100 años de influencia del Canal de Panamá en la salud pública de las Américas

Destacado 100 años de influencia del Canal de Panamá en la salud pública de las Américas

El Canal de Panamá es mundialmente conocido por su impacto comercial para los países que lo utilizan y su impacto económico, como la principal fuente de ingresos de Panamá.

Como vía interoceánica, desde su inauguración hace 100 años, el 15 de agosto de 1914, ha tenido un efecto de amplias proporciones al acortar el tiempo y distancia de comunicación marítima, dinamizando con ello el intercambio comercial y económico al ofrecer una vía de tránsito más corta y relativamente más accesible a nivel de costos entre los océanos Atlántico y Pacífico.

Este beneficio ha influido de manera decisiva en los patrones del comercio mundial, estimulando el crecimiento económico de los países desarrollados y en vías de desarrollo, y proporcionando el impulso básico para la expansión económica de muchas regiones remotas del mundo.

El 3 de septiembre de 2007 se iniciaron las obras de Ampliación del Canal de Panamá, que contemplan la construcción de un nuevo juego de esclusas que permitirán el tránsito de naves de tamaño Post-Panamax.

Sin embargo, la influencia de esta vía de navegación interoceánica entre el Mar Caribe y el Océano Pacífico, no es sólo económica. Este año también se celebrarían 100 años de influencia del Canal de Panamá en la salud pública de las Américas.

Documentos históricos reflejan que antes de la construcción del Canal de Panamá, el sistema nacional del país se encontraban en paupérrimas condiciones. Las enfermedades transmisibles afectaban con frecuencia y de manera impactante a la población, una condición de insalubridad que marcó la historia de Panamá.

Considerando este panorama, la construcción de esta mega obra condujo a la necesidad de crear un sistema de saneamiento y de salud, que incluyó el combate de vectores causantes de la malaria y fiebre amarilla, el tratamiento de las principales causas de muerte de la población asentada en la zona para entonces, así como la construcción de aceras, alcantarillados, redes de acueductos, pozos, potabilizadoras, entre otros aspectos, acciones que generaron un gran impacto en la salud del país, que se convirtieron en la base sanitaria del país que recién surgía y que dejaron importantes aportes a la especialización.  

La influencia del Canal de Panamá en este aspecto fue altamente relevante, por lo que es necesario resaltar la importancia de los descubrimientos en salud global que su construcción y de la urbanización de la Ciudad de Panamá trajo consigo, así como destacar las investigaciones de interés que en el ámbito de salud se hicieron en Panamá. Asimismo, es relevante discutir acerca de las futuras políticas de salud pública que deben ponerse en marcha.

Durante su participación en el Foro “100 años del Canal de Panamá. Un siglo de contribuciones a la salud global”, organizado por la University of South Florida (USF) (USF ) y la Autoridad del Canal de Panamá (ACP), realizado el pasado 29 de mayo, el Dr. Jorge A. Motta, investigador asociado del Instituto Conmemorativo Gorgas de Estudios de la Salud (ICGES), presentó los indicadores de salud y socioeconómicos de Panamá.

Motta explicó que a inicios del siglo pasado, las enfermedades infecciosas eran la principal causa de muerte en los hospitales de Panamá (pulmonía, tuberculosis,  malaria, nefritis, disenterías, tifoidea y diarrea).

Por otra parte, documentos históricos dan cuenta de que la malaria y la fiebre amarilla fueron las principales causas de decesos de los trabajadores responsables de la construcción del Canal de Panamá, durante el proyecto francés.

El auge, decadencia y legado de la fiebre amarilla
Durante su presentación en el foro anteriormente citado, el Dr. John Mc Neil de Georgetown University, señaló que la fiebre amarilla no era endémica de las Américas, sino que llegó al continente producto de la migración africana para la construcción del Canal y esta sólo se hizo endémica a raíz de las plantaciones de caña de azúcar y la creación de las ciudades portuarias, ya que el entorno construido era adecuado para la proliferación del vector.

Mc Neil al referirse a los costos humanos de la fiebre amarilla señaló que los mismo siempre fueron elevados. Cientos de miles de muertes, de jóvenes adolescentes principalmente, se reportaron entre 1647 y 1905, especialmente en ciudades, ejércitos, flotas, pero sin afectar a aquellas personas que nacieron y se criaron en zonas endémicas.

Entre 1882 y 1889, durante el primer intento de construcción del canal, realizado por Francia, el 25% de la mortalidad anual de la mano de obra europea se debió a la fiebre amarilla, mientras que probablemente en menor porcentaje a los trabajadores provenientes de Jamaica y Barbados.

Respecto a la caída de la fiebre amarilla, el académico de Georgetown University destacó la teoría de la transmisión de la enfermedad por medio de un agente intermediario, el mosquito Aedes Aegypti, presentada por el cubano Carlos Juan Finlay en 1881, en Washington, D.C., ante la Conferencia Sanitaria Internacional.

En Cuba, en junio de 1881, Finlay llevó a cabo experimentos con voluntarios, que le  permitieron no sólo comprobar su hipótesis, si no también determinar que el individuo que era picado una vez por un mosquito infectado, quedaba inmunizado contra futuros ataques. De este descubrimiento surgió el suero contra la fiebre amarilla.

Por más de 20 años, los trabajos de Finlay fueron ignorados, hasta después de terminada la Guerra Hispano – Estadounidense, cuando el general y Gobernador de Cuba Leonard Wood, pidió que se pusiera a prueba la teoría, mediante la revisión de sus trabajos de investigación y realización de nuevos experimentos.

Al mismo tiempo, el doctor William Crawford Gorgas, médico militar que había tratado, sin conseguirlo, de erradicar la fiebre amarilla en Santiago de Cuba, fue nombrado Jefe Superior de Sanidad en La Habana en diciembre de 1898. A iniciativa de Finlay creó una Comisión Cubana de la Fiebre Amarilla que, siguiendo las indicaciones del médico cubano, combatió al mosquito y aisló a los enfermos. En sólo siete meses había desaparecido la enfermedad de Cuba.

Posteriormente, el doctor Gorgas fue finalmente enviado a sanear el Istmo de Panamá, con el objetivo de que pudiera completarse así la construcción del canal. Sin embargo, el Dr. Gorgas le demostró al Presidente de Estados Unidos, Theodore Roosevelt, la importancia de poner en pausa la construcción por un año, para poder sanear el área.

En noviembre de 1906, el Presidente Roosevelt visitó el Istmo de Panamá para ser testigo del progreso hecho en la construcción del canal. Se trató de una visita histórica,  ya que era la primera vez en la historia de Estados Unidos que un presidente, en función, viajara fuera del país, razón por la cual dicha visita tuvo una amplia cobertura mediática.  

Al regresar a Estados Unidos, Roosevelt le presentó al Congreso y al Senado lo que había visto en el istmo y dijo que el mayor problema a resolver, y de cuya solución dependía el éxito de la obra, era el problema de saneamiento.

Con esto, el gobierno de Estados Unidos tomó la decisión que había que reestructurar la administración del proyecto del Canal de Panamá para darle importancia al problema de salud. La decisión de “sanear primero y construir después. Medicina antes de ingeniería” fue lo que realmente marcó la diferencia.

La decisión de “Sanear primero y construir después. Medicina antes de ingeniería” fue lo que realmente marcó la diferencia.

En Panamá, Gorgas aplicó los mismos principios indicados por el doctor Carlos J. Finlay, lo que permitió terminar esta gran obra de ingeniería.

La estrategias para combatir la malaria y la fiebre amarilla de manera masiva en Panamá, se replicaron en otras áreas de la región con problemas similares.

Otras intervenciones y legados
A través de un video publicado por la Autoridad del Canal de Panamá en su sitio web oficial y compartido también al público durante el Foro, el Dr. Jorge Motta del Instituto Conmemorativo Gorgas cuenta que para dar solución a este problema, al llegar a Panamá el Dr. William Crawford Gorgas trató primero las causas de las enfermedades transmisibles que afectaban a la fuerza laboral, para luego proveerle a estos trabajadores cuidados hospitalarios de primera clase.

En este sentido, el Canal de Panamá fue de gran apoyo para el mejor funcionamiento del gran hospital de Panamá, el hospital Santo Tomás, que posteriormente impactaría fuertemente en las condiciones de la salud nacional.

Otra intervención para dar salud a los panameños y trabajadores del Canal fue la creación de una planta potabilizadora de agua, la creación de alcantarillas y la creación de un sistema de recolección de basura.

“La Salud fue uno de los legados más grandes que nos dejó la construcción del canal de Panamá. Sin salud, no hubiera sido posible la construcción del Canal de Panamá. Sin salud, no podremos construir el país que queremos”precisaría el Dr. Motta al finalizar su presentación en el foro, en mayo pasado.

Por otra parte, una vez construido el Canal y que el Dr. Gorgas abandonara Panamá, se instaló en nuestro país el Instituto Conmemorativo Gorgas de los Estudios de la Salud, el cual creó una tradición de investigación científica que ha favorecido – y lo sigue haciendo- el desarrollo profesionales panameños y de otros países de la región.

“A través del Instituto Conmemorativo Gorgas de Estudios de la Salud se lleva a cabo mucho trabajo colaborativo con nuestros colegas de Centroamérica y con otros países de América Latina para el impulso de las ciencias y el conocimiento en beneficio de la salud de nuestra gente en la región”, señaló en entrevista exclusiva a SaludPanama.com, el Dr. Néstor Sosa, director general del Instituto Conmemorativo Gorgas de Estudios de la Salud (ICGES).

Respecto a las perspectiva de Panamá en este ámbito, Sosa manifiesta que “Panamá se está convirtiendo en un país desarrollado. Aún tenemos muchas cosas que mejorar, (…) pero creo que el siguiente paso es que se desarrolle la investigación científica, médica y clínica; y que haya un crecimiento de la masa de científicos nacionales, porque eso acompaña el desarrollo logístico y de infraestructura. Es importante que un país no sólo tenga las facilidades, sino que también debe tener la investigación que lo siga moviendo hacia adelante”.

Hoy, el Instituto Conmemorativo Gorgas de Estudios de la Salud, un siglo después de la construcción del Canal de Panamá, realiza pruebas de nuevos medicamentos, aplica un proyecto de mosquitos transgénicos para el control del Aedes Aegypti, transmisor del dengue, y privilegia estudios sobre el Mal de Chagas y la Leishmaniasis, en cooperación con otros países de la región.

Las políticas públicas
Muchas de las estrategias de salud públicas puestas en marcha en Panamá para los años de la construcción del Canal fueron reproducidos en otros países de la región.
A juicio de la Directora Emeritus de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), Dra. Mirta Rose Periago, esto no debe cambiar.

Durante su conferencia “Intervenciones innovadoras para crear políticas públicas adecuadas que garanticen mejoras a los indicadores de salud regionales”, presentada también en el marco del Foro “100 años del Canal de Panamá. Un siglo de contribuciones a la salud global”, la directora del ente de salud regional destacó que a inicios del siglo XX, las políticas de salud pública en Panamá estaban orientadas a controlar las enfermedades transmisibles, para poder construir un paso que permitiera potenciar el comercio mundial y el desarrollo de otros países. Ahora, desde los inicios de la década de los '2000, las políticas deben estar dirigidas a mantener la libre circulación de las personas, considerando que Panamá se han convertido en una zona de tránsito.

Cabe destacar que desde 2005, el Canal de Panamá está regulado por Reglamento Sanitario Internacional, que establece que el Canal debe ser centinel de la salud pública de eventos internacionales, garantizar la buena salud de los ciudadanos, trabajadores y turistas; mantener una vigilancia de alta calidad, promover la investigación y desarrollo, mejorar la información y comunicación y mantener el logro sostenible de operaciones a largo plazo.

 

Modificado por última vez elSábado, 16 Agosto 2014 14:07
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