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El uso del tabaco por mujeres, niñas adolescentes y jóvenes adultas en los Estados Unidos y el resto del mundo ha alcanzado alarmantes proporciones.

Por: Dr. Jorge Sinclair A.

 

 

Cada día mas de 3,000 niños adolescentes inician el acto de fumar solo en los Estados Unidos. De esta cantidad el 50 % son niñas, alcanzando una mortalidad prematura por año de 140,000 mujeres en este país, debido a todas las enfermedades relacionadas con el tabaquismo.

El cáncer de pulmón y las enfermedades cardiopulmonares se presentan en un 86% debido a esta causa.

En los niños que fuman la probabilidad del uso y abuso del alcohol se multiplica tres veces; ocho veces para el uso de marihuana y 22 veces para el uso de cocaína.

En los últimos años se ha notado igualmente un mayor incremento en las niñas adolescentes y mujeres en comparación con los varones en la adicción a la nicotina.

Las conductas esteriotipadas y el desconocimiento real de sus efectos han hecho del tabaquismo un serio problema de salud pública y con perspectivas negativas en la salud de la población mundial.

Desde el punto de vista estadístico se estima que para el año 2030 por cada 6 adultos uno morirá por efectos del tabaquismo lo que se traduce en una mortalidad aproximada de 10 millones de defunciones anuales, convirtiéndose en la causa de mortalidad más importante para esa fecha.

Marco Histórico:

Hasta el año 1514 el tabaquismo era desconocido en las sociedades europeas. El uso de una sustancia que fuese probablemente el tabaco se encuentra registrado en documentos egipcios, persas, y chinos.

Entre los indios nativos americanos, se ha conocido que los Mayas consumían dicha sustancia antes de la llegada de los españoles a América. El hecho de fumar, según el obispo Diego de Landa (en los manuscritos mayas), estaba relacionado con el advenimiento de la pubertad, costumbre que hoy día observamos en la civilización Kuna en nuestro país.

En el siglo XVII se obtienen indicios de los efectos negativos del cigarro, cuando el médico italiano Bernardino Ramazzini (1713) acota “este vicio será siempre condenado, pero las personas continuarán aferrándose a él“.

En 1881 James Bonsack inventa su máquina de confeccionar cigarrillos, siendo perfeccionada por James Duke en 1884 .

Ya en el siglo XX la expansión fue incontrolable, siendo la década de los 60 en que la evidencia científica marca negras perspectivas en cuanto a los efectos dañinos del cigarrillo. ( Advisory Committee on Smoking and Health in 1964).

El Tabaquismo como Factor de Riesgo:

Los estudios epidemiológicos clásicos y de meta análisis han concluido que existe una relación entre el consumo del tabaco de forma activa o pasiva (no fumadores) con múltiples enfermedades.

Estas enfermedades se pueden clasificar en: a)malignas(cáncer); b) pulmonares; y, c) cardiovasculares.

El 87 % de muertes de cáncer de pulmón son debidas al acto de fumar. El 82% de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica y, el 21% de la enfermedad coronaria aguda, están estrechamente ligadas al tabaquismo.

También es alta la incidencia del tabaquismo en el cáncer de pulmón y otras patologías malignas como el cáncer de vejiga, de esófago, riñón, laringe, cáncer de mama, cáncer pancreático, cáncer de boca, garganta y cuello uterino.

Por otra parte, el hábito de fumar contribuye a la formación de placas ateromatosas, siendo el mayor factor de riesgo en la muerte súbita de origen cardiaco, más si este hábito se adquirió durante la infancia.

Los efectos dañinos del tabaquismo en el embarazo son devastadores. Primeramente, toda mujer o joven que planea tener hijos debe saber que el cigarrillo reduce la fertilidad, produce menopausia temprana, altera el flujo sanguíneo placentario y aumenta el riesgo de muerte súbita en la infancia.

Adicionalmente, si toma píldoras anticonceptivas aumenta 39 veces el riesgo de un infarto del miocardio o enfermedad cerebrovascular.

Durante el embarazo, la nicotina, el monóxido de carbono y el tiocianato pueden producir de un 20% a un 30% de nacimientos de bajo peso y riesgo de sangrado al momento del parto.

El Fumador “Pasivo”:

Los riesgos del humo del tabaco no están limitados solamente al fumador.

Se ha estimado que la exposición ambiental del humo (ETS) aumenta el riesgo de cáncer cerca de un 30% en los no fumadores. Enfermedades respiratorias, asma, infecciones pulmonares, bronquitis, entre otras, son algunas de las muchas patologías que el no fumador está en riesgo de desarrollar ante la exposición pasiva del tabaco.

De la misma manera, se ha estudiado que los fumadores de cigarro y pipa tienen el mismo efecto nocivo para la salud que los fumadores de cigarrillo.

El cigarro contiene cerca de 4000 sustancias tóxicas químicas de las cuales 60 pueden ser carcinogénicas.

Nicotina:

La nicotina en los productos del tabaco es altamente adictiva. Todos los fumadores tienen una cosa en común, son adictos a la nicotina del tabaco.

La nicotina es el agente adictivo del tabaco y se encuentra en cantidades suficientes para causar problemas de dependencia en niños y adultos.

Cuando un fumador toma una inhalación se necesitan solamente de 10 a 19 segundos para que su efecto alcance el cerebro. La nicotina actúa sobre ciertos receptores del cerebro liberando hormonas y neurotransmisores incluyendo la dopamina, considerada la molécula madre de la adicción. Eventualmente, el cerebro se torna dependiente requiriendo mayores cantidades para regular el balance de dichas hormonas.

El Dejar de Fumar:

Dejar de fumar tiene beneficios inmediatos y substanciales en la salud tanto desde el punto de vista sintomático, como desde el punto de vista fisiológico y mental. Además, el dejar de fumar reduce dramáticamente el riesgo de la mayoría de las enfermedades relacionadas con el tabaquismo.

Un año después de haber dejado de fumar el riesgo de sufrir enfermedades coronarias se reduce en 50%, y en 15 años para un ex-fumador el riesgo relativo de morir a causa de esta enfermedad es poco más o menos igual a la expectativa de vida de un no fumador. Igualmente, disminuye, pero en menores proporciones, el riesgo relativo de desarrollar cáncer de pulmón o una enfermedad pulmonar obstructiva crónica o sufrir un infarto del miocardio. Entre los 10 y 14 años después de haber dejado de fumar el riesgo de morir de cáncer para un ex – fumador es muy similar a la población de los que nunca fumaron.

Hoy con los adelantos médicos científicos, el tratamiento de la adicción a la nicotina, así como el consumo del tabaco ha encontrado nuevas luces de esperanza tanto desde el prisma de la prevención como desde el ángulo terapéutico. Son muchas las agrupaciones, sociedades, entidades y organizaciones no gubernamentales que dan la cara en pro del bienestar de la población.

Es universalmente conocido que es en la niñez y la adolescencia cuando se dan los primeros contactos con el tabaco, siguiendo patrones de conducta social en busca de esteriotipos, siendo los niños y adolescentes los mayores candidatos a una dependencia adictiva a la nicotina.

Por lo tanto, nuestros primeros y mejores esfuerzos deben estar encaminados a la prevención del uso del tabaco en dicha población. Desafortunadamente son ellos los más sensibles a la captación de mensajes por parte de la industria.

Dada las estadísticas y los efectos nocivos ya mencionados y conocidos, colegios médicos, instituciones y comités científicos internacionales y nacionales han establecidos algunas metas y políticas aplicables a toda la población:

1. Prevenir la iniciación del tabaquismo y el desarrollo de adicción a la nicotina sobre todo en la población adolescente e infantil.

2. Proteger a los no fumadores.

3. Restringir la venta de cigarrillos en menores de edad.

4. Aplicación de impuestos para la venta de cigarrillos.

5. Prohibición de fumar en lugares públicos.

6. Educación pública.

Conclusión

La mayor incidencia del inicio del tabaquismo se da entre los 9 y 16 años de edad. El uso del tabaco, especialmente en forma de cigarrillo, es la mayor causa de muerte prematura y enfermedad prevenible en todo el mundo. El riesgo de enfermedad es similar tanto en fumadores como en no fumadores expuestos al humo del cigarrillo. Dejar de fumar reduce dramáticamente los riesgos. Aunque la adicción ha sido y es considerada de difícil tratamiento, cada día la combinación de políticas serias, asistencia médica y guía familiar reduce significativamente su incidencia. Los médicos jugamos un papel significativo no solo en el tratamiento sino en la prevención de dicho problema y nuestro compromiso, así como nuestras recomendaciones, deben ser tomadas por la sociedad con la mayor seriedad posible. * Fellow American College of Chest Physicians Regente Internacional Capítulo de Panamá del American College of Chest Physicians Fellow American College of Physicians Miembro de la Academia Panameña de Medicina y Cirugía

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