Consejos para prevenir y manejar la osteoporosis


La osteoporosis es una enfermedad esquelética, caracterizada por la disminución de la densidad de masa ósea. Se trata de una "enfermedad silenciosa”, ya que no manifiesta síntomas hasta que la pérdida de hueso es tan importante como para que se produzcan fracturas.

La buena noticia es que hoy día existe un gran abanico de herramientas para su diagnóstico precoz y así adaptar el tratamiento, bien para prevenir la pérdida de masa ósea o para manejar la osteoporosis.

Una adecuada ingesta de calcio, la practica frecuente de ejercicio físico, una alimentación balanceada y evitar fumar son claves en la prevención de la enfermedad y en la mejora de la calidad de vida del paciente ya diagnosticado.

Con el objetivo de intentar aplicar tratamientos selectivos y ver cuán de comprometidos están los huesos de cada paciente, es necesaria la realización de una densitometría dexa, que permite medir con precisión los niveles de densidad de masa ósea.

El daño
Por la osteoporosis, los huesos se vuelven más porosos, aumenta el número y el tamaño de las cavidades o celdillas que existen en su interior, haciéndolos más frágiles y menos resistentes a los golpes, por lo que se rompen con mayor facilidad.

Las roturas más frecuentes son las vertebrales, las de cadera y las de la muñeca. La fractura de cadera tiene especial importancia y un accidente grave, ya que requiere intervención quirúrgica, ingreso hospitalario y supone para el paciente una pérdida de calidad de vida, aunque sea por un periodo corto de tiempo.

La densidad de la masa ósea alcanza su nivel máximo sobre los 30 años de edad. A partir de entonces, de forma fisiológica, se va perdiendo densidad ósea, un proceso que se acelera en el caso de las mujeres a partir de la menopausia, aunque también puede hacerlo antes; así como afectar a hombres, adolescentes y niños.

Cifras indican que aproximadamente, 1 de cada 3 mujeres y 1 de cada 5 hombres mayores de 50 años de edad sufrirá una fractura osteoporótica en su vida. En las fracturas de cadera están incluidas todas las roturas, que suceden desde la cabeza del fémur hasta aproximadamente cinco centímetros del troncater menor.

La fractura de cadera también puede ser un indicativo de la enfermedad, cuando la misma no ha sido diagnosticada y la fractura se da tras un traumatismo de baja energía, como una caída cuando la persona está de pie. Las que son de alta energía, como las que se producen tras un accidente de tráfico, no se consideran un síntoma de esta patología.

También existe un tipo de osteoporosis, denominado secundario, que se produce como consecuencia de condiciones o tratamientos que impiden alcanzar un pico de masa ósea óptimo o aumentan la pérdida ósea, como la anorexia nerviosa, enfermedades endocrinas como hipogonadismo, síndrome de Cushing, hiperparatiroidismo, hipertiroidismo, hiperprolactinemia; enfermedades inflamatorias como AR y EA; malignas como mieloma múltiple, leucemias, múltiples tratamientos como corticoides, antagonistas de hormonas liberadoras de gonadotropina, fármacos citotóxicos, antivonvulsivantes, heparina, progesterona parenteral; nutricionales como S. de mala absorción, alcoholismo enfermedades hepáticas y gastrectomías; y otras como inmovilización, trasplantes de órganos e hipercalciuria.

Sintomatología
Clínicamente, la osteoporosis se manifiesta por dolor, deformación y fracturas. El dolor y la deformación son la consecuencia o la expresión clínica de las fracturas. Si no hay fracturas es asintomática.

1.- Dolor: Después de una caída, un esfuerzo mínimo o simplemente un traspiés aparece un dolor localizado en raquis dorsal y/o lumbar. La lumbalgia y/o dorsalgia se corresponde con una fractura vertebral. En la mayoría de los casos es un dolor intenso que impide realizar cualquier ejercicio. Disminuye con el reposo y aumenta al toser, estornudar, defecar y con los movimientos. A veces tiene una irradiación radicular pero nunca origina una compresión radicular. Se asocia a un dolor muscular debido a la contracción de los músculos paravertebrales. La evolución de la crisis dolorosa es favorable en un plazo de varias semanas, es decir el periodo de cicatrización de la fractura vertebral. A veces el dolor es menos intenso e incluso la fractura vertebral puede ser asintomática siendo un hallazgo radiológico.

Es evidente que cuando se produzca otro tipo de fractura, los dolores se localizarán en el lugar de la fractura (cuello femoral, entre otros).

Además del dolor fracturario, los aplastamientos vertebrales pueden ocasionar alteraciones estáticas responsables de raquialgias de tipo mecánico.

2.- Deformaciones: Las deformaciones son la consecuencia de los aplastamientos vertebrales. El tipo de deformación está en dependencia de la evolución de la enfermedad. Podemos encontrar una disminución de la estatura, un aumento de la cifosis dorsal y desaparición de la lordosis fisiológica. Aparecen pliegues cutáneos tóraco-lumbares. En formas muy evolucionadas la cifosis dorsal puede provocar el contacto de las costillas flotantes con las crestas ilíacas.

3.- Fracturas: Como hemos dicho son las responsables de la sintomatología clínica. Las más frecuentes son las fracturas vertebrales, aunque los 2/3 de fracturas vertebrales son asintomáticas. También se pueden tener otras localizaciones como tercio proximal de fémur, extremidad inferior del antebrazo, costillas, húmero, pelvis.

Tratamiento y manejo
Conscientes de que sólo hay tratamiento, si hay fractura, este depende de donde ocurrió la misma y que afecta.

Para las fracturas vertebrales, inicialmente, se indica reposo pudiendo iniciar la sedestación o deambulación a veces con ayuda de corsés (no se deben mantener más de 3 meses). Se recetan también analgésicos.

Para fracturas en el sacro, pelvis y costillas, analgésicos y reposo; y para el resto de las fracturas, manejo traumatológico con un especialista en ortopedia y traumatología.
Respecto al tratamiento farmacológico, actualmente disponemos de tres tipos de fármacos para tratar la enfermedad: bifosfonatos, raloxifeno y teriparatida. No hay evidencia de que la terapia combinada mejore la eficacia antifractura.

Se contempla el uso de muletas, bastones, andaderas, para evitar caídas y, por ende, fracturas.

Por Dr. Ceferino González - Ortopedia y Traumatología

Modificado por última vez elLunes, 18 Febrero 2019 13:54
Inicia sesión para enviar comentarios

Redes Sociales

Facebook: @SaludPanama
Twitter: @SaludPanama
Instagram: @SaludPanama
Youtube: @SaludPanama

Formas de Pago

Síenta la confianza de nuestros métodos de pago seguros. Aceptamos sus tarjetas preferidas
VisaMastercard

¿Te Gusta Salud Panamá?

Compártenos y permite que más gente nos encuentre!