Y es que la comunidad nefrológica latinoamericana se pronunció en Buenos Aires durante 1997 a favor de un "nuevo modelo de salud renal en América Latina y el Caribe". La meta general era en aquel entonces y lo es todavía mejorar la salud renal en América Latina, dando énfasis al programa de salud renal que utiliza la promoción y protección de la salud, y la prevención y detección temprana de las nefropatías como concepto básico para conseguir salud renal en la región. El plan de acción consiste en capacitar y mejorar los recursos humanos; mejorar y optimizar los recursos tecnológicos; y establecer y fortalecer políticas sanitarias que faciliten el desarrollo de la nefrología en la región.
La enfermedad renal crónica es un problema de salud pública mundial, que afecta a algunos países en mayor porcentaje y representa altos costos en presupuestos para tratamientos. En nuestro país, la enfermedad renal ha experimentado un ascenso lento pero constante durante los últimos años, por lo que la prevención ocupa la primera acción de manejo de la sociedad médica.
En pediatría, los especialistas no nos desligamos de estas políticas y es así como tenemos que perseguir los primeros síntomas de la enfermedad renal para tratarla a tiempo y prevenir mayor daño en los riñones.
Los retos son frecuentes y los problemas diferentes:
1) El dilema de saber si un niño tiene una enfermedad renal.
2) ¿Como evaluar la función renal en el niño según la edad?
3) ¿Los niños hipertensos?
4) ¿Hasta cuánto es normal el examen de laboratorio para un niño?
5) Factor herencia.
Los pediatras debemos asesorar al médico de cabecera de atención primaria para que detecte los primeros síntomas de la enfermedad, y a la comunidad a fin de que identifique esas primeras señales y acuda al médico.
Los síntomas y signos más frecuentes de la enfermedad renal son:
1) Hinchazón en el cuerpo, particularmente alrededor de los ojos, tobillos y muñecas.
2) Dolor en la parte inferior de la espalda, donde se encuentran los riñones.
3) Ardor al orinar, mal olor de la orina.
4) Cambios de frecuencia al orinar y/o en el color de la orina.
5) Sangre oculta en la orina u orina de color café o espumosa.
6) Cefalea, vómitos, mareos, visión borrosa, irritabilidad en niños menores a un año de edad.
7) Talla baja.
8) Antecedentes familiares de enfermedad renal.
Estos datos clínicos son los más orientadores de la enfermedad renal, pero hay otros que pueden acompañar a otras patologías y que pueden identificarse durante una valoración médica.
Cuando se observen estos signos y síntomas, usted debe acudir a su médico para una evaluación completa y determinar un diagnostico oportuno.
El interrogatorio y el examen deben ser minuciosos, ya que, como hemos mencionado, hay enfermedades que se acompañan de la enfermedad renal. Es por ello que el enfoque y la valoración clínica del niño con patología renal, debe incluir:
1) Historia de la enfermedad actual: semiología de los signos y síntomas.
2) Antecedentes obstétricos: amenazas de aborto, abortos previos, placenta, líquido amniótico, parto y posparto inmediato, medicamentos, entre otros.
3) Antecedentes familiares: hipertensión, diabetes, TB, IR, trasplante, litiasis, sordera, ceguera, entre otros.
4) Historia socioeconómica: educación, trabajo de los padres, vivienda, alimentación, relación familiar, entre otros.
5) Factores étnicos y geográficos: somos un país heterogéneo.
6) Historia dietética: lactancia materna, leches industriales, desnutrición, malnutrición, entre otros.
7) Exploración física.
8) Inspección.
9) Medidas antropométricas.
10) Fondo de ojo, lesiones oculares.
11) Presión arterial.
12) Auscultación.
13) Palpación.
14) Pulsos.
Los exámenes de laboratorio son la piedra angular del diagnostico en un niño con problemas renales, ya que el riñón realiza múltiples funciones en compañía con otros órganos y funciones que son exclusivas de este órgano. La importancia del cuidado de la función renal tiene que venir de los padres, quienes deben estar pendientes de aspectos importantes como:
1) Asegurarse de brindar a su hijo suficiente cantidad de líquidos para mantenerlo hidratado, principalmente cuando hay mayores pérdidas como en días calurosos, por sudoración, ejercicio o fiebre.
2) Se debe recordar a los niños de entre 2 y 10 años de edad que no deben aguantar las ganas de orinar.
3) Visitar al médico aun cuando el niño esté sano, a fin de evaluar su crecimiento y realizarle exámenes que incluyan pruebas renales.
4) No automedicar a los pequeños, ya que todos los medicamentos pasan por degradación renal (en poco o gran porcentaje) y pueden ser perjudiciales.
5) Vigile la nutrición de sus hijos. Los alimentos deben ser balanceados. Evite darles altos contenidos en grasas y en sal.
6) Lleve un control del peso en todas las edades, ya que la pérdida de éste puede ser el desencadenante de lesiones a otros órganos y sistemas.
7) Supervise la limpieza del área genital, principalmente en las niñas, sin olvidar las preescolares y escolares que pueden cometer errores en la técnica y presentar síntomas tardíos.
8) Repase estas recomendaciones con las personas que cuidan a sus hijos mientras este laborando o tenga una salida de casa prolongada.
La prevención de la enfermedad renal es un problema de todos, sin embargo, con los niños el papel de los padres es importante, por lo que tener el conocimiento de cómo poder evitar enfermedades debe ser su meta.
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