Acalasia: síntomas y tratamiento


La acalasia es un trastorno infrecuente del esófago, que puede presentarse a cualquier edad, en hombres y mujeres por igual y sin que haya relación familiar como factor de riesgo.

Se caracteriza por la incapacidad del esfínter inferior del esófago para relajarse, resultandose entonces en su contracción continua, lo que ocasiona una obstrucción funcional del esófago al paso de los alimentos hacia el estómago.

Aún hoy no se conoce con certeza cuál es causa. Lo que si está claro es que no tiene cura y sus síntomas pueden ser generalmente controlables mediante procedimientos mínimamente invasivos o con cirugía.

Síntomas
La detención del alimento en la mitad del pecho es el síntoma principal de la acalasia. Suele iniciar de forma intermitente, no todos los días y sólo con los sólidos; pero también puede presentarse bruscamente. Posteriormente, el paciente refleja también dificultad para tragar líquidos.

El cuadro se acentúa con las emociones o bebidas frías y tiende a empeorar con el paso del tiempo. La regurgitación puede ser espontánea, cuando el paciente se tumba o durante la comida. Se puede confundir con el vómito pero, a diferencia de este, el contenido es de alimentos que no han llegado al estómago y por tanto no tienen sabor ácido, amargo ni contenido biliar.

Si el material regurgitado llega a la vía respiratoria puede ocasionar tos e incluso neumonías u otras complicaciones pulmonares.

Otro síntoma típico es el dolor torácico, como una sensación opresiva en el centro del pecho que atraviesa hasta la espalda y a veces asciende por el “área de la corbata” hasta la mandíbula e incluso los oídos. Este dolor puede aparecer durante la comida o en cualquier momento, incluso durante el sueño.

Por otro lado, es frecuente la pérdida de peso en cantidad variable, que suele estar en relación con la intensidad de los síntomas referidos.

Diagnóstico
El diagnóstico inicia con diferenciar la condición de otros trastornos esofágicos, tanto motores como de otro tipo, de enfermedades sistémicas (que afectan a múltiples órganos) e incluso de tumores.

Estas situaciones son más sospechosas en los pacientes de edad avanzada, con una historia muy reciente (menos de 1 año de evolución) y con una marcada pérdida de peso en poco tiempo.

Es posible que la acalasia pase desapercibida o se diagnostique mal. Esto se debe a que sus síntomas son similares a los de otros trastornos digestivos, suelen ser insidiosos y, frecuentemente, los pacientes asumen conductas compensatorias a la hora de comer que consideran normales, como comer muy despacio y en pocas cantidades, beber líquido o hacer actividad física (como ponerse de pie o caminar) después de cada bocado, etcétera).

Para diagnosticar la acalasia, por lo general se requiere de una alta sospecha del médico tratante. Las radiografías del aparato digestivo superior pueden evaluar el contorno del esófago, el estómago y la primera parte del intestino y sugerir esta enfermedad. La endoscopia digestiva superior también permite evaluar por esta enfermedad y es útil para descartar otras causas de los síntomas. El estándar de oro para el diagnóstico de acalasia es la Manometría esofágica de alta resolución, la cual evalúa la presión generada por la contracción de los músculos y esfínteres del esófago. La manometría es mandatoria para clasificar la acalasia y decidir el mejor tratamiento a ofrecer.

Tratamiento
El tratamiento de la acalasia busca relajar o forzar la abertura del esfínter esofágico inferior, para que los alimentos y los líquidos puedan desplazarse con mayor facilidad a través del tubo digestivo.

El tratamiento específico depende de la edad y la gravedad del trastorno. Puede ser no quirúrgico, endoscópico y quirúrgico.

Entre las opciones no quirúrgicas están los medicamentos, como relajantes musculares y antagonistas del calcio; sin embargo, los beneficios son pocos y están reservados para los pacientes con alto riesgo quirúrgico o endoscópico. 

Las opciones endoscópicas incluyen la inyección de toxina botulínica A en el esfínter esofágico a manera de relajante muscular y la dilatación neumática, en donde se disrumpen las fibras musculares del esfínter mediante la insuflación de un balón en el mismo. Las fibras musculares también se pueden cortar (miotomía) en forma endoscópica mediante una técnica conocida como POEM, reservada a centros de experiencia y para ciertos tipos de acalasia.

Se recomienda la cirugía para aquellas personas más jóvenes, porque el tratamiento no quirúrgico suele ser menos efectivo para este grupo. La opción quirúrgica es la miotomía de Heller, en la que se corta el músculo en el extremo inferior del esfínter esofágico para permitir que los alimentos pasen con mayor facilidad al estómago. La misma puede ser abierta o laparoscópica.

Si usted presenta síntomas similares a los descritos, no dude en consultar a un especialista en gastroenterología, quien es el profesional idóneo para el diagnóstico y tratamiento de esta entidad.

Por Dr. Jan Axel Cubilla - Gastroenterología

Modificado por última vez elMartes, 16 Julio 2019 18:33

Artículos relacionados

Redes Sociales

Facebook: @SaludPanama
Twitter: @SaludPanama
Instagram: @SaludPanama
Youtube: @SaludPanama

Formas de Pago

Síenta la confianza de nuestros métodos de pago seguros. Aceptamos sus tarjetas preferidas
VisaMastercard

¿Te Gusta Salud Panamá?

Compártenos y permite que más gente nos encuentre!