Cirugía laparoscópica: lentes ópticos al beneficio del paciente


La medicina es quizá una de las ciencias que más evoluciona. Desde hace un poco más de medio siglo, la tecnología juega un papel muy importante en desarrollo y transformación de la misma.

El desarrollo tecnológico aplicado a la medicina ha permitido la utilización cada vez más frecuente de técnicas de mínima invasión para la prevención, diagnóstico y tratamiento de enfermedades y condiciones que afectan a la población.

La laparoscopia es una muestra de esta evolución. La irrupción a finales de los años '80 de la laparoscopia supuso una auténtica revolución dentro de la historia de la cirugía, comparable por su repercusión social y económica a los trasplantes de órganos. Se trata de un conjunto de técnicas y maniobras necesarias utilizadas para la realización de una intervención quirúrgica, que utiliza puertas de entrada de pequeño diámetro por donde se introduce un instrumental, tras la creación de cavidades reales que antes eran virtuales o no existían. Incluye el uso de la introducción de gas o de instrumental suspensorio de pared, y la visualización del campo quirúrgico por medio de una óptica conectada a una cámara de vídeo y a un monitor.

Su aplicación inicia en la década de los '80 con la realización de la histerectomía y otras patologías ginecológicas benignas. Posteriormente, comenzó a actualizarse en la cirugía de vesícula biliar y en los últimos 10 años se ha ampliado la cirugía intestinal.

El avance está marcado por la intención de causar la menor cantidad de lesiones en los tejidos, reduciendo con ello el tiempo operatorio, facilitando la recuperación del paciente y reduciendo los riesgos de complicaciones postoperatorios.

Estos resultados son de esperarse si consideramos que en vez de realizar una sóla incisión en el abdomen, de un tamaño que permita la manipulación con las manos, se hacen dos o tres incisiones de 0.5 a 1 centímetro (llamados puertos) a través de los cuales, a su vez, se introducen instrumentos especializados y jna cámara especial llamada laparoscopio. De aquí el nombre de la evolucionada técnica.

El laparoscopio transmite imágenes de la cavidad abdominal a un monitor, luego de que este es inflado para proporcionar espacio de trabajo y visibilidad.

Resumidamente, la laparoscopia le permite al cirujano realizar las mismas operaciones que la cirugía tradicional pero con incisiones más pequeñas.

Al ser incisiones más pequeñas hay menos lesión al tejido, lo cual hace que el paciente sienta menor dolor, recuperarse más pronto y tener cicatrices más pequeñas con mejor resultado estético.

Ventajas frente a la cirugía abierta
El interés que esta técnica ha suscitado no depende de las ventajas estéticas o la disminución de hernias y eventraciones en las heridas abdominales, sino que se debe a la demostrada menor agresividad en comparación con la cirugía abierta (menor dolor postoperatorio, mejor dinámica respiratoria tras la intervención, menores complicaciones, mayor bienestar postoperatorio, menor tiempo de hospitalización y de baja laboral, etc.).

Por otro lado, los beneficios de la colecistectomía laparoscópica y el establecimiento de la misma sobre la cirugía abierta han provocado que otros procedimientos hayan sido evaluados y que la vía laparoscópica se esté convirtiendo en el "gold standar" en la cirugía general. Los avances médicos encaminados a mejorar el tratamiento de los pacientes y su calidad de vida postoperatoria, la demanda de la población y la competencia entre profesionales e instituciones médicas han impulsado la rápida evolución de esta técnica y la tecnología precisa para llevarla a cabo.

Nuevas técnicas
Actualmente, nos encontramos en un período de consolidación de técnicas complejas que están insertas dentro de la llamada cirugía laparoscópica avanzada y mínimamente invasiva. Su maduración va en paralelo con el desarrollo tecnológico en todos los ámbitos (electrónico, de imagen, energía, instrumental auxiliar, etc.).

La traducción de estos avances a nivel clínico se concreta en dos puntos: la ampliación de las indicaciones y la mejora del material quirúrgico, que incluye la miniaturización de los instrumentos.

Aprovechando la fiebre de la mínima invasión surge la cirugía LESS (Laparo Endoscopic Single-Site Surgery) o puerto único, en la que la intervención se desarrolla a través de una única entrada transumbilical, aprovechando la propia cicatriz que supone el ombligo y cuyo cierre permite obtener una cicatriz invisible. Pero el beneficio no es sólo estético; la recuperación del paciente supera a la de la laparoscopia tradicional en cuanto a dolor postoperatorio y reincorporación a la vida activa.

Este procedimiento se ha convertido en la primera técnica de elección para todas las intervenciones relacionadas con la vesícula biliar, y en los casos de cirugía de urgencia por apendicitis aguda con resultados muy positivos.

Hoy, existen múltiples esfuerzos en la industria sobre el desarrollo del dispositivo multicanal ideal: que requiera una herida de mínima longitud, que permita el ingreso y salida de los diversos instrumentos articulados o doblados y que sea hermético, reusable y de costo accesible. De acuerdo al consenso LESSCAR (Laparo-Endoscopic Single-Site Surgery Consortium for Assessment and Research) celebrado en Cleveland, Ohio el 7 de julio del año 2008, se estima que el volumen de procedimientos aplicables a LESS puede aumentar en aproximadamente 50% durante los próximos cinco años, con un porcentaje aún mayor en algunas especialidades en las que puede llegar hasta el 80%.

Por Dra. Ana López - Cirugía General y Laparoscopía

Modificado por última vez elViernes, 15 Marzo 2019 10:57
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