¿Cómo detectar problemas de aprendizaje en niños?


Durante muchos años, los psicólogos han estudiado e investigado el desarrollo humano y el aprendizaje. Existen cientos de teorías que explican cómo evoluciona, crece y aprende el ser humano desde la infancia hasta la vejez.

En ocasiones es posible que por diversos factores, ese aprendizaje se vea afectado, trayendo consecuencias importantes en diferentes ámbitos. Estas dificultades tienen un impacto severo cuando se presentan desde la infancia y no se atienden.

Con motivo del inicio de clases, SaludPanama.com conversó con la magister en psicología clínica infantil Ana Gabriela Díaz Lamboglia sobre cómo detectar problemas de aprendizaje en niños.

De acuerdo con Díaz, las teorías que explican la evolución del aprendizaje se clasifican en tres grandes grupos: las que exploran el desarrollo como una serie de etapas que atraviesan todas las personas, las que se enfocan en el proceso de aprendizaje como tal y utilizan conceptos para describir los fenómenos que tienen lugar al aprender y las actuales, que destacan la importancia de los contextos sociales e históricos sobre el aprendizaje.

"Nosotros hacemos énfasis en las teorías del aprendizaje por etapas. Para poder aprender hacemos uso de nuestro cerebro y la cognición. El desarrollo cognitivo, indispensable para el aprendizaje escolar, se da por periodos a medida que el cerebro del niño crece y sus estructuras maduran. Estas etapas, propuestas por un famoso psicólogo suizo, Jean Piaget, se desarrollan en un orden fijo en todos los niños. No obstante, la edad puede variar ligeramente de un niño a otro", explica la psicóloga.

La propuesta de Piaget contempla cuatro etapas: Sensorio-Motora (del nacimiento a los 2 años), Pre-Operacional (2 a 7 años), Operaciones Concretas (7 a 11 años aprox.) y Operaciones Formales (11 años en adelante). En cada una de estos periodos, el niño desarrolla diferentes capacidades y habilidades cognitivas, nuevos patrones de aprendizaje y de pensamiento que le permiten vincularse con el mundo que les rodea, interactuar y desenvolverse.

"El aprendizaje se define como un proceso que resulta de la experiencia, del estudio, de la instrucción y que genera cambios permanentes en el conocimiento o la conducta. Evidentemente, a medida que nuestro cerebro crece vamos aprendiendo más conceptos, desarrollando otras capacidades y asimilando nuevas conductas", indica Díaz.

"Es importante tener en cuenta que a pesar de que se establecen edades aproximadas para el desarrollo de ciertos conceptos, conocimientos y capacidades cognitivas, todas las personas se desarrollan a un ritmo diferente, no todos aprendemos a leer o escribir a la vez algunos aprenden más rápido y otros más lento, esto con excepción de ciertos casos, son diferencias normales y deberían esperarse en cualquier grupo grande de estudiantes. Además es valioso recordar que el desarrollo sucede de manera gradual, es decir poco a poco. En muy pocas ocasiones los cambios en el aprendizaje aparecen de forma súbita de un día para otro, por ende para que el aprendizaje sea notorio tomara dedicación y tiempo", añade.

Los principales problemas y su afección
Según la psicóloga, cuando se habla de problemas de aprendizaje se hace referencia a un déficit en un área determinada, en el marco de un desarrollo cognitivo normal. Bajo este parámetro, los trastornos del aprendizaje, por lo general, se agrupan en cuatro categorías: dificultades en la lectura (dislexia), dificultades en la expresión escrita (disgrafía), dificultades en matemáticas/cálculo (discalculia) y alteraciones en los dispositivos básicos del aprendizaje como lo son la sensopercepción, motricidad, memoria, atención, etcétera.

Respecto a cómo podemos identificar la presencia de estos problemas, la especialista en atención de dificultades de aprendiza, señala que estudios recientes indican que los problemas de aprendizaje "afectan a uno de cada diez niños en edad escolar y pueden ser detectados en los niños a partir de los 5 años de edad, no obstante se suele esperar hasta los 7-8 años para un diagnóstico más certero. Este tema constituye una gran preocupación para muchos padres, ya que estos trastornos afectan el rendimiento escolar y las relaciones interpersonales de sus hijos".

Las señales de alerta más frecuentes que tanto los padres como los maestros pueden observar son:

  • Inicialmente un rendimiento académico por debajo del promedio, calificaciones bajas y apatía por el colegio.
  • Si hablamos de dificultades específicamente en la lectura: podemos observar que al leer el niño no lee con fluidez, lee de manera lenta o muy pausada, con frecuencia adivina o inventa palabras, puede que omita o sustituya letras al leer, se le dificulta expresar bien las palabras y se le dificulta comprender el significado de lo que lee.
  • Si hacemos referencia a dificultades de la expresión escrita: es notable que el niño presenta dificultades ortográficas, puede añadir, omitir o sustituir vocales o consonantes al escribir, le cuesta escribir y se observa que le es difícil realizar los trazos de las letras, hace múltiples errores gramaticales o de puntuación en una oración, no deja espacio entre palabras ni escribe dentro del renglón, organiza mal el párrafo, entre otros.
  • Al hablar de dificultades matemáticas: se evidencia dificultad para dominar el sentido numérico, los datos numéricos o el cálculo, notamos que invierte números, comprende mal los números, su magnitud y sus relaciones, cuenta con los dedos para sumar números de un solo digito en lugar de recordar la operación mental como sus iguales, se pierde en el cálculo aritmético y confunde los procedimientos, además se le dificulta el razonamiento matemático.
  • También podemos observar otras señales como alteraciones en el lenguaje, dificultad para recordar, desatención, poca organización, tendencia a dejar tareas incompletas, dificultad para seguir instrucciones, mala conducta, entre otras que no siempre apuntan a un problema de aprendizaje como tal pero son signos de que algo no anda del todo bien con el niño o la niña.

"Muchas etiquetas y prejuicios rodean a estos niños, afectando su autoestima, motivación y actitud hacia la escuela. Frases como 'eres un bobo', 'tienes que prestar atención en clase', 'eres un fresco que no quiere estudiar', 'no sabes nada' son frases fuertes y dolorosas que reciben a diario estos niños. Con frecuencia pierden la motivación y el ánimo por aprender, desarrollan una baja autoestima y tienden a compararse con otros al sentir que no son capaz de ganar buenas notas como el resto de sus compañeros, algunos desarrollan ansiedad y síntomas somáticos como dolores de barriga, nauseas, dolores de cabeza", destaca la especialista.

"Recordemos que no son niños tontos, ni malcriados, ni perezosos. Lo que ocurre es que sus cerebros procesan la información y funcionan de manera distinta y por ende necesitan ayuda para que su aprendizaje sea significativo. Con apoyo profesional salen adelante y llegan a ser igual o más exitosos que el resto de los niños", añade la psicóloga Díaz.

Causas y tratamiento
De acuerdo con Díaz, existen múltiples factores causantes de este tipo dificultades de aprendizaje: genéticos, médicos, ambientales, sociales y culturales.

Entre los factores genéticos y médicos están: ser niños con peso menor a 1,500 gramos al nacer, prematuros, puntuación en la escala APGAR inferior a 3 al minuto, hipoxia, ictericia, convulsiones neonatales, infección neurológica, ECO/TAC cerebral anormales, madre con patología mental, infecciosa o por drogas predisponen al niño a presentar dificultades en el aprendizaje.

Entre los factores ambientales, sociales y culturales, la psicóloga clínica comenta que se ve una mayor predisposición de estas dificultades cuando el entorno de crianza es conflictivo, hay privación ambiental con poca estimulación, negligencia en los controles de salud, padres con déficit cognitivo y alcoholismo/drogadicción familiar.

En cuanto al tratamiento, según Díaz Lamboglia, inicialmente el niño pasa por un proceso de evaluación psicológica para determinar si se trata de un problema del aprendizaje y descartar que no sea otro tipo de dificultad que esté influyendo en el ámbito escolar. Posterior a la evaluación, inicia un periodo de terapias de intervención que van dirigidas a potenciar las áreas en déficit.

"Todo esto se realiza de manera individualizada de acuerdo a la edad, las necesidades y capacidades del niño. Un diagnóstico adecuado y la intervención temprana son importante para un mejor pronóstico y buen futuro académico del niño. Por ello, si usted sospecha que su hijo tiene dificultades de aprendizaje, que estas dificultades están interfiriendo con el desarrollo normal de las actividades escolares y ha observado más de 3 señales de alerta en al menos durante 6 meses, no dude en buscar apoyo. Es posible lograr un avance significativo y logros importantes, siempre y cuando la familia ponga de su parte dándole continuidad al proceso terapéutico. Si los padres llevan al niño un día si, otro día no y no hay continuidad, los resultados no serán lo mismo. Siempre se recomienda trabajar en equipo terapeuta-familia-escuela para obtener mejores resultados", enfatiza.

Modificado por última vez elViernes, 10 Marzo 2017 20:46
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