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Adultos con Apnea Obstructiva del Sueño

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Las apneas del sueño son pausas en la respiración, que ocurren durante el sueño. Estas se clasifican en centrales u obstructivas. Las primeras ocurren por una alteración en el centro de control de la respiración en el cerebro, mientras que las segunda se deben a una disminución parcial o completa de la luz de la traquea, que impide el paso de aire. 

Las del segundo tipo son más comunes. Una de ellas es el llamado Síndrome de Apnea Obstructiva del Sueño (SAOS), también conocido como apnea-hipopnea. Este se refiere a una situación en la que durante el sueño, a pesar de haber un esfuerzo respiratorio, no hay o muy poco paso de aire. Esta situación lleva a la disminución de oxígeno en la sangre (desaturación de la hemoglobina), que a su vez lleva a despertares (conscientes o inconscientes) con la fragmentación del sueño y un inadecuado descanso, que lleva a cansancio extremo o fatiga durante el día.

El proceso de apnea - hipopnea se da por la obstrucción de la vía respiratoria (parcial o completa) por los músculos que la rodean que pierden su tono al no estar en uso durante el sueño.

Causas, factores de riesgo y síntomas
La principal causa de esta situación es una vía aérea superior pequeña, que es una condición genética. A pesar de esto, hoy día la frecuencia de esta condición ha ido en aumento debido a la epidemia de obesidad, un factor de riesgo importante para el desarrollo de esta condición.

Otros factores de riesgo son la edad (a pesar de que la apnea del sueño puede aparecer a cualquier edad, su frecuencia aumenta con la edad), el género masculino (es dos veces más frecuente en hombres, sobre todo en edad media), un aumento en la circunferencia del cuello sumado a un cuello corto y la sedación causada por el alcohol o por medicamentos.

Los principales síntomas son ronquidos altos, fatiga y la hipersomnolencia diurna. Otros síntomas incluyen nicturia (aumento de los despertares nocturnos para orinar), sueño intranquilo, despertar con sensación de ahogo, dolores de cabeza en la mañana, dificultad para concentrarse e incluso trastornos de memoria. Otros hallazgos que se pueden presentar son disfunción sexual (pérdida de lívido e incluso impotencia), depresión e hipertensión arterial sistémica e incluso pulmonar.

Como el síndrome de apnea-hipopnea del sueño (SAOS) tiene dentro de sus principales manifestaciones la hipersomnolencia diurna y la disminución de la capacidad de concentración, las complicaciones más comunes son aumento de errores y accidentes en las actividades diarias. Otras complicaciones que se relacionan más con la salud son el aumento de la incidencia de las enfermedades cardiovasculares como arritmias, hipertensión arterial, infartos cardiacos e incluso los eventos cerebrovasculares (infartos cerebrales).

Diagnóstico y tratamiento
Para hacer el diagnóstico,  lo más importante es sospechar la enfermedad, por lo que todo paciente con ronquidos y con aumento de sueño diurno debe consultar con un médico especialista en sueño o un neumólogo. El médico, una vez escuchado los síntomas, procederá a realizar un cuestionario de sueño que determinará la probabilidad de que en efecto se trate de SAOS. Si hay una probabilidad de padecer la enfermedad, procederá a examinar al paciente evaluando el índice de masa corporal, el tamaño del cuello y visualizando la vía aérea superior en busca de factores de riesgo. Una vez determinada la probabilidad de la enfermedad, se procede a realizar las pruebas especializadas para confirmar o descartar el diagnóstico.

Generalmente, las pruebas se realiza en un laboratorio de sueño y son denominadas polisomnografías. La Polisomnografía consiste en Ia medición de múltiples variables durante el sueño; se mide el esfuerzo respiratorio junto con el flujo de aire, la oximetría de pulso (saturación de oxígeno en la sangre), la frecuencia y el ritmo cardiaco, la duración de las distintas fases del suero (se miden las ondas cerebrales y sus formas), así como el movimiento de brazos y piernas. Este es el estudio considerado como estándar de oro para el diagnóstico. Una vez se ha realizado el diagnóstico, se procede a la segunda parte de la prueba, que consiste en instaurar terapia de presión positiva para determinar el nivel necesario para corregir la obstrucción.

En la actualidad, ante los avances de tecnología, se han diseñado equipos de diagnóstico para casa que logran un adecuado; sin embargo, no se hace una asesoría sobre el tratamiento. A pesar de muchas, opiniones estos son los únicos métodos aceptados para el diagnóstico y pruebas adicionales serían complementarias en busca de enfermedades coexistentes.

Una vez establecido el diagnóstico, se debe proceder a dar tratamiento, cuyo principal objetivo es mantener la vía aérea abierta durante el sueño. El tratamiento efectivo eliminará las molestias del trastorno del sueño y también reducirá las complicaciones de la salud a largo plazo. La piedra angular del tratamiento es la presión positiva aplicada a la vía aérea mediante equipos de CPAP o BIPAP. Aparte del tratamiento estándar, existen medidas generales y cambios de conducta que son imprescindibles en el tratamiento. De estas medidas, la más importante es la pérdida de peso; sin embargo otras medidas simples como por ejemplo no consumir alcohol 4 a 6 horas antes de dormir o dormir de lado en vez de boca arriba o boca abajo son medidas simples que ayudan con el tratamiento.

Para los pacientes que no desean utilizar CPAP/BPAP o en quienes no ha sido efectiva la terapia existen otros dispositivos mecánicos que pueden ayudar en el tratamiento pero que solo deben ser considerados en grados leve a moderado. Por último, tenemos el tratamiento mediante técnicas de cirugía puede ofrecerse a pacientes con falla a otras medidas o con defectos anatómicos comprobados. Se puede requerir más de un tratamiento quirúrgico y que pueden ser tratamientos extensos.

La clave para lograr curar la enfermedad es corregir los defectos anatómicos y los factores de riesgo. Como en la mayoría de los casos, el problema es el sobrepeso y hasta no lograr el control del mismo, no se curará esta patología. Una vez hecho el diagnóstico, se debe hacer reevaluaciones anuales.

Acuda tempranamente a su médico si tiene trastornos del sueño o mucha somnolencia en el dia. El tratamiento temprano reduce las complicaciones.

Por Dr. Eduardo Hevia - Médico Internista y Neumólogo

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Este médico especialista está a disposición mediante teleconsultas. Si está intersado en coordinar una de ellas, puede acceder al siguiente link: https://www.saludpanama.com/drhevia

 

Modificado por última vez elMiércoles, 06 Mayo 2020 16:48
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