Apendicitis: síntomas y tratamiento


La apendicitis es una condición caracterizada por la hinchazón o inflamación del apéndice debido a una obstrucción, lo que puede suceder a cualquier edad. Se presenta más comúnmente en personas entre 5 y 35 años de edad. En raras ocasiones se produce en niños menores de 2 años de edad.

El apéndice es una estructura tubular pequeña, que se encuentra unida a la primera parte del colon. Se ubica en la zona inferior derecha del vientre. Aunque hasta el momento no se le conoce una función específica, diversas investigaciones señalan que el apéndice actúa como un refugio para las bacterias buenas, que pueden utilizarse para reiniciar efectivamente el intestino después de un ataque de diarrea, que conlleve a la purga de las bacterias esenciales para la digestión.

Entre los signos y síntomas de la apendicitis está el dolor alrededor del ombligo o en la zona inferior derecha del vientre, que empeora al ejercer una presión leve en la zona, con la respiración profunda o con el movimiento; la pérdida del apetito, náuseas, vómitos, fiebre, aspecto de vientre hinchado y distendido.

La apendicitis ocurre cuando el apéndice se obstruye o debido a una infección como consecuencia de esta. Heces duras, con el aspecto de rocas o bolitas; parásitos y otras enfermedades pueden ser la causa de la obstrucción. Cuando se obstruye el apéndice, pueden crecer muchas bacterias en su interior y causar una infección. Estas situaciones pueden causar su inflamación y llegar a producir dolor.

Si el apéndice inflamado o infectado no recibe tratamiento, puede romperse o perforarse, lo cual puede suceder en un plazo de entre 48 y 72 horas luego de la aparición de los primeros síntomas. Cuando esto ocurre, el paciente sentirá un dolor continuo e intenso en todo el abdomen. Una fiebre alta, por encima de los 40 ºC es otro signo de apéndice perforado.

La perforación puede extender las bacterias por el interior del cuerpo. La infección puede dar lugar a una gran acumulación de pus (un absceso) o bien diseminarse por toda la zona abdominal. Esta situación puede conducir al desarrollo de una infección potencialmente mortal en el revestimiento de la cavidad abdominal.

La apendicitis no es una enfermedad contagiosa, por lo que no puede transmitirse de una persona a otra.

¿Cuándo solicitar asistencia médica?
Los síntomas de la apendicitis pueden ser muy parecidos a los de otros problemas médicos como los cálculos renales (o piedras en el riñón), la neumonía, o las infecciones de orina ). Por ello, hacer un diagnóstico preciso de apendicitis puede ser un desafío.

Si presenta un dolor abdominal intenso, tiene fiebre o muestra irritabilidad constantemente y sin causa aparente, debe acudir a consulta con su médico de cabecera o al cuarto de urgencias más cercano, si sospecha que el apéndice ha estallado.

Para confirmar o descartar una apendicitis, el médico explorará el abdomen (o vientre) del paciente en busca de signos de dolor o áreas dolorosas a la palpación. También solicitará análisis de sangre y de orina.

Si sospecha la presencia de apendicitis, indicará la necesidad de hospitalización. Al paciente se le colocará una vía intravenosa (IV) para la administración de líquidos, antibióticos para la infección y analgésicos para el dolor; se le realizarán exámenes de sangre y de orina y un ultrasonido o una tomografía computada para confirmar el diagnóstico. Toda mujer en edad fértil es sometida además a una prueba de embarazo. 

El único tratamiento para la apendicitis es su extirpación mediante cirugía (retiro del apéndice). Esta operación se conoce como apendicectomía. Es un procedimiento simple y común, que es realizado por un médico especialista en cirugía general.

Hoy día, este tipo de cirugías pueden realizarse mediante laparoscopia, ofreciendo una solución menos invasiva, con beneficios significativos para el paciente, ya que minimiza el tiempo de recuperación postoperatoria y riesgos de complicaciones y facilita el reintegro del paciente a sus actividades cotidianas. En esta cirugía, los cirujanos usan un pequeño dispositivo llamado laparoscopio para extraer el apéndice a través de un pequeño corte hecho en el vientre del paciente.

Si el apéndice no se perforó y no hay complicaciones, el paciente permanecerá en hospitalización entre 12 y 24 horas después de la cirugía y será dado de alta sólo cuando: las lecturas de frecuencia cardíaca, respiración, presión arterial y temperatura sean normales, y pueda comer y beber sin vomitar.

Si existe apéndice perforado, es posible que se le receten antibióticos al ser dado de alta o tal vez deba permanecer en el hospital hasta que la infección desaparezca. Después de la cirugía, podrá comer una dieta normal. La mayoría de los pacientes regresan a sus actividades normales en una o dos semanas.

¿Se puede prevenir?
No hay ninguna forma de prevenir la apendicitis. Cuando se recibe la atención médica adecuada lo antes posible, puede detectarse fácilmente y tratarse sin problemas.

Por Dra. Ana López Nieto – Cirugía General y Laparoscopia

Modificado por última vez elJueves, 17 Enero 2019 08:47
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