Cardio-Oncología: Entre la cardiología y el cáncer


El cáncer y las enfermedades cardiovasculares son también conocidas como enfermedades crónicas no transmisibles y son las principales causas de muerte en el mundo. Hace unas cinco décadas atrás, las enfermedades infecciosas eran una causa de muerte importante en la población y los antibióticos cambiaron la historia. Es así como ahora, el cáncer, la diabetes mellitus, la hipertensión, el infarto cardíaco, la dislipidemia, la obesidad y el sobrepeso son ahora los padecimientos más comunes que sufre la población panameña.

Los tratamientos oncológicos de quimioterapia y radioterapia son muy comunes a la mayoría de las neoplasias malignas. Se ha podido alcanzar un avance científico jamás visto en la historia de la medicina. Estos adelantos hacen que nuestros pacientes logren sobrevivir al cáncer, pero puede que queden efectos secundarios cardíacos irreversibles, incluso años después del tratamiento.

Los factores de riesgo para el desarrollo de enfermedades cardiovasculares -tales como: isquemia coronario, infarto cardíaco y falla cardíaca por disfunción del ventrículo izquierdo- son bien conocidos: edad, consumo de cigarrillos en exceso y por años, exceso de ingesta de alcohol semanal, dieta alta en grasa, baja en fibra y vegetales; hipertensión arterial, diabetes, colesterol elevado, anticoncepción oral, riesgos hereditario-familiares, ooforectomía o menopausia temprana, sedentarismo, falta de ejercicio y sobrepeso. Estos mismos factores, también son comunes para el desarrollo de otros tipos de cáncer, como el de colon y recto, mama, endometrio (cuerpo útero) y próstata.

Agentes cardiotóxicos en Oncología
Los agentes quimioterapéuticos, como los antracíclicos, se conocen como cardiotóxicos. Los mismos han tenido un rol importante en el tratamiento y cura del Linfoma Hodgkin y hoy día se ha podido moderar la dosis acumulada y número de ciclos que recibe el paciente para evitar el daño innecesario al músculo cardíaco por la producción de radicales libres en miocito. Sobre todo, porque se trata de una población muy joven.

Los antracíclicos (doxorrubicina, epirrubicina, adriamicina) son de uso común en la neoplasia más importante de la mujer, el cáncer de mama; por ello, se le práctica a la mujer un ecocardiograma o estudios MUGA (medicina nuclear), antes y durante la quimioterapia para detectar a tiempo problemas de falla cardíaca a través del porcentaje de fracción de eyección cardíaca.

Algunos tipos de cáncer de mama expresan el particular receptor Her-2. Su condición indica el beneficio del uso de Trastuzumab al menos por un año. Es un medicamento altamente sugerido en estos casos, pero que también hay que monitorizar la fracción de eyección cardíaca por ser cardiotóxicos. Estos medicamentos conocidos como anticuerpos monoclonales anti-Her-2 han mejorado potencialmente la sobrevida por cáncer de mama.

Otra condición en cáncer de mama es el presente en aquellas mujeres con receptores de estrógenos y progesterona positivo, que conduce a su favor el uso de hormonoterapia de los grupos del tamoxifeno e inhibidores de aromatasa (letrozole, anastrazole y exemestano). Su uso puede conducir a promover un nivel de lipoproteínas de alta densidad en sangre reflejado en hipercolesterolemia. Esto promueve el desarrollo de una placa aterosclerótica y las consecuencias de enfermedad coronaria. Esto empeora en mujeres que han quedado menopaúsicas al perder el factor protector de los estrógenos endógenos.

La radioterapia forma parte esencial de los tratamientos en Linfoma y Cáncer de Mama. El daño cardíaco por radiación se debe a la transformación del músculo cardíaco irradiado a fibrosis, estenosis de la arteria coronaria descendente anterior en la radioterapia de la mama izquierda y daño a válvulas cardíacas en Linfoma Mediastinal. Usualmente, estos efectos secundarios se reflejan después de años de irradiado. En mujeres preadolescentes que recibieron radioterapia al mediastino también hay un riesgo de desarrollar cáncer de mama.

Desde el año 2013, estudios poblacionales serios realizados y publicados por la Universidad de Oxford, determinaron que por cada Gy de radiación al músculo cardíaco se incrementaba en 7% los riesgos de cateterismo de reperfusión coronaria y muertes por infarto o falla cardíaca.

Prevención del daño cardíaco en Oncología
No es extraño que las enfermedades cardiovasculares sea una causa importante de morbi-mortalidad en el paciente que ha sobrevivido años al cáncer. Es por ello, que la primera medida de prevención en oncología es la modificación de malos hábitos y promoción de estilo de vida saludable. Tanto los ejercicios como la dieta sana impactan en el desarrollo de la enfermedad coronaria grave. El abandonar el tabaco (cigarros) es una medida que impacta muy a favor de problemas cardíacos.

El Oncólogo Médico o Hemato-Oncólogo en la historia clínica inicial detecta aquellos factores de riesgos modificables y no modificables de enfermedad cardiovascular, además de un examen físico completo, dando interés al sistema cardiopulmonar. En caso de requerir agentes quimioterapéuticos o terapia blanco-dirigida cardiotóxicos se harán exámenes radiológicos específicos. Como también se esta pendiente de síntomas de angina, disnea, arritmias, falla cardíaca, hipotensión, hipertensión que requieran ajustar dosis de quimioterapia. Hoy día es bien conocida la dosis acumulada de Antraciclicos por mg/m2 y prevenir el daño cardíaco.

En Radio-Oncología, se ha avanzado mucho en reducir el daño cardíaco por radiación externa al corazón y se resumen en:
a. Tratar de evitar el campo de la mamaria interna que libera radiación directa al corazón, sólo se aplica si hay ganglios metastásicos.
b. Reducir en la radioterapia de la mama izquierda la dosis en Gy de radiación media al ventrículo izquierdo por ende la arteria coronaria descendente los más bajo posible.
c. El desarrollo de técnicas modernas de radiación como intensidad modulada, compensadores de radiación, verificación del campo de radiación con imágenes previas.
d. PET/CT en los pacientes de Linfoma si hay respuesta completa a la quimioterapia algunos casos seleccionados pueden evitarse no dar radiación al mediastino.

El paciente oncológico sobreviviente curado de cáncer puede presentar enfermedades cardíacas a consecuencia de los tratamientos de quimioterapia y radioterapia, incluso años después de concluido el tratamiento. Los grandes centros oncológicos especializados han desarrollado Clínicas de Cardio-Oncología con el fin de monitorizar con ecocardiograma y mermar la consecuencia junto a los colegas cardiólogos. El modificar estilos de vida saludable es la primera defensa de nuestros pacientes.

Por Dr. Rafael Araúz – Radio Oncología

Modificado por última vez elJueves, 10 Enero 2019 18:33
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