¿Cómo funcionan las vacunas?

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En el marco de la celebración de la Semana de la Vacunación en las Américas, se realta la importancia de la vacunación como acción para prevenir más de 20 diferentes enfermedades. Sin embargo, ¿sabe usted como funcionan las vacunas?

Las vacunas funcionan al imitar a los agentes que causan las enfermedades, y estimulan al sistema inmune para que acumule defensas que actúen en contra.

El sistema inmunológico protege al cuerpo contra los patógenos, que son agentes que pueden provocar enfermedades. Una vacuna es como el impostor de un patógeno: para el sistema inmunológico es como cierta bacteria o virus, pero evita que el cuerpo se enferme.

Los patógenos están cubiertos con moléculas llamadas antígenos, los cuales pueden activar una respuesta inmunológica específica. La vacunación expone al cuerpo a antígenos que son similares a los que se encuentran en un patógeno. Al hacerse pasar como un patógeno específico, la vacuna prepara al sistema inmunológico para que responda con velocidad y fuerza si en un futuro el cuerpo se encuentra con el patógeno.

Respuesta ante la vacuna
La respuesta ante la vacuna se compone de las siguientes fases:

1.- Captura por una célula que presenta el antígeno (APC, por sus siglas en inglés): Las APC recorren el cuerpo buscando invasores. Cuando una APC encuentra el antígeno de la vacuna, ingiere al invasor lo desintegra e exhibe una parte del antiguo sobre su superficie.

2.- Activación de las células T colaboradoras: Las APC que exhiben el antígeno viajan a zonas donde se agrupan las células inmunológicas, como los nodos linfáticos. Las células T no activadas, y células T colaboradoras (un tipo de células T activas) alertan a las células cercanas de la presencia del invasor.

3.-  Activación de las células B: Las células B no activadas reaccionan al antígeno que se introduce al cuerpo por medio de la vacuna. Las células B puedes reconocer antígenos que exhiben las APC, así como antígenos que recorren el cuerpo libremente. Las células B que están activas pueden encargarse de la división celular, generando más células B activas específicas para el antígeno de la vacuna. Algunas de estas células madurarán para formar células B plasmáticas y otras se desarrollarán como células B de memoria.

4.- Las células B madura para ser células B plasmáticas: Después de ser activadas por el antígeno de la vacuna y de recibir señales de las células T colaboradoras, algunas células B se transforman en células plasmáticas, que son las fabricas de anticuerpos. Las células producen anticuerpos específicos para el antígeno.

5.- Las células B plasmáticas secretan anticuerpos: Las proteínas en forma de “Y”, llamadas anticuerpos, se liberan en grandes cantidades cada segundo. El número de tipos de anticuerpos en el cuerpo humano está en los cientos de millones, lo cual permite la interacción y el enlace con una gran gama de antígenos.

6.- Los anticuerpos se unen a los antígenos específicos: Cada anticuerpo se fija firmemente a un antígeno específico, es un proceso muy similar al de funcionamiento de una llave con una cerradura. Esta acción puede impedir que el antígeno penetre en una celda o marque al antígeno para su destrucción.  

7.- Respuesta de las células T asesinas: Si la vacuna contiene virus atenuados, los virus de la vacuna penetran las células. Las células T asesinas se encuentran y destruyen las células invadidas. Las células T asesinas requieren una APC para exhibir una pieza de antígeno antes de activarse.

8.- Retención de las células de memoria: El objetivo de la vacunación es generar una memoria del antígeno de la vacuna mediante una gran población de células de memoria. Si el patógeno real penetra el cuerpo en un futuro, las células de memoria lo reconocerán y responderán rápidamente.

Respuesta al patógeno
La vacunación “programa” al sistema inmunológico para que recuerde un agente particular de la enfermedad al permitirle que “practique” sobre una versión debilitada o muerta del patógeno. A esto se le llama respuesta primaria ante un patógeno.

Si el patógeno invade al cuerpo de nuevo, con toda su intensidad, el sistema inmunológico está listo para responder con una defensa rápida y específica. A esto se le llama respuesta secundaria ante un patógeno. Las respuestas secundarias ocurren con mayor rapidez y magnitud que las respuestas primarias, resultando en la creación de más anticuerpos que combatan al patógeno, y más células de memoria para combatirlo en el futuro.

Esta respuesta se compone de las siguientes fases:

1.- Infección: Un patógeno penetra el cuerpo. Las células que presentan el antígeno (APC) lo ingieren, mostrando porciones del mismo sobre su superficie.

2.- Activación de las células de memoria: Las células T de memoria que se crearon durante las vacunación encuentran las APC y reconocen el antígeno que muestran. Las células T colaboradoras de memoria, de manera similar a sus contrapartes en el proceso de vacunación, emitirán señales para alertas a otras células inmunológicas y exhortar una respuesta. La presencia del patógeno también reactivará las células B de memoria, que son células de larga vida y reaccionan específicamente ante un antígeno en particular.

3.- Las células B de memoria se convierten en células plasmáticas activas: Las células B de memoria responden ante el antígeno activándose y diferenciándose de las células B plasmáticas. Las células plasmáticas rápidamente producen muchos anticuerpos específicos para el antígeno.

4.- Los anticuerpos atacan: Los anticuerpos se fijan a la superficie del patógeno, lo cual puede tener efectos diferentes, dependiendo del patógeno y de los tipos de anticuerpos producidos: pueden prevenir que el patógeno penetre en la célula, o marcarlo para su eliminación a través de otras células inmunológicas.

5.- Respuesta de las células T asesinas: Si la vacunación indujo la respuesta de células T asesinas, entonces estas células persistirán, y se pondrán activar por exposición ante antígeno. Las células T asesinas de memoria buscan las células infectadas y las destruyen, previniendo que la infección se propague.

6.- Retención se células de memoria: El patógeno invasor ha sido detenido. Tal como con la vacunación original, algunas células B y T de memoria permanecen para proteger contra cualquier ataque futuro del mismo patógeno. Las células de memoria pueden  persistir en el cuerpo de la persona durante décadas.

Fuente: Semana de Vacunación de las Américas / Organización Panamericana de la Salud. http://new.paho.org/vwa/?lang=es

Modificado por última vez elMartes, 28 Abril 2015 19:37
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