El término varicocele se refiere a la dilatación o la tortuosidad de las venas que drenan el testículo.
Este conjunto o plexo venoso se conoce como el plexo pampiniforme y se encarga de llevar la sangre desde el testículo hasta la vena renal (lado izquierdo) o hasta la vena cava inferior (lado derecho) y de allí al corazón.
Cuando ocurre una falla en las válvulas de las venas, la sangre puede refluir o regresar hasta los testículos y entonces se produce una dilatación gradual de estos vasos, tal como ocurre en las venas varicosas de las piernas y una vena que normalmente mide 0.5-1.5 mm de diámetro puede dilatarse hasta superar los 3 mm de diámetro. En la mayoría de los casos, el varicocele no cursa con síntomas evidentes, los pacientes pueden tener:
Dolor o sensación de arrastre en el escroto
Puntadas, sensación de cosquilleo
Sensación de pesadez en el testículo
Infertilidad o semen transparente
Atrofia o contracción testicular
Presencia de una vena dilatada que se detecta directamente o con la palpación.
DIAGNÓSTICO
El diagnóstico se realiza cuando se examina al paciente y se encuentra una masa contorsionada y blanda a lo largo del cordón espermático, que se describe como una bolsa de gusanos, se le puede pedir al paciente que se mantenga de pie durante el examen, con el fin de incrementar la presión venosa intraabdominal y provocar la dilatación de las venas.
El testículo que presenta el varicocele puede o no ser más pequeño en relación con el lado sano.
Cuando el varicocele no se evidencia mediante la exploración física se requiere un ultrasonido porque detectan la dilatación de los vasos del plexo pampiniforme a más de 2 mm. Incluso, una Ecografía Doppler, que mide la velocidad a la que la sangre fluye por los vasos y detecta el flujo sanguíneo retrógrado que se origina en un varicocele al realizar la maniobra de Valsalva.
Este problema puede ocurrir en un 15-20% de los hombres y en un 40% de los hombres infértiles.
Se diagnostica entre los 15 y 25 años de edad, siendo raro encontrarlo después de los 40 años y en la gran mayoría de los pacientes se diagnostica cuando se realizan estudios de infertilidad en el paciente o en su pareja, por lo que está indicado estudiar el factor masculino en las parejas que se encuentren en tratamiento por fertilidad.
Las venas que más se afectan son las del lado izquierdo, aunque puede darse también en el derecho e incluso en ambos lados. Los varicoceles aislados en el lado derecho son raros, por ello deben ser objeto de evaluación ante una posible masa abdominal o pélvica.
TRATAMIENTO
El tratamiento incluye la utilización de calzoncillos especiales que den mayor soporte a los testículos o de suspensorio escrotal. En algunos pacientes se pueden indicar medicamentos que ayuden a mejorar la circulación de la sangre por las venas dilatadas.
Si el paciente acude por dolor, infertilidad o si se trata de un adolescente con disminución del tamaño testicular, está indicada la corrección quirúrgica del varicocele. La cirugía puede ser abierta o laparoscópica.
En general la técnica laparoscópica se ofrece cuando se trata de varicocele bilateral y los beneficios incluyen una recuperación más rápida, menor inflamación y dolor en los testículos y el beneficio estético de mínimas heridas abdominales.
Si usted presenta dolor testicular crónico, disminución del volumen testicular o problemas de fertilidad, debe acudir al especialista para descartar un varicocele.
Dra. Graciela Castillo Noriega
Cirujana Uróloga
CENTRO DE ESPECIALIDADES UROLÓGICAS
Centro Especializado San Fernando 229-9739
Centro Médico Nacional 227-5444
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