Si hay un problema de salud que cada día cobra más fuerza en Panamá y en el mundo, es la obesidad en todas las edades. Sin embargo, en este artículo nos enfocaremos solamente en la obesidad infantil, pues ya es tiempo que toda la familia sepa que un niño gordito no es un niño sano.
La pediatra Liliana Neil Burgos, define la obesidad como un problema de salud complejo y crónico, que se establece a edades tempranas y puede ser difícil de revertir.
La definición clínica de obesidad en niños se basa en la relación peso/talla. En niños mayores de 2 años se fundamenta en el índice de masa corporal (IMC=peso(kg)/ talla (cm2), que se lleva a las curvas de crecimiento pediátricas para edad y sexo y se considera en sobrepeso a aquel niño que se encuentra por arriba de un porcentaje de 85; y obeso si está por arriba de 95, aunque podría ser muy evidente para los padres y cualquier persona establecer cuando una persona tiene obesidad simplemente con verlo.
Es aquí donde la obesidad abdominal (aumento del tejido graso de predominio en abdomen-perímetro de la cintura) adquiere relevancia, ya que se considera que la grasa a este nivel conlleva alto riesgo de enfermedad cardiovascular (hipertensión arterial, diabetes, infarto al corazón). ´Existen tablas para estos valores, pero en forma general se puede considerar un perímetro de cintura mayor de 63 a 86 cms. en niños de 6 a 10 años y para niñas de 67-72 cms. En adolescentes, un valor mayor de 77 cms. sería un indicador de obesidad central.
FACTORES DE RIESGO
Con respecto a los factores de riesgo para que un niño sea obeso, la doctora Neil indica que se sabe que en algunos casos existen alteraciones de tipo genético que pueden predisponer un patrón familiar de obesidad. Por eso existen familias en donde todos tienen obesidad extrema y esto puede tener un patrón hereditario y en ocasiones hasta sirve como "justificante" para la familia: "Todos somos así obesos". Lo que ellos quizás no sepan es que también existe un alto riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, hipertensión, infartos cardíacos y problemas de colesterol en aquellos niños cuyos familiares de primera y segunda línea, presentan estas enfermedades.
Los factores de riesgo inician desde "in-útero" en aquellos niños de madres con obesidad o diabetes gestacional.
Los hijos de padres con diabetes tipo 2 tienen mayor cantidad de grasa en la infancia. Y también se sabe que aquellos niños que nacen con bajo peso tienen mayor riesgo de enfermedades metabólicas y cardiovasculares en etapa adulta. Otros factores de riesgo bien establecidos serían: los hábitos alimentarios, la poca actividad física y sedentarismo.
La pediatra señala que al ver un niño con obesidad, ve un montón de problemas desde los pies hasta la cabeza de corto a largo plazo. Y es que ellos presentan baja autoestima y depresión por la burla y el rechazo a los que son objeto, riesgo de enfermedad cardiovascular, hipertensión, diabetes, infarto del corazón, ya en autopsias realizadas en niños fallecidos por otras causas se pueden encontrar placas de colesterol en las arterias del corazón, mayor riesgo de alergias y presentan crisis más severas y más frecuentes (asma) porque la obesidad se considera un estado en donde hay un aumento en la respuesta inflamatoria del cuerpo, problemas para dormir (roncan) lo que no les permite tener un sueño profundo, hígado graso, alteración renal, riesgo de diabetes, dolores y deformidad en las caderas, rodillas, espalda, testículos pequeños con pobre desarrollo del pene o un pene atrapado en la grasa pre-púbica. Otros pueden presentan desarrollo sexual precoz; y las niñas, desarrollo del síndrome de ovarios poliquísticos y ciclos menstruales irregulares al momento del desarrollo.
El problema que un niño presente obesidad desde lactante está en que se podría acostumbrar a la idea de que siempre será obeso porque siempre ha sido así, explica la especialista; sin embargo, se sabe que si la obesidad se presenta a los 6 años, el riesgo de perpetuarse es mayor del 50% y alrededor del 80% de estos niños y adolescentes obesos serán adultos obesos.
Si un adolescente es obeso, su probabilidad de llegar a ser un adulto obeso es del 70%. Desde el punto de vista de riesgo, tienen mayor probabilidad de desarrollar complicaciones metabólicas futuras aquellos niños que se encuentran obesos durante la pubertad por todos los cambios que se presentan en esta etapa.
SEÑALES
No obstante, para que los padres estén alerta, la doctora Neil les indica algunas señales que pueden indicar que hay obesidad. Estas son: cuando casi todos le dicen al niño que está "gordito" (y que a veces la familia no acepta lo que todos los demás ven claramente); entre los lactantes que nacieron con bajo peso o prematuros, aquellos que presenten un rápido aumento de peso en el primer año, que sobrepase las expectativas de la gráfica en pocos meses; se sabe que existen dos etapas donde el aumento de la grasa es desfavorable (en el primer año y en la pubertad) porque las celulas grasas que se ganan en estas etapas casi siempre se quedan.
Otra señal es el niño que no solo está más gordito que sus amiguitos, si no que presentan mayor grasa a nivel de abdomen. También aquellos que se cansan con pequeños esfuerzos (o refieran que les falta el aire, se les aprieta el pecho o se les acelera el corazón), dolores en rodillas, caderas, tobillos o deformidades de las piernas y columna. Existe también un engrosamiento de la piel del cuello con oscurecimiento de la misma conocido como acantosis nigricans, un dato de alto riesgo de diabetes.
MITOS
Lo que sucede es que hay una gran cantidad de mitos que rodea nuestra cultura y no deja ver con claridad el verdadero problema que es la obesidad. Hay quienes creen que sus hijos se engordaron porque tomaban muchas vitaminas, pero lo cierto es que las vitaminas son dadas en aquellos casos donde los niños no comían balanceado a fin de poder suplir las necesidades de minerales y vitaminas; sin embargo, en la actualidad casi todos los alimentos están fortificados con vitaminas y minerales. Por lo general las vitaminas como suplemento deben tomarse una vez al día. Lo que si puede justificar este problema es que las vitaminas para niños se venden en forma de jarabes y el azúcar que estos contienen sea lo que engorde al niño y más cuando se les administra tres veces al día.
Otros medicamentos que podrían favorecer aumento de peso serían los esteroides a altas dosis, pero son tratamientos necesarios en los pacientes a quienes se los ha indicado su doctor.
Un niño que nace grandote no es más saludable, es un niño con alto peligro de mantenerse obeso y con riesgo cardiovascular.
Un niño que nace pequeño no debe engordarse rápidamente "para recuperarlo", su alimentación debe ser progresiva y vigilada por su pediatra. Recuerden siempre que un niño obeso no es un niño sano. La gente tiende a creer que un niño "gordo" está más saludable. Error, queda claro que ya la obesidad no es un signo de bienestar para nadie y menos para un niño. Antes el problema era la desnutrición y por eso todos los padres se preocupaban que los niños no fueran catalogados como desnutridos, pero ahora el problema es la obesidad. Por favor, solo verifique con su pediatra que su hijo tenga el peso adecuado y no insista en que tal vez está desnutrido porque tiene un peso normal.
Otro mito es creer que las bebidas para deportistas son "light", pero no. Estas bebidas fueron hechas para reponer líquidos, sales y azúcar, por lo tanto contienen calorías y pueden engordar a las personas si no se toman de acuerdo a su indicación (después de actividad física).
La venoclisis tampoco engorda, pues algunas están compuestas de azúcar y otras, de sal con azúcar, pero son dosificadas para suplir los requerimientos del paciente durante el tiempo que han sido indicadas. Por lo general, no engordan a las personas.
Y qué decir que quienes creen que poner a sus hijos a dieta es matarlos de hambre.Totalmente incorrecto porque una dieta es comer balanceado, de acuerdo a las necesidades y en forma proporcional, por lo tanto hay dietas (y más en niños) que son fraccionadas para evitar períodos de ayuno y que luego la persona sienta la necesidad de comer el doble. Y además, permiten comer de todo en cantidades proporcionales.
Una excusa muy común es que el ejercicio agita al niño. En realidad, si el niño no sufre de asma o del corazón, por supuesto que se va a cansar y más si pesa el doble de lo que debería. Es como decir que lleva dos niños en un solo cuerpo y eso no lo soporta nadie, es por eso que debe bajar de peso.
No se deje llevar por los alimentos "light". Algunos tienen menos calorías en base a grasa o azúcar, pero si los comen en grandes cantidades "pensando que no engordan", igual no verán los resultados.
No se crea que cuando el niño se desarrolle, va a adelgazar. Anteriormente, durante el período del desarrollo, los niños salían a jugar y eran menos sedentarios. Actualmente el sedentarismo ha aumentado y los muchachos pasan toda la tarde jugando con computadoras, lo que indica que no hay actividad física y es muy probable que después del desarrollo, el niño permanezca obeso.
EL FACTOR PSICOLÓGICO
El factor psicológico es muy importante, afirma la pediatra, pues este inicia desde que nace el niño. Si la mamá interpreta que cada vez que el bebé llora es por hambre, entonces inicia un patrón de alimentación equivocado y el niño crece entendiendo que cada vez que el llore será atendido con el seno materno. Entonces, todas sus necesidades (frío, cariño, pañal húmedo) se suplen primero por la boca.
Cuando el niño llega al primer año, hay madres que siguen creyendo que el "bebé" necesita leche constantemente y siguen con ese patrón de alimentación y cuando es un adulto, asocia que todas sus necesidades se suplen por la boca y con comida. Son aquellas personas que necesitan estar picando porque sienten ansiedad o aquellos que cuando están ante alguna situación de estrés, necesitan comer "por ansiedad".
También sucede que desde niños, cada vez que se les va a premiar, se les da algo de comer (dulces, helados, chocolates) o se les enseña que el paseo es ir a comer. Entonces crecen pensando que todo lo bueno se merece "comer". Lo ideal es que se les premie llevándolos a la playa, a jugar a parques, al cine, etc., que son sitios más saludables.
Otro componente psicológico está en que si ambos padres son obesos e incluso los abuelos y tíos, el niño identifica esto como un patrón normal, así que para él, lo normal es estar obeso.
FACTORES CULTURALES
El mundo ha cambiado en estos últimos años. Antes, la gente comía frutas y vegetales, ahora se rechaza la comida saludable y se prefieren las frituras, harinas, comida chatarra y bebidas carbonatadas.
El estilo de vida actual en donde ambos padres trabajan y llegan cansados a la casa, así como la inseguridad en las calles para los niños, hace que ya los niños no puedan salir a jugar en parques. También el mundo computarizado y la televisión los mantiene gran cantidad de horas sentados y sendentarios.
RECOMENDACIONES
Si usted tiene un niño con obesidad:
1. Reconozca y acepte que su hijo tiene obesidad, que esto representa un problema y que no es de tipo estético, sino de salud a largo plazo.
2. Inicie medidas en su casa para todos: incluya más frutas y vegetales en su dieta, saque de su casa todo lo que ya sabe que engorda y que representa una tentación, prefiera todo lo que es natural. Trate de comer con sus hijos para darles el ejemplo. Establezca los horarios de alimentación principal y dos meriendas. Si esto es así, un niño debe comer tres veces al día y merendar dos. Por lo tanto solo necesita una merienda para la escuela (si ha desayunado en casa) que debe incluir agua, fruta o jugo y un emparedado (por ejemplo).
Otra consideración es evitar cenas muy pesadas, recuerde que en la noche el cuerpo descansa por lo que no requiere tantas calorías (arroz por ejemplo) para la cena porque el cuerpo es sabio y si no lo utiliza, lo almacena.
3. Eduque a su hijo para que pueda tomar decisiones en cuanto a su alimentación. Enséñele que las sodas, jugos artificiales y demás "picadas" en paquetitos no son saludables y tal vez solo deben comerse en fiestas (por la cultura). Y desde el primer año, no sea permisivo en cuanto a diferir el inicio de vegetales y frutas en la dieta de su hijo.
4. Si no sabe cómo hacerlo o si usted se está esforzando y no logra que el niño rebaje, consulte con un nutricionista para que puedan ajustar la alimentación familiar.
5.Procure que todos en su casa tengan actividad física de 20 minutos a 1 hora al menos tres veces por semana.
6. No permita que su hijo vea televisión más de dos horas al día (incluye computadora).
7. Si todo lo anterior no funciona, insista. Recuerde que mientras más sano coma su hijo, mayores posibilidades tendrá de ser un adulto saludable y por más tiempo.
|
Veces leído: 2107 |
Para comentarios sobre esta página web, publicidad y patrocinios, iniciativas de negocios y proyectos especiales
Para patrocinar este espacio de salud en Internet o para adquirir publicidad, contáctenos llamando al (507)263-5287 de Saludpanama.com. Gracias por preferirnos.
Ofrecemos servicios de diseño de páginas web, hospedaje, mantenimiento, posicionamiento y SEO. Toque este enlace para obtener más información.