Entre los 15 a 18 meses, el niño no controla el esfínter, pero se da cuenta cuando se ha orinado encima de la ropa y hasta pide que lo cambien. Ese sería el primer momento en que el niño empieza a manifestar un control del esfínter.
Después de los 18 meses, el niño ya empieza a anticipar la sensación de tener ganas de orinar. Entre los dos años y dos años y medio, debería empezar el control, va al baño o avisa que quiere ir al baño solo o con sus padres. Y lo normal es que los niños alcancen esta etapa como entre los tres o cuatro años, primero de día y luego de noche.
ENURESIS NOCTURNA
Cuando un niño, a partir de los cinco años, emite orina durante el sueño de forma incontrolada e involuntaria, se trata de enuresis nocturna. Y es que se considera que después de los cinco años el niño debería controlar sus esfínteres, explica el médico pediatra Valentín Corrales.
La enuresis no es una enfermedad, es un problema que se da con bastante frecuencia, que tiene solución y que el pequeño no lo hace a propósito.
PRIMARIA Y SECUNDARIA
El pediatra indica que la enuresis puede ser diurna (la padece un número más reducido de niños), nocturna o diurna y nocturna; también puede ser primaria o secundaria.
En la enuresis primaria hay una maduración retrasada que suele tener una base orgánica. Habitualmente, constituye una característica familiar. En este caso, los niños nunca han aprendido a controlar la micción.
La enuresis secundaria suele deberse a tensión psicológicao a inseguridad. Este niño tuvo durante meses o años la continencia nocturna y después comenzó a mojar la cama.
CAUSAS
Hay diversas razones que pueden propiciar la enuresis. Entre las más comunes están:
QUÉ HACER Y QUÉ NO
Los padres de estos niños deben ser responsables de los pasos a seguir para ayudar al niño mientras atraviesa por el problema y se debe hablar con el resto de la familia para evitar que molesten al niño, se burlen y le causen un daño emocional.
No se le debe culpar ni castigar por mojar la cama, más bien contribuya a que el niño vaya al baño antes de acostarse y que evite tomar mucho líquido.
Como medida de protección para que no se dañe el colchón, se deben emplear protectores o forros plásticos para cubrirlos y que la orina, no traspase al mismo.
Explíquele el problema al niño e insista en que usted comprende lo que le ocurre y sabe que él no tiene la culpa. Anímelo a que le ayude a cambiar las sábanas mojadas. Eso contribuirá a que el niño sea responsable, pero jamás lo use como castigo. Es más, felicítelo cuando despierte seco y no lo castigue cuando amanezca mojado.
Es bueno que el niño comprenda que eso mejorará a medida que pase el tiempo y si usted, como padre, ha cometido errores en la formación de hábitos higiénicos, enmiéndelos.
Si su hijo sigue mojando la cama de uno a tres meses después de aplicar estas recomendaciones, se puede emplear un dispositivo con alarma incorporada que avisa cuando el niño moja la cama. Ese acondicionamiento funciona con éxito entre el 50 a 75% de los casos.
Si el sistema de alarma falla, al cabo de tres a cuatro meses se le medica y en la reducidad cantidad de casos en que no funciona ningún tratamiento, los niños lo superarán en la adolescencia.
CIFRAS
Los niños de sexo masculino representan 2/3 de la población afectada y suelen tener una historia familiar de enuresis (generalmente, el padre es el más afectado).
Las estadísticas indican que en las familias con padres que tuvieron enuresis, existe una alta probabilidad de que el hijo también desarrolle este problema. Aproximadamente un 45% de los niños(si uno de los padres fue enurético) y casi un 80% (si los dos fueron enuréticos) lo será.
En los niños con este problema, solo un 1 a 2% de los casos están vinculados a factores orgánicos.
DETALLES
Lo primero que debe hacer es llevar el niño al pediatra.
No le impida al niño tomar agua porque, aparte de ser incómodo, le priva de las sensaciones y mecanismos necesarios para conseguir un control total de esfínteres.
No es necesario levantar al niño en la madrugada, pues la hora en que lo levanta no siempre no coincide con la sensación de vejiga llena.
Otro aspecto importante es evitar que el niño esté estreñido.
Y para enseñarle a retener la orina, pídale que aguante un poco más cada vez que tenga ganas de orinar a fin de aumentar la capacidad de su vejiga.
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