Miércoles, 04 Abril 2018 00:00

Asepsia en procedimientos dermatológicos menores

La piel, al ser el órgano más grande del cuerpo y el más expuesto, tiene funciones importantes entre las que podemos destacar la función de barrera contra los agentes externos. Además, es la responsable de producir células como los queratinocitos (la capa más superficial y menos permeable), los melanocitos (importantes en el color de la piel y la protección contra la radiación ultravioleta) y la producción de sebo y sudor. La piel es, sin duda, un importante órgano sensorial y perceptivo.

La capa más externa de la piel, conformada por queratinocitos, es primordial en la función de barrera, ya que previene la penetración de ciertos microorganismos y elementos tóxicos que podrían afectarla. La permeabilidad de la misma está influenciada por múltiples factores tales como su integridad (presencia de traumas o laceraciones), el grado de hidratación, la presencia de inflamación y otras condiciones cutáneas.

La dermatología se encarga del diagnóstico adecuado y el manejo de las distintas condiciones de la piel, el pelo y las uñas. El manejo, dependiendo de la condición, puede ser médico (mediante el uso de medicamentos tópicos o sistémicos), a través de diferentes procedimientos o mediante el uso de equipos de luz, láser o radiofrecuencia, entre otros.

Dentro de la dermatología, se realizan procedimientos mayores y menores. Entendemos por procedimientos menores aquellos que son mínimamente invasivos, que no representan gran pérdida de la integridad cutánea o cuya técnica o condición del paciente no involucra alto grado de complejidad. Entre los procedimientos menores podemos mencionar las biopsias de piel, incisiones o reparaciones pequeñas, cirugía de uñas, terapia de láser, crioterapia (congelación de lesiones), peelings químicos y procedimientos estéticos como microagujas o la aplicación de toxina botulínica, sustancias de relleno, hilos tensores, etc.

A través de procedimientos menores podemos llevar a cabo tratamientos dirigidos a: la remoción de lesiones benignas como acrocordones (fibromas blandos), verrugas, queratosis seborreicas, uñas encarnadas, así como de lesiones premalignas y malignas, rosácea (uso de terapias de luz), acné (peeling químico), y su uso es muy frecuente en la dermatología estética con procedimientos mínimamente invasivos.

Riesgos y asepsia
La gran mayoría de los tratamientos realizados en dermatología se realizan a un nivel relativamente superficial (no sobrepasan la fascia muscular), por lo que si se realiza una adecuada técnica, no debería tener mayores riesgos en manos de un profesional entrenado. Sin embargo, entre las complicaciones destacan las infecciones del sitio quirúrgico, formación de granulomas a cuerpo extraño (como material de sutura o biofilms). También es importante recordar la evaluación previa del paciente con el objetivo de identificar alergias a ciertos materiales, anestésicos locales o tópicos u antibióticos.

Otros factores a tomar en cuenta son: la presencia de marcapasos (en caso de que se requiera electrocirugía), condiciones preexistentes como la hipertensión (en caso de anestésicos con epinefrina), diabetes mellitus (que afecta la cicatrización) o la presencia de ciertos cuadros virales comunes como el virus herpes simple, el cual se puede activar después de ciertos procedimientos como peelings medio-profundos o algunos tipos de láser.

Para evitar estos riesgos, la asepsia en los procedimientos, por menores que sean, son de suma importancia. Una asepsia adecuada depende del tipo de procedimiento a realizar, ya que algunos van a requerir menor o mayor nivel de complejidad. Incluye desde el lavado de manos del personal involucrado, utilización de ropa protectora (batas, guantes, gorros, mascarillas), garantizar la esterilización del campo quirúrgico (el área donde se encuentran los instrumentos, materiales que estén en contacto con la herida), la antisepsia o el uso de sustancias para la limpieza de la herida o del sitio a operar (alcohol, yodo, clorhexidna, etc.).

La poca asepsia puede conllevar al desarrollo de complicaciones. Entre las más importantes están las infecciones, ya sea por una mala técnica de limpieza o por la transmisión de virus, bacterias, micobacterias u otros microorganismos, capaces de producir lesiones severas o condiciones permanentes tales como la infección con el virus del VIH y la hepatitis C.

La mejor manera de prevenir es acudir con un personal idóneo y a un centro médico adecuado. Siempre es importante, verificar la competencia de su personal de salud antes de someterse a algún procedimiento y observar el entorno. Recordar que ciertos instrumentos son desechables, por lo que es que imperativo observar que sean nuevos, sin abrir, exclusivos para el paciente y descartados después del procedimiento. El material reutilizable, por lo general es de metal y debe ser adecuadamente esterilizado y guardado en bolsas cerradas. Las sustancias de relleno y demás materiales (tales como los hilos tensores) que serán introducidos en la piel deben venir en envases sellados y preferiblemente abiertos frente a usted. No dude en aclarar cualquier duda y solicitar la idoneidad del médico que le atienda. Su seguridad es lo más importante.

Por Dra. Jaclyn Guardia - Dermatóloga

Modificado por última vez el Miércoles, 04 Abril 2018 10:50
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