La próstata es una glándula localizada por debajo de la vejiga y delante del recto que rodea a un tubo llamado uretra (encargada de drenar la orina proveniente de la vejiga hacia el pene y así al exterior). Por este motivo su cambio de tamaño produce obstrucción del flujo urinario. Es del tamaño de una nuez y su peso es de aproximadamente unos 20 a 25 grs. Produce un líquido lechoso que se unirá al semen en el momento de la eyaculación.
¿QUÉ ES EL CÁNCER DE PRÓSTATA?
El cáncer de próstata ocurre cuando se presentan cambios en el material genético de las células como el ADN y esto conlleva a un crecimiento desordenado y descontrolado de las células hasta llegar a formar un tumor. No todos los tumores son malignos o cancerosos; para que tengan esta característica tienen que invadir todo el órgano o estructuras vecinas quitándoles el oxígeno y los nutrientes a las células normales. La capacidad de las células malignas de viajar por la sangre a otros órganos distantes del cuerpo y afectarlos se le conoce como metástasis.
El cáncer de próstata en sus etapas iniciales no produce síntomas; por esta razón es importante el examen prostático por lo menos una vez al año después de los 40 años. Es más frecuente que afecte a las células glandulares de la próstata y se conoce como adenocarcinoma que ocupa el 95% de los tumores de esta glándula. Otro tipo de cáncer de próstata es el neuro-endocrino o cáncer anaplásico de células pequeñas. Este tipo de tumor es muy agresivo y produce metástasis tempranamente. Además, no produce antígeno prostático específico (P.S.A ) que es un marcador que se detecta en la sangre, por lo que es importante realizar el tacto rectal ya que puede pasar desapercibido este tumor.
Hay hombres que pueden tener cáncer de próstata y nunca presentar la enfermedad, incluso morir de otra causa no relacionada. Sin embargo, hay otros individuos que pueden experimentar un crecimiento rápido del tumor. Actualmente no se conoce muy bien el comportamiento de este tipo de tumor y queda mucho por investigar.
ESTADÍSTICAS
El cáncer de próstata es el padecimiento más común entre los hombres y es la segunda causa de muerte por cáncer. Se ha registrado una disminución en las muertes causadas por esta enfermedad, aunque en las personas de raza negra la tasa de mortalidad se eleva hasta el doble en comparación con la raza blanca.
El noventa por ciento de los cánceres de próstata se descubren cuando está limitado a la glándula y órganos circundantes y se espera que estos pacientes vivan por lo menos cinco años después de efectuado el diagnóstico.
CAUSAS Y FACTORES DE RIESGO
No se conocen bien las causas del cáncer de próstata, y se desconoce la manera de prevenirlo; pero existen factores hormonales, dietéticos, ambientales y genéticos que están relacionados. La edad del paciente es un factor importante ya que a medida que se avanza en la edad hay un riesgo mayor, principalmente después de los 50 años. Mas del 80% de los pacientes con cáncer de próstata se diagnostican a los 65 años de edad aproximadamente, y 1 de cada 100.000 personas a los 40 años. Ocurre más frecuentemente en Norte América y en el norte de Europa y es menos común en Asia, África y América Latina.
La raza negra tiene un riesgo mayor (1.5 a dos veces más), al compararse con la raza blanca, y se diagnostica en edades más jóvenes; tiende a ser de rápido crecimiento y más agresivo.
Estudios han sugerido que una predisposición familiar importante eleva el riesgo de cáncer de próstata de un 5 a 10%. Por ejemplo, los hijos de padres o hermanos con el problema tienen dos o tres veces más riesgo de desarrollar el cáncer que los que no tienen este antecedente. También se ha encontrado alteraciones en los genes del cromosoma 1,17 y en el X en pacientes con historia de cáncer prostático.
No está claro cuales son los nutrientes que pueden disminuir el riesgo, pero se ha visto que el licopeno, que se encuentra en los tomates y otros vegetales, puede retardar o prevenir el crecimiento del cáncer. Igualmente el selenio y la vitamina E pueden ayudar a reducir el riesgo como también una dieta alta en vegetales, frutas y leguminosas (frijoles y arvejas). Muy por el contrario, la dieta alta en grasas especialmente grasa animal es otro factor de riesgo mientras que la soya, altamente consumido por los asiáticos, puede ser un factor protector en contra del desarrollo de la enfermedad.
Por otro lado, los niveles altos en testosterona pueden causar o acelerar el desarrollo del cáncer de próstata. Por tal motivo, aquellas personas castradas antes de la pubertad o que por alguna alteración orgánica ya no producen testosterona, no padecerán de este mal. (La castración o la terapia de privación de andrógenos es uno de los tratamientos utilizados para combatir al cáncer avanzado de próstata). Existen agentes químicos como el Cadmio que se relacionan al cáncer de próstata. Por último, no hay ninguna prueba que relacione a la actividad sexual frecuente con este tipo de cáncer.
SINTOMAS DE LA ENFERMEDAD
Las etapas iniciales del cáncer de próstata no presentan síntomas. La mayoría de las veces el cáncer se descubre con el antígeno prostático (PSA) en la sangre, o con el tacto rectal. Sin embargo pudieran presentarse síntomas como:
- Micción frecuente
- Ardor o dolor al orinar
- Flujo urinario débil o interrumpido
- Urgencia urinaria
- Aumento en la frecuencia urinaria
- Sangre en la orina
Estos síntomas no son específicos del cáncer de próstata; los mismos también ocurren en los pacientes con crecimiento benigno de la próstata. Pero este crecimiento puede albergar una tumoración o cáncer la cual es diagnosticada con el tacto rectal.
Una vez que el cáncer se haya extendido fuera de la glándula prostática, la persona puede experimentar los siguientes síntomas:
DIAGNÓSTICO
El diagnóstico de inicio del cáncer de próstata se realiza principalmente con los niveles del antígeno prostático específico (PSA) en la sangre y el tacto rectal. Una vez que se haya obtenido un diagnóstico a través de un ultrasonido transrectal y biopsia es importante descartar si está localizado solamente a la próstata o si se ha extendido a distancia (metástasis). Para esto se realizan otros estudios como son: Centelleo Óseo, para ver si se encuentra en los huesos; Tomografía Computarizada, que nos muestra si existen ganglios crecidos en la pelvis u otros órganos abdominales invadidos (ejemplo el hígado), o para ver si hay extensión al cerebro. La Resonancia Magnética Nuclear, para corroborar invasión a huesos cuando hay dudas en el centelleo óseo; radiografías de los pulmones y en ocasiones de los huesos, para detectar metástasis ya que son típicas las imágenes que el cáncer produce al invadir los huesos.
Es importante el diagnóstico temprano del cáncer de próstata ya que con el tratamiento se puede curar..
Antígeno Prostático Específico (PSA):
Este antígeno es una sustancia (proteína) liberada por las células del epitelio glandular de la próstata que normalmente se encuentra en sangre en bajas cantidades, pero estos valores se elevan cuando hay alguna alteración o daño en estas células. Por ejemplo en la hiperplasia benigna, prostatitis y cáncer.
Tacto Rectal
Consiste en la introducción del dedo índice cubierto con un guante lubricado en el recto del hombre con el propósito de estudiar la próstata, siendo ésta la forma más eficaz para estudiar la glándula. En esta evaluación el médico puede recoger diferentes datos como son: tamaño aproximado de la glándula, superficie (lisa , irregular ), consistencia (blanda o dura), sensibilidad (puede ser muy dolorosa si está inflamada por una prostatitis). Si se llegase a palpar un tumor o una parte de la glándula con mayor consistencia, estamos ante la sospecha de un cáncer de próstata ya que la próstata tiene una consistencia blanda o parecida al caucho. Este examen es altamente recomendado a pesar de tener un PSA aparentemente normal ya que la próstata puede estar en sus etapas iniciales de cambio.
Ultrasonido Transrectal
Para estudiar más en detalle la totalidad de la próstata, se introduce en el recto una sonda especial que emite ondas de sonido las cuales serán registradas en una pantalla y en radiografías. Este aparato trabaja igual que el sonar que se utiliza en la navegación para ver el fondo del mar y su contenido.
Biopsia
Se puede realizar dirigida con el ultrasonido transrectal introduciendo una aguja para tomar pequeñas porciones de tejido prostático y enviársela al patólogo para su análisis. En otras ocasiones se podrá tomar la biopsia a través del recto y dirigiendo la aguja con el dedo en caso de que se palpe un tumor o aumento de consistencia.
Centelleo Óseo
Se inyecta una sustancia radiactiva por vía intravenosa que será absorbida específicamente por las áreas anormales de los huesos (metástasis). Las células que se dividen rápidamente en los huesos absorberán más la sustancia
y se verán en los rayos X como manchas calientes que pueden indicar la presencia de células cancerosas .
ETAPAS DE LA ENFERMEDAD
Ante el hallazgo de un cáncer de próstata es importante determinar la etapa en que se encuentra. Esto se diagnostica con los resultados obtenidos de los exámenes de laboratorio y de la cirugía realizada, que nos permiten estudiar la próstata y los ganglios de la pelvis. De esta manera podremos dictaminar si el cáncer se encuentra confinado a la próstata o si ha invadido otros tejidos u órganos.
Dependiendo de la diseminación del cáncer se le asigna una etapa. Dependiendo de la arquitectura de las células del tejido prostático al estudiarlas en el microscopio se le asignará un grado. Las células de cáncer de bajo grado se parecen al tejido normal; esto lo hace menos agresivo y con mejor respuesta al tratamiento, por consiguiente, mejor pronóstico; pero si es de grado alto su comportamiento y pronóstico serán malos. Las etapas ayudan a los médicos a escoger el tipo de tratamiento que le conviene al paciente y la posible evolución de la enfermedad.
Etapa I o Etapa A: El cáncer está confinado únicamente a la próstata y no se puede sentir durante el tacto rectal. Es bien diferenciado y su crecimiento lento.
Etapa II o Etapa B: El cáncer se encuentra dentro de la próstata y se puede palpar un tumor, no hay invasión a ganglios ni órganos distantes.
Etapa III o Etapa C: El cáncer se ha extendido fuera de la próstata y afecta a tejidos circundantes y vesículas seminales (las glándulas donde se produce el semen).
Etapa IV o Etapa D: En éste caso tenemos un tumor que se extiende a otros órganos vecinos como son la vejiga, recto, ganglios linfáticos, hígado, pulmones y huesos. Se conoce como cáncer de próstata avanzado.
TRATAMIENTO
El tratamiento del cáncer de próstata se debe de individualizar dependiendo de diferentes factores relacionados al paciente: edad, estado de salud, etapa en que se encuentra la enfermedad, antecedentes médicos y esperanza de vida.
Vigilancia o espera observada
Este tipo de conducta se aplica a aquellos pacientes que tienen un cáncer localizado y de crecimiento lento, y a aquellos pacientes de mayor edad con enfermedades serias y en quienes el tratamiento puede ocasionar más incomodidad o problemas que la misma enfermedad. El control debe ser muy estricto con visitas regulares a su médico. De existir algún indicio de evolución y agresividad de la enfermedad se iniciaría el tratamiento.
Cirugía
Se les ofrece a aquellos pacientes que tienen un cáncer localizado a la próstata de bajo grado y con buena esperanza de vida.
Prostatectomía Radical
Consiste en la remoción completa de la próstata y posiblemente de nódulos linfáticos en el área pélvica. Posteriormente se necesita reconstruir y restablecer la continuidad de la salida de orina uniendo la vejiga a la uretra.
En la cirugía se tratan de respetar los nervios encargados de la erección que pasan muy cerca de la próstata, aunque en ocasiones tienen que ser sacrificados dependiendo de la extensión del tumor a éstos.
Posibles complicaciones pudiesen ser la incontinencia urinaria (cuando es importante se puede tratar con cirugía, con la aplicación de mallas o de un esfínter artificial) y la disfunción eréctil (en la actualidad tiene solución ya que se cuenta con diferentes tipos de tratamiento que van desde medicamentos orales, inyecciones a los cuerpos cavernosos del pene, e implantes de prótesis peniana.
Resección Transuretral (RTU) de próstata
Se hace en aquellos pacientes que no califican para una prostatectomía radical debido a su edad, o una tumoración más avanzada y que presentan una obstrucción urinaria. Más que ser un tratamiento curativo como la prostatectomía, su propósito es quitar los síntomas obstructivos y además dar un tratamiento médico para controlar el crecimiento de la enfermedad.
Esta operación se hace a través del pene (uretra) introduciendo una sonda rígida con un lente y un dispositivo que corta. La próstata se corta en pequeños fragmentos los cuales se extraen. De esta manera se ensancha el conducto prostático permitiendo al paciente pueda orinar de una mejor forma.
Criocirugía
Consiste en congelar la próstata para destruir las células cancerosas, Esto se realiza a través de unas sondas que se pasan por el periné (área entre el escroto y el recto). No se tiene mucha experiencia a largo plazo con esta modalidad de tratamiento que además cuenta con una serie de complicaciones (fístulas o agujeros que comunican la próstata con el recto). Muchos médicos ven este tratamiento como un procedimiento experimental todavía.
Radioterapia
La radioterapia utiliza rayos X de alta energía para destruir las células cancerosas de la próstata. Esta tecnología puede ser administrada en forma externa a través de un haz de rayos dirigida a la zona que se quiere tratar. Se aplica cinco veces por semana durante varias semanas hasta completar la dosis de radiaciones estipuladas; es un procedimiento ambulatorio en el cual el paciente se va para su casa después del tratamiento y no libera radiaciones al medio ambiente.
La otra forma es la radioterapia interna o braquiterapia en la cual se colocan semillas radioactivas dentro de la próstata de las cuales emanaran radiaciones que afectan a las células tumorales, perdiendo su efecto después de varias semanas o meses. Esta terapia requiere que el paciente permanezca en el hospital por varios días, sin visitas de familiares o que sean breves, ya que los niveles de radiaciones son altos durante los primeros días.
Se puede combinar la radioterapia externa con la braquiterapia para obtener mayor eficacia. Estas dos modalidades de tratamiento con radiaciones van dirigidas a la próstata tratando de no afectar tejidos cercanos. Está indicada en el tratamiento del cáncer de próstata localizado o en etapas tempranas, y no se utiliza en el cáncer que está en órganos distantes o en huesos.
La terapia con radiación puede ocasionar los siguientes efectos adversos:
- Inflamación de la piel, coloración roja y pigmentación además de sensación de quemadura.
- Frecuencia urinaria y ardor al orinar.
- Diarrea.
- Incomodidad rectal, sensación de quemadura o dolor, sangrado.
- Impotencia sexual.
- Fatiga.
Terapia hormonal
El cáncer de próstata depende para su crecimiento de las hormonas sexuales masculinas conocidas como andrógenos, las cuales estimulan el crecimiento del tumor. Lo que se persigue con esta terapia hormonal es la ablación o suspensión de su producción. La testosterona (hormona masculina) es el principal andrógeno involucrado en el cáncer de próstata, producido en su gran mayoría por los testículos y en menor porcentaje por las glándulas suprarrenales que se encuentran arriba de los riñones.
Esta terapia de bloqueo hormonal se aplica para aquellos pacientes que tienen cáncer de próstata avanzado, con metástasis a estructuras vecinas, ganglios, huesos u otros órganos a distancia. También es recomendada en aquellos casos en los que hay tendencia a la progresión de la enfermedad posterior a la cirugía (prostatectomía Radical) o a la radioterapia.
Existen varios tipos de terapia hormonal:
- Orquidectomia bilateral: consiste en la remoción quirúrgica de ambos testículos con el propósito de eliminar la fuente de producción principal de testosterona.
- Agonistas de LHRH: Los análogos LH-RH (hormona liberadora de la hormona luteinizante) reducen la cantidad de testosterona producida por los testículos. Este tipo de medicamento actúa a nivel del cerebro inhibiendo la producción de la hormona luteinizante (LH) la cual estimula la producción de testosterona en el testículo.
El acetato de leuprolide pertenece a los fármacos conocidos como hormonas agonistas que se aplican por inyección intramuscular cada mes o cada tres meses. Esta familia de medicamentos produce un efecto de castración, pero a diferencia de la orquidectomia, éstos originan una castración medicamentosa que puede ser reversible al suspenderlos.
- Antiandrógenos: evitan la unión de la testosterona con los receptores de andrógenos impidiendo que el cuerpo los utilice.
- Hormonas femeninas: los estrógenos son muy poco utilizados debido a los efectos secundarios que causan al sistema cardiovascular (coágulos sanguíneos, infartos).
- Bloqueo de andrógeno combinado: Se combinan los análogos LH-RH con los anti-andrógenos para así producir un bloqueo más completo. Esta es una terapia muy utilizada por los médicos para el inicio del tratamiento del cáncer de próstata; posteriormente se puede continuar utilizando un solo medicamento.
Existen algunos efectos secundarios producidos por la terapia hormonal:
- Disfunción eréctil.
- Pérdida de la libido o deseo sexual.
- Ginecomastia (crecimiento de los pechos y dolor).
- Rubor.
- Osteoporosis.
- Anemia.
- Pérdida de masa muscular
Quimioterapia
Este tipo de tratamiento utiliza sustancias que producen toxicidad a las células cancerosas. Se les ofrece a pacientes que tienen cáncer de próstata avanzado y que no responden a la terapia hormonal. Actualmente se cuenta con diferentes fármacos y parecen ser prometedores. Entre los más utilizados están Mitoxantrona, Docetaxel, Paclitaxel, Doxorubicina.
Es importante mantener un seguimiento adecuado con su médico una vez se haya diagnosticado la enfermedad y establecido algún tipo de tratamiento.
Recordar que es importante la detección temprana del cáncer de próstata y esto se logra con la valoración anual después de los 40 años. Si se detecta el problema en etapa temprana o sea cuando está localizado dentro de la glándula puede ser curable.
Dr. Guillermo García López
Cirujano Urólogo