al dermatólogo.
Dra. Jessica Correa
Dermatología y Cirugía de Piel
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