Expertos aseguran que la detección temprana aumenta en 97% la sobrevida a cinco años, y sigue siendo la única opción para combatir el mal
Las cifras no mienten. El cáncer de mama es el principal motivo de consulta en los centros oncológicos del mundo. De hecho, 10 de cada 100 mujeres lo puede desarrollar, según revela la especialista en cirugía general, vascular y mamaria Magaly Rodríguez, quien recientemente estuvo en Panamá durante el XIV Congreso Nacional de Cirugía.
No obstante, la médico aclara que hoy en día existe una serie de técnicas que permiten detectar la enfermedad mucho más temprano que antes y, además, combatirla sin afectar en demasía la calidad de vida del paciente.
En este sentido, Rodríguez destaca que gracias al uso cada vez mayor de la mamografía es posible diagnosticar el mal con antelación y por ende controlarlo.
Es así como se han desarrollado de una manera impresionante las llamadas técnicas mínimamente invasivas, que no solo representan las últimas tendencias en la lucha contra el cáncer de mama, sino que al mismo tiempo son utilizadas para preservar el seno lo más posible, sobre todo en aquellos casos de extirpaciones tumorales o mastectomías. También se les aplica en la realización de biopsias mediante succión de tejido, y todo ello sin realizar las anteriores cirugías abiertas.
Según la especialista, quien es miembro del cuerpo médico del Kendall Regional Medical Center de Miami, en Estados Unidos, también hay novedades en materia de radiación, es decir, actualmente solo se irradia la zona alrededor del cáncer, y no el seno entero como antes.
Detección temprana: la clave
Al igual que en los otros tipos de cáncer, la predisposición genética, la raza, la edad y otros factores son clave en el desarrollo de la enfermedad.
Es por ello que aquellas mujeres que tienen parientes afectados en la primera línea de consanguinidad, es decir, la madre, las hermanas, tías o abuelas, desafortunadamente poseen 10% más de riesgo de padecer el mal. También se incluyen en ese porcentaje las post menopaúsicas, las que tuvieron partos después de los 30 años de edad o las que nunca parieron (nulíparas); las fumadoras y las obesas.
En cuanto a la raza, Rodríguez precisa que en la población de mujeres hispanas la incidencia es levemente más alta que en el grupo de blancas norteamericanas o de descendencia asiática, pero mucho más baja que en la población de piel oscura.
Los riesgos también aumentan con la edad. En Estados Unidos, según Rodríguez, una de cada nueve mujeres a partir de los 55 años va a desarrollar cáncer de mama.
Destaca también que una paciente a quien le hayan detectado la enfermedad en un seno, tiene 20% de probabilidades de desarrollarlo en el otro.
Pero el cáncer de mama puede ser curable siempre que sea detectado tempranamente y que no se encuentre en estado de metástasis. De hecho, su detección en etapa I aumenta en 97% la sobrevivencia a cinco años.
Al no tratarse, por el contrario, la enfermedad puede ser fatal. “En la etapa II la mortalidad aumenta a 15-20%, en la etapa III sube a 50-60% y en la etapa IV es casi 100% mortal en 5 años”, agrega Rodríguez.
Frente a esta realidad, la especialista destaca la importancia de la autoevaluación a partir de la juventud, y la combinación con la visita regular al ginecólogo, así como la realización anual de la mamografía a partir de los 40 años de edad.
“Muchas veces no hay hallazgos físicos, sino lesiones mamográficas que identifican los tumores antes de que sean palpables. También pueden haber cambios en la piel del seno o dolor, aunque el cáncer de mama normalmente no duele, a excepción de cuando se encuentra en fase avanzada y el mal ha invadido los tejidos de la piel o la axila”, explica.
Rodríguez aclara, por otro lado, que el cáncer de mama no sólo es un problema de la población femenina; por el contrario, los hombres pueden desarrollarlo aunque tienen 100 veces menos incidencia que las mujeres.
Técnicas y tecnologías
Pese a que las técnicas mínimamente invasivas se unen a la lucha contra el cáncer de mama, es importante saber que la laparoscopia no es una de ellas.
De acuerdo con la cirujano Magaly Rodríguez, el no uso de esta técnica se debe a que la mama es una estructura sólida, lo que impide la creación del espacio suficiente para extirpar el tumor sin causar el posible esparcimiento de las células malignas.
En cuanto a la tecnología, la doctora afirma que hoy día es de “avanzada y adaptada a las necesidades del paciente”: las mamografías son cada vez más precisas y más seguras. “No existen reportes que relacionen la radiación de las mamografías con el desarrollo del cáncer de mama o en otras partes del cuerpo”, dice Rodríguez.
De otra parte, el ultrasonido también ha comenzado a utilizarse desde hace algunos años en la lucha contra esta enfermedad, básicamente porque ofrece pocos riesgos.
Pero como aclara la especialista: su alcance es limitado. Sólo aporta una evaluación limitada al campo de prueba, por lo que representa una información menos completa que la mamografía.
Ambas tecnologías se combinan en aquellos casos en los que a una mujer se le detecte una masa atípica en la mama, pero que sea difícil de identificar en cuanto a si es sólida o líquida, es decir, un tumor o quiste.
En Panamá
De acuerdo con estadísticas del Instituto Oncológico Nacional, el tumor maligno de mama ocupa el primer lugar de las consultas de cáncer que se reportan en esa institución.
Es así como en 2005 hubo 408 casos, de los cuales 404 se presentaron en mujeres y los restantes cuatro en hombres.
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