Los robots quirúrgicos son el más avanzado recurso que ahora ofrece la tecnología médica para resolver el prolapso vaginal con menos dolor, menos sangrado, recuperación más rápida y resultados cosméticos mucho mejores. Esta condición consiste en que los órganos abdominales presionan la vagina, aflojando sus tejidos de soporte y eventualmente causando que estos órganos se hernien a través de la vagina.
La operación más efectiva para corregir el prolapso vaginal se llama ‘sacro-colpopexia abdominal’.
Según estadísticas citadas por la compañía Intuitive, fabricante del robot quirúrgico DaVinci utilizado para reparar el prolapso vaginal, “se estima que más de 200,000 procedimientos se llevan a cabo anualmente en los Estados Unidos para tratar el prolapso uterino severo o el prolapso vaginal, la gran mayoría de ellos son corregidos quirúrgicamente por medio de incisión abierta”.
CIRUGÍA ABIERTA TRADICIONAL
La cirugía abierta tradicional se puede hacer por vía vaginal pero con una incisión abdominal de 6 a 8 pulgadas, similar a la de una cesárea. Por esa incisión el cirujano introduce una mano, pues hay que subir el fondo de la vagina que se ha descendido, y fijarlo al hueso sacro. Además, hay que implantar una malla sintética para que ayude a sostener los tejidos herniados, la cual funciona efectivamente durante el resto de vida de la paciente. La reparación ya obsoleta usando únicamente los tejidos de la paciente tenía un índice de fracaso del 30 por ciento; con la malla sintética el índice de fracaso es de menos de 5 por ciento.
LAPAROSCOPÍA
La laparoscopia significó un avance para hacer esta operación menos invasiva, pero el movimiento de tales instrumentos es limitado. Los casos muy complejos eran todo un desafío para los cirujanos.
“Ahora, con los robots, la gran incisión de la operación abierta no es necesaria, y la limitación de movimiento de los instrumentos laparoscópicos se ha superado. Con el robot, operamos a través de orificios pequeños de 8 milímetros, por los cuales se introducen instrumentos muy finos que en la punta tienen un movimiento de 360 grados, como la mano humana, y con una precisión extraordinaria. Se logran los mismos resultados, pero con menos dolor, menos sangrado, menos desfiguración, menos índice de infección y recuperación más rápida”, dice el Dr. Robert Santacruz, cirujano urólogo robótico afiliado al Kendall Regional Medical Center de Miami.
CÓMO FUNCIONA
La visualización del área operatoria con la cámara del robot es en tres dimensiones. Lo que el cirujano ve en su consola al operar se asemeja a las imágenes del cine tridimensional, en las cuales unos objetos aparecen más cerca que otros. Desde su consola, el cirujano usa sus manos y sus pies para controlar los cuatro brazos del robot, con los cuales realiza todo lo necesario para operar, incluyendo la sutura de la malla sintética, que se implanta para ayudar en el soporte de los tejidos vaginales.
DIVERSOS CASOS
Diferentes nombres se usan para nombrar cada situación en que se presenta el prolapso, según el órgano que descienda sobre la vagina y la empuje al exterior. Si se trata de la vejiga que se prolapsa, el caso se llama cistocele; si es el recto que se hernia sobre la vagina, se habla de un rectocele; si es el intestino delgado, se le llama un enterocele; y si es el útero, se le llama prolapso uterino. Cada una de estas patologías requiere de una reparación distinta.
Generalmente, la paciente presenta una combinación de problemas, por ejemplo es posible que en una mujer a la que se haya removido el útero con anterioridad, presente hernia de recto y de vejiga. Por esta razón, el cirujano tiene que estar totalmente capacitado para realizar cualquier tipo de reconstrucción que sea necesaria. Muchas hernias no se presentan bien durante el examen en el consultorio, sino que únicamente se hacen obvias mientras que la paciente está bajo anestesia durante la misma operación de reparación.
SÍNTOMAS
Cuando la vagina desciende, crea una presión anormal, mucha incomodidad, dolor, relaciones sexuales problemáticas o bochornosas y hasta trauma emocional. En algunas pacientes, un prolapso severo puede ocasionar otros problemas médicos significativos, como estreñimiento, dificultad urinaria o incontinencia, entre otros.
Los síntomas tempranos del prolapso vaginal suelen ser incomodidad pélvica y relaciones sexuales dolorosas. Esta condición se diagnostica por medio de un simple examen pélvico.
Las causas del prolapso son generalmente los partos vaginales, el sobrepeso y el envejecimiento. Es un problema muy común en las mujeres de edad madura. Suele comenzar a los 40, se incrementa a los 50, y se calcula que a la edad de 70 años una cuarta parte de las mujeres sufren algún grado de prolapso vaginal.
Como todo en medicina, entre más temprano se identifique el problema, más fácilmente se soluciona.
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