Su médico ha determinado que los síntomas que padece se deben a una hiperplasia benigna de próstata (HBP), también conocida como próstata agrandada. Históricamente esta afeción se ha tratado con medicamentos o por medio de un procedimiento quirúrgico invasivo, la resección transuretral de la próstata (RTUP). Hoy, usted dispone de la oportunidad de elegir una opción terapéutica avanzada quirúrgica, mínimamente invasiva conocida como la terapia con láser Green Light.
Esta nueva terapia fue presentada durante esta semana en el Hospital Punta Pacífica, donde se explicó a especialistas médicos que es un procedimiento quirúrgico que se lleva a cabo por medio de una pequeña fibra que se introduce en la uretra a través de un cistoscopio. La fibra administra energía láser de alta potencia que calienta rápidamente el tejido prostático, vaporizándolo. Este proceso continúa hasta que se elimina todo el tejido de la próstata agrandada. Rápidamente se recupera el flujo urinario normal, aliviándose prontamente los síntomas urinarios en la mayoría de los pacientes.
La terapia con láser Green Light combina la eficacia del tratamiento de referencia (cirugía de resección transuretral de la próstata (RTUP) con una disminución de los efectos secundarios. El resultado es que el conducto urinario queda totalmente despejado para el paso de la orina, pero con menos riesgos de efectos secundarios, tales como disfunción eréctil y hemorragia, frecuentes en las operaciones de RTUP.
Este procedimiento puede llevarse a cabo de forma ambulatoria en un centro hospitalario, en una clínica quirúrgica o en una consulta médica debidamente acondicionada. Habitualmente no es necesario pasar la noche en el centro médico. Sin embargo, en algunos casos, en que el paciente debe desplazarse a gran distancia, padece otras infecciones a tener en cuenta, o su situación es delicada, puede recomendarse que sea hospitalizado una noche.
Deberá disponer de alguna persona que lo lleve de vuelta a casa después de la intervención. Si al final de esta, se le coloca un catéter vesical, habitualmente deberá esperarse 24 horas para retirárselo. Sin embargo, en aquellos pacientes con disfunción vesical o que hayan necesitado cateterización prolongada por la presencia de síntomas urinarios graves, puede ser necesario mantener el catéter durante un período más prolongado de tiempo.
Durante aproximadamente una semana podrá experimentar leves molestias, tales como un ligero escozor al orinar o la presencia de pequeñas cantidades de sangre en la orina. Además, dependiendo del estado de la vejiga, puede que note un aumento de la polaquiuria y de la incontinencia urinaria. Esto irá disminuyendo con el tiempo a medida que la vejiga se adapte a la nueva situación en la que ha desaparecido la obstrucción uretral.
Entre las ventajas de este tratamiento están:
Rápida mejoría del flujo urinario
Rápida recuperación de la actividad diaria normal
Intervención que se desarrolla prácticamente sin pérdida de sangre
Tratamiento definitivo, de larga duración
Menos del 1% de casos comunicados de disfunción eréctil
Cateterización breve o innecesaria
Procedimiento ambulatorio en determinados pacientes
Más de 200 mil pacientes tratados en todo el mundo
Cabe recordar que la próstata es una glándula del tracto genitourinario del varón. La función principal de la próstata es producir un líquido para trasnportar el esperma durante la eyaculación. Está situada debajo de la vejiga urinaria, rodeando la uretra (conducto que lleva la orina desde la vejiga urinaria hasta el pene).
La hiperplasia benigna prostática es el aumento benigno (no canceroso) del tamaño de la próstata. Esta glándula crece durante la adolescencia y la juventud hasta adquirir su tamaño normal, el de una nuez, pero puede comenzar a crecer de nuevo al llegar el varón a edades más maduras. Las razones de este nuevo crecimiento no son bien conocidas, pero a la edad de 80 años, el 80% de los varones padece de HBP.
Entre los síntomas que le pueden ayudar a identificar el problema están:
Micción frecuente, especialmente por la noche
Escaso caudal de orina
Necesidad imperiosa y repentina de orinar
Dificultades al iniciar y al terminar la micción
Incapacidad para evacuar totalmente la vejiga
Sensación de presión o tensión para orinar
Dolor o escozor durante la micción
Ante cualquiera de estos síntomas, usted debe visitar al urólogo para que evalúe su caso y tome medidas a tiempo.
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