Martes, 17 de Agosto de 2010 16:00
Última actualización el Martes, 29 de Marzo de 2011 09:30
Escrito por Boletín de Salud Roche
Anualmente se diagnostican más de 1600 nuevos casos de cáncer renal en Centroamérica y el Caribe.
El cáncer renal es un tipo de tumor muy agresivo. Si se diagnostica en estadios tempranos, la sobrevida a cinco años es de un 94% de los casos. Caso contrario sucede si se detecta en etapas avanzadas (estadio IV) donde la sobrevida es aproximadamente de un 23%. Sin embargo, el difícil diagnóstico incide en una detección tardía del cáncer renal.
En una entrevista realizada al Dr. René Valladares, oncólogo, conocimos la naturaleza, el comportamiento y las terapias adecuadas para tratar el cáncer de riñón.
¿Cuál es la incidencia de cáncer renal en Centroamérica y el Caribe?
De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), en Centroamérica y el Caribe se detectan alrededor de 1624 nuevos casos cáncer renal por año, y anualmente ocurren 895 muertres por esta enfermedad. Asimismo, existe una mayor incidencia en hombres que en mujeres.
¿Porqué es tan difícil diagnosticar el cáncer renal en estadios tempranos?
Este tipo de cáncer no es fácil de diagnosticar, pues los pacientes son asintomáticos en estadios tempranos y los primeros indicios de la enfermedad se pueden confundir con otros males más comunes.
En general, son tumores muy agresivos que cuando se manifiestan en forma tardía lo hacen de manera extensa y difusa, y pueden crear metástasis en muchas zonas.
En consecuencia, muchos de los casos de cáncer renal se diagnostican en estadios avanzados.
¿Cuáles signos de alerta deben llamar nuestra atención?
Entre los síntomas más comunes están: la hematuria (sangrado en la orina), el dolor abdominal, la fiebre, la hipertensión y la pérdida de peso.
Ante la presencia de alguno de estos signos es recomendable consultar con un oncólogo quien orientará los estudios pertinentes. Los más frecuentes incluyen examen de orina, estudios de imágenes de riñón y vías urinarias (radiografía simple de abdomen, ultrasonido de abdomen, pielograma, tomografía y/o resonancia nuclear magnética así como laboratorios)
¿Qué etapas tiene este tumor?
Hay varias clasificaciones, pero la más frecuente es la que ofrece la American Joint Comittee on Cancer (AJCC) que divide a estos tumores de acuerdo a la clasificación TNM en cuatro estadios: I, II, III y IV.
¿Qué procede cuando el tumor se detecta en fase I, II o III?
Normalmente se realiza una nefrectomía conservadora de nefronas si el tumor es pequeño, lo que evita una nefrectomía radical (eliminación del riñón) en tumores más grandes (estadios II o III). Estos pacientes, al contar con solo un riñón deben tener un seguimiento a largo plazo.
¿Qué hacer cuando el cáncer renal se detecta en estadios avanzados o fase IV?
Lo indicado es utilizar una terapia con productos biológicos que estimulan la capacidad del cuerpo para combatir el cáncer.
La recomendación tipo 1 es utilizar varios medicamentos biológicos que han superado a los medicamentos tradicionales.
Hasta hace 3 ó 4 años el cáncer renal avanzado era una enfermedad que alcanzaba una tasa de respuesta de apenas entre 4% a 5% con quimioterapia y de 10% con modificadores de la respuesta biológica como el Interferón e interleukinas.
En la actualidad, existen terapias de blanco molecular como Bevacizumab, un anticuerpo monoclonal que actúa selectivamente sobre el VGEF (en español, Factor de Crecimiento Vascular Endotelial) ligándose a él e impidiendo que este llegue a su receptor, produciendo regresión de los vasos sanguíneos tumorales inmaduros, normalización de la estructura de los vasos sobrevivientes (mejorando la llegada de los citotóxicos al tejido tumoral) e inhibición de la neovascularización tumoral.
En cáncer renal, Avastin en combinación con interferón demostró en el estudio Avoren que aumenta significativamente la sobrevida libre de progresión en 89% (el período libre a la progresión fue de 10,2 meses vs 5,4 meses), comparado con la terapia estándar donde se aplica solamente interferón2. Los efectos secundarios están relacionados con hipertensión y proteinuria.
Otras terapias de blanco molecular aprobadas para el tratamiento de cáncer de riñón son las que actúan sobre receptores tirosín Kinasa (impiden la actividad del VEGF, PDGF, CKIT, como sorafenib, sunitinib) o las que inhiben el mammaliam Target of Rapamicin (mTOR), el cual regula rutas de crecimiento tumoral como temsirolimus.
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