Acné del adulto: un problema común

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Tener acné durante la adolescencia es una cosa, quizá hasta normal y siempre se piensa que al cumplir años deseparecía. Sin embargo, te miras al espejo y vuelven esas molestas imperfecciones. Si, el acné no es sólo para los adolescentes y el acné del adulto es más común de lo que pueda pensar.

Se estima que hasta el 40% de los adultos de 25 años de edad o más tienen imperfecciones en la piel con propensión al acné, de los que entre el 75 y 85% son mujeres. El acné del adulto (también llamado acné tardío) suele ser común en mujeres que toman píldoras anticonceptivas, desde el inicio de la adolescencia y se pasan a otro método o forman una familia. Tan pronto como dejan de tomar este medicamento, aparecen las imperfecciones.

La buena noticia es que a diferencia del acné del adolescente, sus síntomas van de leves o moderados: sin embargo, para el adulto el impacto es igual o mayor al sufren de los jóvenes. Las razones son claras: la presencia de granos para los adolescentes es una molestia, pero se consideran complemente normales. La sociedad espera que esa persona, al llegar a la adultez, se haya librado del acné, por lo que en ocasiones puede considerar una inmadurez que todavía presente puntos y granos.

Las diferencias
El acné adulto difiere del acné en los adolescentes en algunos aspectos. Respecto a su fomación, el acné del adulto aparece de la misma manera que el de la adolescencia, con microcomedones. "Microcomedones" es el nombre que se da a los precursores microscópicos de los comedones (teniendo en cuenta que un comedón es un punto negro o un punto blanco de la piel). Todas las personas tiene, microcomedones, los cuales acaban disolviéndose en la piel que no es propensa a las imperfecciones. Si la persona tiene una piel propensa al acné, se producen pequeñas reacciones inflamatorias, una de las causas subyacentes a la aparición del acné.

Al mismo tiempo, la piel propensa al acné produce sebo en exceso. Este sebo no puede drenarse porque los poros están obstruidos y los conductos excretantes están bloqueados. Los comedones (puntos negros y/o espinillas) aparecen como resultado de esta situación y se encuentran con mayor frecuencia en la cara, el cuello, el pecho y la espalda. Las bacterias del acné comienzan a trabajar en el sebo bloqueado, dando como resultado granos rojos e inflamados.

En cuanto a las causas, no hay ninguna conclusión definitiva en las investigaciones sobre el acné del adulto, pero se cree que está asociado a las hormonas y a las fluctuaciones de sus correspondientes niveles en este periodo de la vida. El acné del adolescente está ligado a las fluctuaciones hormonales de la pubertad. Las fluctuaciones hormonales en adultos son distintas obviamente.

Otros factores importantes que influyen son la predisposición genética, el tabaquismo, un cuidado de la piel y un maquillaje inadecuado y el estrés. Asimismo, el acné puede ser un síntoma asociado a determinadas enfermedades. Por ejemplo, un ataque repentino de acné en un adulto puede deberse a la existencia de una diabetes tipo 2. Otro tanto, ocurre con determinadas enfermedades endocrinas o, en el caso de las mujeres con el llamado síndrome de ovario poliquístico, que se caracteriza por una aumento de andrógenos y un descenso de los estrógenos.

Tratamiento
Los medicamentos específicos para el acné están diseñados principalmente para el acné juvenil, por lo que no son tan efectivos en los adultos. El acné debe ser tratado por un médico dermatólogo indóneo, atendiendo no sólo la parte estética, sino también las causas que lo originan. Es importante señalar que los granos no deben reventarse y vaciarse.

Entre las numerosas opciones de tratamiento están: medicamentos con retinol (vitamina A), que liberan los folículos y mantienen limpia la piel; antibióticos orales que, además de combatir la infección, actúan como antiinflamatorios; combinación de cremas con peróxido de benzoilo y antibióticos; anticonceptivos orales para regular el equilibrio hormonal en las mujeres; tratamientos con láser; limpiezas faciales con ácido glicólico y ácido salicílico, para regular el exceso de grasa; aplicaciones de azufre, que actúa como bactericida y reduce la inflamación; tratamientos detoxicantes y la exposición al sol.

El acné deja secuelas en nuestra piel y mentes. No está sólo. Acuda ante un especialista.

Por Dra. Diana Luz Tejada – Dermatología Clínica y Cosmética

Modificado por última vez elMiércoles, 12 Diciembre 2018 13:24
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