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Problemas Auditivos en NiñosLos problemas auditivos más comunes en los niños suelen estar relacionados a infecciones o inflamaciones de los oídos u otitis. Estas infecciones pueden estar causadas por diferentes condiciones del oído externo (otitis externa) o del oído medio (otitis media), relacionadas a alergias nasales o rinitis, adenoides o amígdalas hipertróficas o agrandadas, enfermedades respiratorias, como resfriados a repetición, que no reciben atención y que favorecen el congestionamiento de fosas nasales, garganta y canales auditivos; o a algún microorganismo que causa la infección.

En los niños pequeños son muy comunes también debido a que la trompa de Eustaquio no ha descendido lo suficiente para drenar los flujos dentro del oído medio hacia la garganta, causando acumulaciones que conllevan a crear la infección. Las otitis pueden ser temporales y ceder con los medicamentos recetados por el médico, o ameritar otros procedimientos de drenaje de la mucosidad a través de una incisión de la membrana timpánica, llamada miringotomía con o sin colocación de tubos de ventilación; pero, si no son detectadas y tratadas a tiempo, pueden ocasionar grandes daños al oído medio, causando una pérdida de la audición permanente, que puede ser de grado leve, moderada o severa, dependiendo del tiempo de duración, de las repeticiones y de la severidad del cuadro. Las hipoacusias causadas por infecciones o enfermedades que afecten al oído después del nacimiento, se llaman hipoacusias adquiridas.

Otros problemas auditivos pueden aparecer desde el nacimiento, por alguna alteración durante la gestación, como por ejemplo, enfermedades infecto contagiosas adquiridas por la madre, (como la rubéola); enfermedades de la madre, (como la diabetes, toma de medicamentos) o malformaciones del oído, entre otras. Las hipoacusias también pueden ser adquiridas durante el parto, generalmente por falta de oxígeno o hipoxia neonatal, presión alta o preeclampsia de la madre, etc. Cuando el bebé nace con la pérdida auditiva, se le llama a ésta hipoacusia congénita. Estas suelen ser de carácter permanente y generalmente de grado severo a profundo.

Además existen las hipoacusias hereditarias, es decir, el bebé hereda genéticamente la pérdida auditiva por información contenida en los cromosomas de uno de los padres. Cuando uno de sus padres (herencia dominante) u otros familiares, como primos o tíos (recesiva) sufre disminución del sentido auditivo, un recién nacido tiene mayor riesgo de padecer la misma incapacidad.

Algunos síndromes comportan también alteraciones en la formación del oído y es común que estas anomalías se presenten junto con otras en algunas partes de la cara, el corazón u otros órganos; éstas son llamadas malformaciones congénitas, las cuales suelen ser en ambos oídos (bilateral) y conllevan algún grado de pérdida auditiva.

¿A QUÉ EDAD SE PUEDEN DETECTAR?

Las pérdidas auditivas congénitas pueden ser detectadas desde el nacimiento si se evalúa al recién nacido con pruebas de tamizaje auditivo neonatal, las cuales debieran ser aplicadas en todas las clínicas u hospitales, a todos los recién nacidos vivos del país, con o sin antecedentes de importancia, antes de ser dados de alta. No obstante, no todos los hospitales y/o clínicas cuentan con los equipos necesarios para realizar estas pruebas, por lo que el médico pediatra debe recomendar a los padres que realicen estas pruebas durante el primer trimestre, de manera que pueda ser detectada cualquier pérdida auditiva en forma temprana (detección temprana), para establecer el diagnóstico correcto y realizar el tratamiento indicado por el médico otorrinolaringólogo y/o la posterior adaptación de audífonos o prótesis auditiva más conveniente. Yo recomiendo una evaluación durante el primer mes, para que pueda ser evaluado durante el sueño natural y evitar la sedación.

La detección tardía de una pérdida auditiva conllevará un retraso importante en las adquisiciones y desarrollo de las habilidades del lenguaje y alterará el desarrollo cognitivo y psicológico del niño, así como su adaptación social.

LEVES O MODERADAS

Los padres suelen pasar desapercibida una pérdida auditiva leve o moderada, debido a que el niño sí puede escuchar la mayoría de los sonidos del ambiente y las voces fuertes, perdiendo solo la capacidad para detectar y discriminar los sonidos suaves o moderados, lo que puede afectar directamente el desarrollo fonológico del lenguaje (la forma de hablar), pero no así por completo la aparición del habla. Este tipo de hipoacusia suele ser detectada tardíamente y sOlo cuando el niño presenta un retraso en las adquisiciones y el correcto desarrollo del habla, es que crea sospecha. Muchas veces los niños son llevados a la terapista del lenguaje porque no hablan bien o no se les entiende lo que dicen, sin sospechar si quiera que exista una pérdida auditiva.

SEVERAS O PROFUNDAS

Las pérdidas severas o profundas suelen ser detectadas más precozmente, debido a que el niño no muestra respuestas rápidas ante los sonidos del ambiente o las voces de los padres; pero por lo general se relacionan más cercanamente a la edad en la que el niño debiera estar hablando, que es cerca de los dos años de edad, ya que este tipo de pérdida sí afecta la aparición del habla y el desarrollo psicológico y social, pues el niño puede mostrarse aislado de los demás, irritable o extremadamente pasivo, o bien, mirar demasiado al rostro de quienes le hablan, ya que no puede entender ni comunicarse con el medio que lo rodea. Suele utilizar muchas señas y muecas, pero no responderá a los sonidos que estén a su espalda o alejados de él. Este tiempo en el que las pérdidas auditivas no son detectadas es vital, pues cualquier atenuación o disminución de la audición es relevantemente importante, ya que detiene o retrasa el desarrollo cognitivo y del lenguaje de los niños. Algunas veces, los padres se confunden, pues estos niños suelen "escuchar con el rabo del ojo", es decir, detectan cualquier movimiento a sus espaldas y se voltean a mirar, dando la impresión que sí escuchan.

Detectar una pérdida auditiva no es solo responsabilidad de los pediatras. Los padres deben requerir a su médico la referencia para realizar una prueba auditiva si no la han hecho desde que el niño nace. Muchas pérdidas auditivas congénitas o heredadas son pasadas por alto. Los sistemas escolares debieran ser también responsables de requerir estas evaluaciones en todos los niveles escolares, año tras año, de manera de evitar retrasos en los aprendizajes superiores, que pueden ser secundarios a pérdidas auditivas de grados leves a moderados, no detectadas. Muchas veces los niños muestran retrasos en sus aprendizajes, sobre todo en los procesos de aprendizaje de la lectura y/o escritura.

Debe también recordarse que la audición puede dañarse en cualquier etapa de la vida, ya que el sistema auditivo se empieza a desarrollar en el vientre de la madre y termina su proceso de desarrollo alrededor de los 7 años, por lo que cualquier cosa puede lesionarlo. Los educadores deben estar seguros de que el alumno es capaz de percibir todos los estímulos, tanto auditivos como visuales, y puede y/o debe requerir estas pruebas a todos los padres, como una rutina antes de que empiece el año escolar y también cuando sospechen algún retraso en los aprendizajes de los niños. Una sola prueba auditiva realizada una vez en la vida no garantiza que la audición esté bien o permanezca bien durante el resto de la vida.

SIGNOS Y SEÑALES

Algunas de las señales más comunes que nos hacen sospechar una pérdida auditiva pueden ser:

  • Demora en responder a los sonidos del ambiente y de las voces, de intensidades leves o moderadas, cuando estas aparecen a sus espaldas o a distancias.
  • No responden al llamado por su nombre, desde lejos u otra habitación.
  • Mirar mucho a la cara de los que le hablan.
  • Utilización de señas con las manos y/o mímicas faciales.
  • Ausentarse del juego de los demás niños o familiares.
  • En algunas ocasiones, rabietas o excesiva pasividad.
  • Se detiene o se retrasa en la adquisición y/o desarrollo de las habilidades del lenguaje.
  • Alteración de las características de la voz. Las voces de los niños hipoacúsicos suelen mostrar un timbre alterado; muchas veces, si la pérdida es mayor, suelen utilizar voces agudas y/o gritos.
  • Dificultades en el proceso de adquisición de la lectura y escritura, sobre todo, en lo dictados.

¿QUÉ PUEDEN HACER LOS PADRES EN CASA?

Los padres suelen evaluar la audición de sus niños mostrándoles objetos sonoros a fuertes intensidades, como el ruido de las llaves del carro, golpes en

las puertas o palmadas. Esto puede ser útil, pero hay que reconocer que el desarrollo de la audición es gradual y que el bebé recién nacido no busca todavía los sonidos,etc. Lo primero que debe observarse ante un bebé recién nacido es que aparezcan respuestas reflejas ante los sonidos fuertes, como el reflejo de Moro, o apertura súbita de los brazos; parpadeo, apertura exagerada de los ojos, cese de movimiento, aumento del ritmo de la respiración, extensión de brazos y piernas, llanto, entre otros. Esto también puede traer confusión, debido a que si el ruido es muy intenso y es efectuado cerca de la cuna o superficie, el bebé puede sentirlo por transmisión ósea y no por audición.

Los bebés empiezan a buscar los sonidos a los lados de su cabeza, cerca de los 2 a 3 meses, girando los ojos y luego la cabeza para localizar la fuente sonora. Los padres pueden sonar diferentes maraquitas u objetos sonoros, de manera moderada, a diferentes distancias, esperando que el bebé cese el movimiento en forma de atención y luego busque girando su cabecita. Si esto no se da en forma espontánea fácilmente a los 3 meses, los padres deben procurar consultar con su médico. No se debe evaluar con ruidos fuertes ni continuos, pues esto puede confundir los resultados de la búsqueda, ya que el bebé se adapta y deja de buscar, o puede buscarlos, aun teniendo una hipoacusia, pues esta puede ser leve o moderada y el ruido fuerte sobrepasa la pérdida.

El desarrollo de la audición es paralelo al lenguaje, y por eso muchas veces, los padres relacionan la aparición de los primeros sonidos del habla con una buena audición. Esto es relativo, ya que casi todos los niños emiten sonidos de balbuceo, aun siendo hipoacúsicos, pues el niño puede estar descubriendo sus sensaciones a nivel de la garganta y la boca y jugando con esto. Pero si existe una pérdida auditiva, este desarrollo se detiene o se hace más lento que en los demás niños. Este es el primer signo claro de que algo malo está ocurriendo.

En niños mayores, alrededor de los 6 meses, debe esperarse que busque la voz de los padres cuando se le llama desde atrás, o busque diferentes sonidos que aparezcan alrededor de su cabecita, estando acostado sobre su espalda, sentadito o cargado. Si esto no ocurre de forma natural continuamente, debe ser observado por un profesional o audiólogo. A los 10 ó 12 meses, el niño ya debe mostrar curiosidad por ruidos que vienen desde otra habitación y responder rápidamente al llamado por su nombre.

Ponga extrema atención si:

  • El niño/a se ha retrasado en la adquisición y desarrollo del lenguaje con respecto a otros niños de su edad.
  • Deja de reaccionar a los sonidos moderados del ambiente.
  • No presta atención a las voces suaves y/o a baja intensidad.
  • Si debe gritársele constantemente o llamársele continuamente para que atienda.
  • Si pide que se le repitan muchas veces las cosas.
  • Si no busca los objetos que hacen ruido a su alrededor.
  • Si confunde sonidos y/o palabras parecidas (pata/bata).
  • Si tiende a comunicarse mucho con gestos y/o señales.
  • Si su pronunciación no mejora con el pasar del tiempo.
  • Si hay cambios en su conducta de comunicación en general.
  • Si no mira al rostro del que le habla o si por el contrario, busca mucho apoyarse en la mirada.
  • Si tiende a aislarse cuando está con los demás niños, no puede seguirlos o se rezaga de ellos en el juego.
  • Si tiene dificultades o confusiones en su escritura y en el seguimiento de las clases.

EXÁMENES QUE CONFIRMAN EL DIAGNÓSTICO

La prueba que se aplica como tamizaje neonatal de la audición a los recién nacidos es llamada Emisiones Otoacústicas y consiste en colocarle al niño una sonda con un micrófono y un receptor integrado, que emitirá estímulos que provocarán una respuesta medible en el conducto auditivo externo del bebé. Debe ser aplicada con el bebé dormido o muy relajado para que no de falsos positivos. Esta prueba debe ser acompañada de una buena observación de las respuestas y puede ser complementada por una prueba de Reactometría u observación de las respuestas reflejas del bebé ante la presentación de estímulos sonoros de aparición súbita. El profesional debe conocer el correcto desarrollo de la audición y ser suspicaz en la evaluación.

Deben tomarse en cuenta los antecedentes de embarazo, parto y post parto. Si existe alguna duda o antecedente importante, tales como datos de la herencia familiar o alguna complicación en embarazo y/o parto, este bebé debe ser catalogado con lo que se conoce como "alto riesgo" y debe dársele seguimiento posterior (3 ó 6 meses después), aunque haya salido bien en la primera prueba. Debe orientarse a los padres sobre el correcto desarrollo del bebé para que esté pendiente por cualquier retraso o sospecha.

Una vez detectado un paciente con sospecha de pérdida auditiva, debe aplicarse una prueba objetiva llamada impedanciometría, que en conjunto con los reflejos de los músculos estapediales, nos dará información sobre la función del oído medio, y si este tiene o no retención de líquido u otra alteración.

Si se descarta la presencia de alteración del oído medio, se deberá proceder a evaluar con Potenciales Evocados Auditivos de Tallo Cerebral, que nos da información del recorrido del estímulo sonoro a través de la vía auditiva. Esta prueba no se hace de rutina, debido a su alto costo, duración, y a la necesidad de equipos y personal especializado.

Todas las pruebas deben coincidir en sus hallazgos unas con otras y, dependiendo del tipo de resultados en conjunto con los antecedentes y la evaluación médica, arrojarán un resultado específico. Muchas veces los resultados tardan en establecer un diagnóstico, porque debe esperarse a realizar reevaluaciones que confirmen los datos, debido a que pueden existir fluctuaciones, sobre todo cuando la afección es del oído medio. Las pérdidas profundas son más rápidas de confirmar.

Todas estas pruebas deben ser aplicadas por un profesional idóneo o Fonoaudiólogo, entrenado en estas técnicas de evaluación audiológica. Si los resultados son dudosos y arrojan hallazgos positivos de pérdida auditiva o hipoacusia, el diagnóstico deberá ser efectuado por un médico otorrinolaringólogo, quien establecerá el tratamiento a seguir, tomando decisiones en acuerdo con el médico pediatra.

Existen otras pruebas para niños mayores, realizadas en cámara sonoamortiguada o sonoramente aisladas, que se realizarán por observación durante el juego y la presentación por bocinas de sonidos a diferentes intensidades (audiometría comportamental o por juego en campo libre), o se condicionará al niño a dar respuestas específicas ante la aparición del sonido, para establecer un audiograma (audiometría por reflejos condicionados).

También existe la prueba de logoaudiometría o respuestas ante la presentación de palabras o listas de palabras, que se aplicará según la edad del niño y su capacidad de respuesta.

TRATAMIENTOS

El tratamiento de una hipoacusia variará según la causa, el tipo y el grado de la pérdida. Si obedece a una afección del oído externo o medio, el tratamiento suele ser médico medicamentoso y algunas veces quirúrgico. Si la afección es del oído interno o cóclea, la pérdida suele ser mayor y permanente y los tratamientos por lo general suelen ser con adaptaciones de equipos amplificadores o audífonos, que variarán en modelos según el tipo de pérdida; un periodo de ajuste y entrenamiento específico, por no menos de 6 meses, con posteriores reevaluaciones que establezcan la funcionalidad de los mismos, y terapia de adiestramiento de los restos auditivos y de estimulación del lenguaje, o terapia auditivo verbal.

Si la pérdida es más profunda y los audífonos no demuestran rendimiento efectivo, entonces se debe considerar efectuar una Cirugía de Implante Coclear, que es otro tipo de prótesis que se coloca dentro del hueso mastoides con un cable de electrodos que va dentro de la cóclea y estimula al nervio. Esta debe realizarse en el periodo pre lingüístico, es decir, ante de los dos años, para que el desarrollo del lenguaje se dé lo más naturalmente posible. También conlleva un tratamiento terapéutico largo que acompañará al niño por varios años en su desarrollo del lenguaje. Esta cirugía es costosa y debe ser efectuada por un personal especializado, bajo los parámetros de un programa de implante coclear serio y responsable.

MEDIDAS PREVENTIVAS

  • Evitar los resfriados múltiples o a repetición y dar tratamiento efectivo.
  • Llevar al niño al médico pediatra y evaluar la audición si los resfriados son muy continuos.
  • Evaluar la audición si ronca o babea continuamente. Esto puede ser señal de amígdalas o adenoides crecidas que pueden causar infecciones con posteriores pérdidas de audición.
  • Evaluar si hay golpes en la cabeza u oído; si ha habido convulsiones por fiebre, si ha tenido alguna falta de oxígeno.
  • Observar uso de medicamentos fuertes o que puedan ser riesgosos para la audición. (Gentamicina).
  • Nunca hay que meter nada en el conducto auditivo para limpiarlo. Procurar que no caiga agua jabonosa dentro de los oídos a la hora del baño. Secar bien los oídos, solo con la toalla, sin introducir palitos de algodón. Si el niño/a siente que le entró agua y no sale, puede servir tirar del pabellón de la oreja hacia abajo con la cabeza inclinada hacia ese lado.
  • Si el niño/a practica natación, puede hacerse una profilaxis instalando en el oído unas gotas de alcohol diluido, siempre bajo el consejo del médico. No use ninguna gota, alcohol o aceites sin antes consultarlo con su médico pediatra.
  • Si tiene los oídos sanos, nadar, bucear o bañarse con moderación no lo enfermará. El propio organismo tiene defensas para evitar la proliferación de gérmenes en su interior y el cerumen barre las partículas extrañas que lo invaden.
  • Si padece otitis crónica, le supura el oído o tiene colocados unos tubitos de drenaje, aunque suponga un gran sacrificio, no debe bañarse en piscinas.
  • Los tapones comerciales solo son una solución si el chico no se los saca y soporta las molestias que suponen, como no oír bien. Pueden realizarse tapones hechos a la medida de su oído.
  • Evitar golpes en la cabeza u oído.

Escito por Analida Pitty Ceballos
Fonoaudióloga
Grupo Ortofono-Clínica Crespo
Consultorios Médicos Paitilla

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