A los 48 años de edad, María Bonilla tuvo que tomar una decisión difícil que venía aplazando: la extracción del útero.
"Mi ginecólogo regular me descubrió fibromas en el 2006. Yo no quería que me operaran, pero en el 2008 me hice examinar de nuevo y el médico encontró que los fibromas habían crecido mucho, tenía uno a la altura del ombligo. Lo único que el doctor me ofrecía era operarme con rayo láser, pero abriéndome como si fuera para una cesárea", cuenta Bonilla respecto a su caso, que es muy común.
De acuerdo con el Centro para el Control de Enfermedades en los Estados Unidos (CDC), la histerectomía o extirpación del útero, algunas veces con el cuello uterino, los ovarios y los tubos de Falopio, es (después del parto por cesárea) la segunda cirugía mayor que más frecuentemente se lleva a cabo en mujeres en edad reproductiva, en los Estados Unidos.
"Aproximadamente 600,000 histerectomías se llevan a cabo anualmente en los E.U. y se estima que a 20 millones de mujeres se han practicado histerectomías. Las tres condiciones que más a menudo se asocian con la histerectomía son los leimiomas uterinos (fibromas), la endometriosis y el prolapso uterino", dice el CDC.
SEGUNDA OPINIÓN
Decidida a operarse pero no en forma tradicional, Bonilla se dio a la tarea de encontrar alternativas.
"Busqué una segunda opinión. Fui donde un ginecólogo oncólogo experto en cirugía robótica. El cirujano me explicó que esta era una alternativa para que hubiera menos dolor, una recuperación más rápida, y así fue, por medio de un robot me operaron hace poco", expresa.
MÍNIMA INVASIÓN
El cirujano que la operó, Dr. Nicholas C. Lambrou, ginecólogo obstetra oncólogo afiliado al Kendall Regional Medical Center de Miami, Florida, explica que los robots, a través de incisiones muy pequeñas, permiten introducir luces y cámaras diminutas dentro del área operatoria, lo cual ofrece una iluminación y una visualización extraordinarias. "Desde una consola manejamos los brazos del robot, los cuales se mueven con una gran precisión para realizar en forma simple acciones de gran complejidad", dice el Dr. Lambrou.
La mínima invasión que se obtiene permite que la recuperación de esta delicada operación sea más rápida y con menos dolor, agrega el experto.
"El robot me operó a través de cinco hoyitos, uno a la altura del ombligo y los demás alrededor del vientre. Tuvieron que sacarme el útero y los ovarios, pero la operación fue un éxito", cuenta Bonilla. "Estuve un día y medio en el hospital. La recuperación ha sido fabulosa. A la semana ya los hoyitos me picaban, porque estaban sanando. Ahora me siento perfectamente bien. Me siento feliz de que no me abrieron con navaja, sino por medio de los hoyitos", comenta la paciente.

Fotos cortesía de Alfredo Arango
CIRUGÍA ABIERTA
Todavía la técnica quirúrgica predominante para la extirpación del útero es la cirugía abierta. En esta técnica que Bonilla quería evitar, se realiza una incisión transversal de 6 a 12 pulgadas en la pared abdominal, por encima del hueso pubis, similar a la que se hace para un parto por cesárea. Por lo general, esta operación tan invasiva requiere de un período de recuperación que va de 4 a 6 semanas, y a veces más. Esta técnica tiene un riesgo aumentado de hemorragia e infección, ya que es necesario mover órganos internos tales como los intestinos y la vejiga.
La histerectomía también es posible realizarla de manera laparoscópica; es decir, en forma mínima invasiva. Esta se hace a través de pequeñas incisiones como la robótica, pero el cirujano manipula los instrumentos con sus propias manos y no desde una consola. La cirugía robótica es más avanzada que la cirugía laparoscópica; usa principios similares, pero ofrece mayor control y precisión a través de lo que se conoce como micro-movimientos.
EL FUTURO SE IMPONE
Intuitive, la compañía fabricante del equipo quirúrgico Da Vinci, con el cual se hace la histerectomía robótica, explica algunas de las razones por las cuales esta tecnología se ha tardado tanto en popularizarse. Un 65 por ciento de las histerectomías realizadas son histerectomías abdominales totales. Apenas una de cada 10 son vaginales asistidas laparoscópicametne.
Una cuarta parte son histerectomías vaginales.
Entre las razones que se mencionan para explicar por qué la técnica de mínima invasión se esté adoptando tan lentamente están las siguientes: una curva de aprendizaje larga y difícil (por parte de los médicos), especialmente para histerectomías complejas (por ejemplo por endometriosis, cáncer o cirugía pélvica previa); así como una falta de oportunidades en entrenamiento laparoscópico en los programas ginecológicos de médicos residentes en los hospitales, especialmente para técnicas avanzadas, tales como disecciones y suturas.
Intuitive asegura: "El sistema quirúrgico Da Vinci resuelve las limitaciones de la laparoscopia convencional, por medio de instrumentos totalmente articulados, con una visión tridimensional de alta resolución, y una interfaz intuitiva y ergonómica. [La interfaz es la manera en que el robot se relaciona con el cirujano que lo controla]. Un estudio temprano sugirió que estas características permitirán a más cirujanos realizar histerectomías laparoscópicas complejas con mayor facilidad y con resultados clínicos potencialmente excelentes".
Para más información, escriba a
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; llame al 305-222-6750; o visite: hcasaludinternacional.com.
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