La Universidad Case Western Reserve, en Estados Unidos, encabezó pruebas médicas en las que un nuevo tipo de iluminación fluorescente puede sincronizar adecuadamente el ciclo del sueño y vigilia de pacientes hospitalizados.
Todo parece indicar que con solo cambiar la iluminación, se puede mejorar la salud. Esta es la estrategia que algunos investigadores de la Facultad de Enfermería Francis Payne Bolton y de medicina de la Universidad Case Western Reserve, junto con el Centro de Investigación de Geriatría del centro médico Louis Stokes de la ciudad de Cleveland, el Centro de Investigación en Iluminación del Instituto Politécnico Rensellaer y GE Consumer & Industrial han comenzado a implementar dentro de un centro de cuidados a largo plazo, en el que la luz natural, cuyos beneficios a la salud han sido comprobados, no está disponible de manera continua a los pacientes.
Para llegar a esa conclusión, los investigadores sustituyeron los equipos de iluminación fluorescente estándar por nuevos prototipos de lámparas de luz azul-blanca desarrollados por científicos de GE.
El equipo deseaba comprobar la hipótesis de que la exposición a la luz azul, al igual que la luz solar, puede ayudar a regular el ritmo de sueño-vigilia, el cual constituye un patrón de conducta relacionado al ciclo bioquímico circadiano de la melatonina. El que las personas estén despiertas o somnolientas depende de los niveles de esta hormona presentes en el organismo.
Se buscaba, entonces, regular el ciclo de sueño-vigilia mediante el control de la exposición de los pacientes a la luz azul-blanca (vigilia) y amarilla-blanca (sueño). Al aumentar la exposición a la luz azul-blanca durante el día y la luz amarilla-blanca en la tarde, los investigadores esperaban ayudar a los pacientes a regular sus ciclos para que estuvieran más despiertos durante el día y tuvieran un mejor sueño en las noches.
También se realizó recientemente un estudio piloto con cinco pacientes varones aquejados de demencia senil y residentes de un centro de atención a largo plazo, en el cual los investigdores instalaron luces azul-blancas en una habitación que utilizaban los pacientes como comedor y para actividades diurnas. La idea era observar si la iluminacion podía afectar los ritmos de sueño y vigilia de los participantes. Y los resutados son prometedores en cuanto a aumentar el nivel de actividad durante el día, así como mantener los del sueño durante la noche.
Desde hace ya varios años se sabe que la luz afecta lo que las personas sienten. Los individuos particularmente sensibles a los cambios de luz se han beneficiado del aumento del brillo en las fuentes lumínicas. Y de acuerdo con los investigadores, la nueva iluminación utilizada en este estudio, permite hacer cambios de color sin deslumbrar a los pacientes con un brillo excesivo.
Con el objetivo de conformar una alternativa de intervención segura y no farmacológica, los investigadores también esperan aplicar la información obtenida en este estudio como fundamento para la sustitución de la iluminación en hospitales, donde los pacientes alcanzan una más rápida recuperación o una mejor calidad de vida con una buena cantidad de descanso durante la noche.
Si ese cambio en la iuminación mejora la salud, los investigadores intentarán influir en las políticas públicas con la intención de incluir nuevos estándares de iluminación en hospitales, clínicas y centros de atención a pacientes.
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