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Terreno en boquete

Cómo reconocer la depresión

Cómo reconocer la depresión

La depresión es todo estado en el cual el sujeto empieza a presentar una disminución marcada en su actividad, tanto psicológica como motora. Todo se va enlenteciendo y el individuo va perdiendo su interés por las cosas que habitualmente le gustan, pierde el apetito, el sueño, se aisla, evita estarse comunicando, pierde la eficiencia laboral, empieza a tener faltas en su trabajo, etc. Así la define Jaime Armijo, psiquiatra que labora en el Centro de Atención Integral del Instituto de Salud Mental de Panamá.

Este fue uno de los temas tratados en el Primer Congreso y IX Foro Científico: “Salud Mental y Ciudades Saludables”, organizado por el Instituto de Salud Mental, INSAM. Es una actividad anual de carácter científico - académico que congrega a especialistas de todo el país y que cuenta con expositores nacionales e internacionales en lo que constituye el evento anual de salud mental de mayor trascendencia en Panamá.

LEVE, MODERADA O GRAVE
De acuerdo con Armijo, la depresión puede ser leve, moderada o grave, pero un paciente puede pasar de leve a moderada y luego a severa si no es tratado a tiempo. Por eso quienes le rodean deben estar pendientes de situaciones como cambios en el estilo de vida y las actividades habituales de una persona (que en este caso es un paciente).

Es una persona que anteriormente se relacionaba bien, ahora no habla, no quiere participar de las actividades; que antes disfrutaba las cosas de la vida, veía televisión, novelas, deportes, era amigable, sociable, compartía y ahora se empieza a notar que el patrón de vida cambia.

Es necesario que la familia y amistades noten los cambios porque muchas veces el paciente no se percata de esos cambios, porque no capta que hay cosas que le están sucediendo que cambian su funcionamiento normal. Entonces es la familia primero y luego en su trabajo o sus amistades quienes notan sus cambios y eso debe ser un motivo para llamarle la atención y que  la persona afectada se percate de que algo le está ocurriendo.

MOTIVO
El especialista señala que, tradicionalmente, siempre se descubre que hay un motivo, un factor desencadenante de la depresión como la pérdida de un ser querido (y es normal deprimirse por eso. Sin embargo, se toma en cuenta la intensidad y el tiempo que dura), la ruptura de una relación afectiva, la pérdida laboral, la pérdida de la novia o el novio, pues son situaciones que de una u otra manera afectan al individuo y pueden, si tiene predisposición, caer en un episodio depresivo.

PREDISPOSICIÓN
Cuando se habla de predisposición no es que sea genética 100%, si no que hay individuos que por toda su historia o su desarrollo pueden tener debilidades que los predisponen fácilmente a caer en una depresión.

Por ejemplo, quien nació en un hogar completo, estable, con todas sus necesidades resueltas, con amor, cariño y muchas oportunidades, tiene menores posibilidades de deprimirse porque tiene muchas fortaleza para enfrentar los problemas habituales de la vida, pero quien ha crecido con dificultades, que ha vivido en un hogar donde los padres peleaban con frecuencia, que no le daban mucho cariño y amor, con dificultades en su medio ambiente, que vivió con  muchas limitaciones, que sus niveles educativos no son los mejores, pueden tener mayor predisposición a caer en depresión ante un determinado conflicto o evento adverso.

CONSECUENCIAS
Es muy habitual que los demás lo vayan aceptando y se acostumbren a verlo así porque “él se mete en su cuarto y no molesta a nadie”, pero esa actitud se va incrementando y cada vez se limita más su participación. Si es un trabajador, se empiezan a quejar en su trabajo porque su rendimiento empieza a bajar notablemente. Si está en etapa escolar, pasa igual porque toda su actividad va disminuyendo y la persona se aisla, se encierra en una cápsula. Lógicamente, en ese momento toda su relación está alterada con las consecuencias que eso implica.

En cuanto a si estas personas podrían llegar a pensar en el suicidio, el Dr. Armijo indica que sí, pero hay que tener claro que suicidio no es sinónimo de depresión, pero dentro de las alternativas que tiene el paciente pudiera ser que cuando se le estrecha todo el campo de las oportunidades, el paciente piense que no hay salida y que lo único es terminar con el sufrimiento mediante el suicidio.

EN TODAS LAS ETAPAS
La depresión, en términos generales, se produce en todas las etapas de la vida. Es más, las estadísticas, en términos generales señalan que un 10% de la población mundial (que es aproximadamente 6,300 millones de habitantes) ha tenido un episodio de depresión por lo menos una vez en la vida. Esto muestra claramente cuál es la magnitud de este problema, enfatiza Armijo.

La Organización Mundial de la Salud ya tiene estimado que para el 2020, la depresión va a ser la primera causa de discapacidad a nivel mundial.

FACTORES SOCIALES COMO LA ECONOMÍA INFLUYEN MUCHO
El psiquiatra reconoce que los factores sociales influyen mucho en el estado depresivo de sus habitantes y acota que Panamá no escapa a ello, pues el factor económico está pensando mucho en la salud mental de la población. Y explica que si se toma en consideración, por ejemplo, que el 43% de la población panameña está en pobreza y un 22% en misera extrema “qué podemos esperar de estas personas que no tienen ni siquiera las cosas elementales resueltas y me refiero a alimentación, vestido, vivienda, educación, etc., que abren los ojos y no saben ni qué van a comer durante el día. Que cuando les surje un evento, no lo puede resolver y se angustian”.

SOCIEDAD AGRESIVA Y POCO TOLERANTE
Son personas que van teniendo un daño severo en su salud mental y no se le puede pedir a nadie que tenga salud mental si no tiene sus necesidades básicas resueltas. Esto trae como consecuencia el problema de la agresividad que hay porque el paciente cuando se deprime también se torna muy irritable y poco tolerante.

En las calles de Panamá se puede ver cuánta intolerancia, agresividad e irritabilidad hay, tanto que por un pequeño estímulo las personas actúan desmesuradamente debido a la frustración y depresión.

A NIVEL COLECTIVO
Lo anterior es evidencia de que la depresión, aparte de darse de forma individual, también se produce de manera colectiva y deja de manifiesto que la población panameña está vulnerada y afectada. Lo que sucede, explica el psiquiatra, es que como las personas van a su trabajo y llevan su vida como pueden porque su nivel de depresión todavía no les ha afectado mayormente, no notan que tienen un problema y la familia lo ignora o lo toma como que “él es así”.

¿QUÉ SE PUEDE HACER?
Con todas las estimaciones previstas, lo fundamental es que todo ser humano tenga resuelta sus necesidades básicas, eso es esencial indica nuevamente Armijo “porque no podemos pedirle a nadie que tenga felicidad o salud mental si no tiene comida”.

Solamente imagínense la cantidad de gente que aborda un transporte colectivo (diablo rojo) cada mañana, en medio de ese apretujamiento, hostilidad, agresividad, la frustración, el ruido del equipo de sonido, las groserías del pavo... entre la carga de situaciones que cada quien lleva de su casa debido a sus carencias y frustraciones... todo eso hace que aumente su nivel de violencia y de explosión.

Quizás muchos salen a la calle a buscar empleo y no lo encuentran y en la tarde, regresan en otro transporte colectivo peor que el de la mañana porque va más lleno y ya todos sus ocupantes van cansados, con hambre, con más frustación que antes. Esto se traduce en más enojo y más frustración... llega a su casa y la familia lo espera a ver qué lleva, quizás nada y si la esposa y los hijos le piden o le exigen ¿cuál va a ser la respuesta? Una descarga de todo lo que lleva dentro.

CALIDAD DE VIDA ES UN DERECHO
Tener calidad de vida es un derecho, no se trata solo de sobrevivir, si no de lo que es digno, justo y humano, de la calidad de vida. Hay que reaccionar y darse cuenta que los problemas sociales están ahí y hay que resolverlos, los abordajes de los mismos deben ser más profundos, pues lo que la gente necesita no son parches, hay que buscar soluciones de fondo.

Muchos de esos niños que nacen con carencias, terminan siendo víctimas del narcotráfico, de la corrupción, de la prostitución, de la agresión, de la violencia, etc. Y es que esa turbulencia que vive la sociedad viene por la insatisfacción.

Hay carencias afectivas, educativas, etc. Por ejemplo, qué amor puede dar un padre que no tiene nada para dar, si de niño no recibió afecto no aprendió a querer porque nadie lo quiso, nunca le dijeron te quiero, naide le dio un abrazo, un regalo. Posteriormente, se convierten en resentidos sociales y víctimas para ser captadas por los peligros antes expuestos.

EQUIDAD
El término clave de lo que hay que buscar es equidad, afirma el galeno. “Se trata de que todos tengan un poquito sin importar que algunos tengan mucho, pero que no exista nadie que no tenga nada. Esa es una sociedad justa y que se preocupa de la salud integral de sus habitantes”.

TRATAMIENTO
Una vez confirmado el diagnóstico, lo más importante es pasar al tratamiento. Afortunadamente se cuenta con excelentes medicamentos del grupo de los antidepresivos llamados de última generación por sus resultados extraordinarios y con poco efectos no deseados.

El Seguro Social cuenta con ellos, así como el Ministerio de Salud y se está tratando que existan los medicamentos en los Centros de Salud, pero Armijo recalca que el andipresivo no es una pastilla mágica. Ayuda al paciente a salir de su depresión, pero si los factores psicosociales que empujaron a la persona a la depresión no se resuelven, no se los va a resolver el antidepresivo.

Es por ese motivo que el médico psiquiátra insiste en un abordaje integral para que el paciente recupere el derecho que tiene a la salud mental y que pueda tener acceso a calidad de vida. “En esencia, quienes trabajamos en el campo de la salud mental propugnamos por eso, porque es un derecho de la población”.

TIEMPO ESTIMADO
Para los efectos del tratamiento, cuando se incia por vez primera, debe mantenerse mínimo por seis meses independientemente de que el paciente se sienta bien en dos a cuatro meses. Y es que si se retira, puede haber recaídas y se observan menos recaídas cuando el tratamiento se lleva a seis meses.

Cuando un paciente presenta otros episodios depresivos en su vida, la sugerencia es reiniciar el tratamiento por un período de un año para consolidar el efecto terapéutico. Y hay casos de pacientes que al final deben tomar antidepresivos por el resto de su vida.

En ocasiones, la depresión puede ir acompañada de un cuadro de ansiedad que es lo que se llama depresión mixta, es decir ansioso depresiva. En estos casos, el tratamiento se debe acompañar al inico con un ansiólitico y así se controla la ansiedad,se retira el ansiolítico y se mantiene el antidepresivo porque si se mantiene el ansiolítico por mucho tiempo, puede producir problema de dependencia a estos, expresó Armijo.

Publicado originalmente en SaludPanama.com en 2012-11-29 17:04:03

Modificado por última vez elJueves, 23 Marzo 2017 09:44
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