El paciente puede padecer este trastorno aunque no esté sucediendo nada a su alrededor. Es muy importante comenzar por diferenciar lo que es la ansiedad del estrés porque mucha gente tiende a confundirse y hasta indican que están ansiosos cuando realmente están bajo estrés, aclara el Dr. José Tejera, médico psiquiatra psicoterapeuta. Sucede que se puede estar bajo un estado de estrés, de angustia, de tensión agudo por una situación específica y eso no es ansiedad. Es más, todos en un momento dado vamos a experimentar estados emocionales que nos pueden desequilibrar. Estos pueden estar asociados a un problema, una situación económica, enfermedad y no significa que sea ansiedad, se trata de un estado de estrés.
La persona puede tener síntomas parecidos a la ansiedad, pero hay que estar claros que no es ansiedad.
El trastorno de ansiedad es una enfermedad, es un trastorno neurobioquímico que hoy se sabe se debe al desequilibrio de serotonina y gaba a nivel de la transmisión interneuronal que produce una serie de síntomas específicos y la persona puede tener el trastrono sin que esté ocurriendo nada. Esa es la diferencia con el estrés. Además, el estrés se quita, pero la ansiedad no, hasta que se someta a un tratamiento.
Hay factores precipitantes en un momento dado, pero los pacientes pueden estar de paseo, en una playa, disfrutando, en la casa, en el trabajo, en cualquier parte, y se produce el estado de ansiedad.
Es un estado clínico muy específico que no está asociado a un evento, pero aunque tiene factores precipitantes, para hacer el diagnóstico la persona no debe estar bajo ninguno de esos factores que lo precipiten.
Las personas pueden pasar 5, 10 o hasta 15 años en estados de ansiedad y no atenderlo porque se desconoce. Y es que luego de seis meses o un año con los síntomas que no mejoran, se califica como ansiedad. Por eso, Tejera reconoce que los ansiolíticos más usados en el mundo son el alcohol y la nicotina, así que probablemente mucha gente que tiene problemas de alcohol y nicotina, así como los que comen en exceso, realmente lo que tienen es un trastorno ansioso depresivo.
SÍNTOMAS
Los hay a nivel cardiovascular con palpitaciones. También hay otros como sudoración, temblores, resequedad en la boca, dificultad para respirar, sensación de ahogo, dolores o malestares en el pecho, sensación de mareo, inestabilidad, desvanecimiento, sensación de que algo malo va a pasar, miedo de perder el control, miedo a volverse loco, a perder la razón, la conciencia, en extremos miedo a morir, escalofríos, sensaciones de hormigueo, tensiones y dolores musculares en todo el cuerpo, inquietud, incapacidad para relajarse, sensación de estar al límite, bajo un presión intensa, sensación de nudo en la garganta, de no poder tragar, respuesta exagerada a sobresaltos y miedos, dificultad para cncentrarse y para lograr una actividad específica, irritabilidad persistente, dificultad para conciliar el sueño debido a la excesiva cantidad de preocupaciones.
Es muy común ver que estas personas con trastorno de ansidedad recorren las consultas de muchos especialiestas (cardiólogos, neurólogos, neumólogos, gastroenterólogos, entre otros), pasan un año haciéndose exámenes de todo tipo y al final, el paciente siente que aunque le han dicho que no tiene nada, se siente muy mal.
Esto se debe a que todavía no se tiene en nuestro medio la tecnología y los recursos para hacer la demostración a nivel neurobioquímico y a nivel de imagenología del trastorno de ansiedad. No se cuenta aún con los exámenes de laboratorios y de radiografías llamadas tomografías por emisión de positrones con metabolismo selectivo de glucosa que son muy específicos para medir estas respuestas en el cerebro. Los hay en otras partes del mundo a nivel de investigación, pero en Panamá todavía no.
Resulta, entonces, que el paciente no puede ver cómo está su cerebro ni cómo están activados estos núcleos del cerebro que están produciendo una alterción, disminución de la serotonina, aumento del gaba y por ende, la ansiedad.
Hay una cantidad de síntomas somáticos y otra cantidad de síntomas cognitivos. El cuerpo reacciona de una manera y la mente, la conciencia, el pensamiento también, pero es totalmente irracional para el resto de los seres humanos, aunque para el paciente es real, porque así lo siente. Se le hacen todos los exámenes posibles y no se encuentra ningún daño o situación endocrina, gastrointestinal, neumológica, cardiológica, etc., pero la persona se siente muy mal.
¿QUÉ SUCEDE?
Realmente lo que está ocurriendo es un aumento del Ph intracelular, aumento del óxido nitroso, alteración en el intercambio del calcio, alteración en la perfusión de oxígeno, alteración en el consumo de glucosa.
Una persona con un trastorno de ansiedad, tiene una alteración neurotóxica intracelular, es decir que hay un sufrimiento intracelular. Lo que ocurre es que los síntomas que presenta son cognitivos, somáticos, conductuales; no son síntomas orgánicos que se pueden demostrar como en una presión alta o en una muestra de glicemia, pero sí hay sufrimiento intracelular. Es más, hay un daño y eso se ha podido mostrar con las tomografías especializadas, afirma el psicoterapeuta.
Hay daños neurodegenerativos, pero la medicación y los tratamientos pueden favorecer el proceso regenerativo y el equilibrio nuevamente. El cerebro de una persona con ansiedad está sufriendo daño y es muy importante saberlo, pues la persona se siente culpable, impotente, que es débil, pierde la fe y muchas veces quienes le rodean se acostumbran al punto que señalan “así es ella”, “es muy nerviosa”, “muy emotiva”, etc., en vez de buscar ayuda para la persona.
NIVELES DE ANSIEDAD
- Está el Básico, que es el Trastorno de Ansiedad Generalizado
- Se mencionan los Trastornos Mixtos, ansioso-depresivos, donde hay tantos síntomas ansiosos como depresivos.
- Entre los trastornos más complicados están los obsesivos-compulsivos, con una sintomatología mucho más difícil de manejar.
- Se cuentan también los Trastornos Fóbicos
- El Estrés Post Traumático
- Y el famoso Ataque de Pánico, que es el trastorno de ansiedad en la fase aguda, cuando el paciente no ha recibido tratamiento y llega a extremos que lo hacen acudir a los cuartos de urgencia, donde se le diagnostica la enfermedad.
MEDICACIÓN
Es la solución, por una parte y por la otra, el tratamiento psicoterapéutico. Los ansiolíticos son los que en la fase aguda actúan sobre el nerviotransmisor gaba. Se usan de 6 a 8 meses, máximo un año. Sin embargo, realmente lo que se ha demostrado es que la curación, en cierto nivel, la dan los antidepresivos. Y se dice que en cierto nivel porque puede haber cronicidad. Y la dan los antidepresivos porque el otro transmisor involucrado es la serotonina y los antidepresivos a mediano y largo plazo se convierten en los verdaderos ansiolíticos y hay que usarlos por cerca de dos a tres años seguido para lograr una recuperación plena de toda la parte neuroquímica y neurorregenerativa para que no vuelvan a producirse los ataques de ansiedad. Luego de eso, hay que dar dosis de mantenimiento por buen tiempo.
No obstante, vale aclarar que los trastornos de ansiedad pueden repetir a pesar del tratamiento.
EN LA INFANCIA
Puede haber trastorno de ansiedad en la infancia, aunque no es tan común. Estos trastornos pueden suceder en todas las etapas de la vida, pero es más común después de los 20, quizás por la madurez del sistema nervioso. Además, el niño no tiene una personalidad aún y se necesita que haya una estructura de personalidad para decir que hay un trastorno de ansiedad. Y es que en el niño y el adolescente hay crisis de la evolución del desarrollo que no se puede llamar crisis de ansiedad, si no cambios hormonales, de crecimiento, de maduración del sistema nervioso.
Es más común en las mujeres posiblemente por lo hormonal, porque la serotonina está muy asociada a los desequilibrios hormonales sobre todo de progesterona y la mujer todos los meses tiene cambios hormonales.
Las mujeres también buscan mucha más ayuda
Y es menos frecuente en los hombres por el machismo porque tener algo así y necesitar medicación no se acepta con mucha facilidad. Tanto así que cuando logran llegar al consultorio, vienen acompañados de las esposas o sus parejas porque aceptar que se necesita medicación para controlar las emociones es un poco difícil de aceptar para el ego del hombre. Y para quienes se están preguntando si al llegar el hombre a la andropausia y la mujer a la menopausia no se dan con más frecuencia estos trastornos de ansiedad, el Dr. Tejera asegura que no, porque la enfermedad se da más entre los 20 y 30 años.
GENÉTICA
Hay un carácter genético en la ansiedad de manera que la misma predisposición puede ser precipitada por algún evento o situación, aunque no significa que necesariamente por estar sometido a alguna situación la persona va a atravesar por ansiedad. Si hay un factor bioquímico o una niñez con carencias, ausencias, se puede tener una predisposición para los estados de ansiedad. Por ejemplo, el Estrés Post Traumático, que está basado en los factores previos como la forma en la cual la persona manejó la crisis y en cómo fue su niñez y adolescencia, lo predisponen a los abscesos de estrés post traumáticos frente a eventos difíciles.
Realmente la ansiedad es algo que está ahí y la persona la tiene, no depende de una situación X en la vida. Posiblemente la persona la tenía hace tiempo y no lo sabía.
ESTUDIOS
Hay estudios interesantes que hacen pensar que el Trastorno de Ansiedad posiblemente es como un mensajero del organismo, como un aviso de una situación futura. Esto se basa en estudios retrospectivos en mujeres con cáncer de mama, donde se encontró una casuística de haber tenido un ataque de pánico o un trastorno de ansiedad 5, 10, 15 ó 20 años antes de haber tenido el cáncer. Es como si el cuerpo mandara un mensaje.
El Trastorno de Ansiedad es un mensajero que está indicando que algo puede ocurrir en el cuerpo y ese es un fenómeno interesante porque si se analiza, por medio del Trastorno de Ansiedad se altera el Ph intracelular, el nitrógeno, el calcio, el oxígeno, etc., y si hay un oncogen, puede ser tocado por todo ese desequilibrio metabólico intracelular y desencadenar un cáncer. Así es que motiva a pensar que cuando se ve a un paciente con trastorno de ansiedad, se le atienda porque puede ser el aviso de un problema a futuro, no solo cáncer, si no también de una falla en algún órgano, lo cual se podría prevenir.
Son trastornos muy comunes, pero muy poco tratados y muy discapacitantes, pero la gente no lo sabe.
PARA RECUADRO
La Organización Mundial de la Salud señala que:
40% de la gente en algún momento de su historia sufre de algún trastorno ansioso depresivo
25% logra darse cuenta que lo que está pasando tiene que ver con ansiedad
10% llega a buscar ayuda
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