Día Mundial de la Lepra

Compartir en mis redes:

El 27 de enero de cada año se celebra el Día Mundial de la Lepra, declarado así por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

En el marco de esta celebración, aunque ya son muy pocos los casos de lepra que se ven en Panamá, Saludpanama.com consultó al médico internista e infectólogo Boris Castillo sobre esta enfermedad, la cual en ocasiones lleva a los pacientes a ser estigmatizados.

La Enfermedad de Hansen, mejor conocida como "Lepra", es una infección crónica granulomatosa producida por la bacteria Mycobacterium leprae, un bacilo intracelular de crecimiento lento, que se caracteriza por afectar primariamente la piel y los nervios periféricos. Es de evolución lenta y según su progresión, puede afectar el tracto respiratorio superior y diversos órganos, incluso puede llegar a producir graves deformidades e incapacidades si no se trata oportunamente.

En el Congreso Internacional de Lepra, celebrado en la ciudad española de Madrid, en 1953, se aceptó la clasificación que hasta la fecha se utiliza, que emplea parámetros clínicos, baciloscópico, inmunológico e histopatológico.

Según explica Castillo existen dos tipos polares, la lepra lepromatosa y lepra tuberculoide. Adicionalmente, existen dos grupos de casos: uno de principio de la Lepra (casos determinados) y casos de inmunología dudosa (dimorfos o interpolares). Los tipos polares son más estables.

Posteriormente, en 1997 la Organización Mundial de la Salud estableció una división práctica con el objetivo de facilitar la clasificación de esta enfermedad: paucibacilar (con presencia de lesión única en la piel), paucibacilar (con presencia de dos a cinco lesiones ) y multibacilar (con presencia de más de cinco lesiones cutáneas), independientemente del tamaño y características histológicas de las mismas.

Transmisión y síntomas
“El 90% de la población es resistente de forma natural; es decir, que un individuo se puede infectar pero no se enferma. Esta resistencia natural proviene de la respuesta inmune, la magnitud y frecuencia de la exposición al bacilo que produce la enfermedad”, explica Castillo.

El especialista comenta que a diferencia de la tuberculosis (producida por el Mycobacterium tuberculosis), la lepra es poco contagiosa. “La transmisión se da de forma directa, por inhalación de secreciones del tracto respiratorio superior (nariz y boca), por medio de partículas de flugge aerotransportadas, derivada de la convivencia prolongada de una persona susceptible con un enfermo no tratado. En menor proporción, se puede dar por vía cutánea”, agrega.

El período de incubación de esta enfermedad varía entre nueve meses y diez años, con un promedio de cuatro años para la lepra tuberculoide y de ocho para la de tipo lepromatosa.

Según el infectólogo, “la herencia juega un rol en la enfermedad; sin embargo, no se ha identificado una asociación clara entre los antígenos leucocitarios humanos y la susceptibilidad a desarrollar lepra. Sí existe relación entre algunos antígenos leucocitarios humanos específicos y la forma de presentación”.

Entre los factores de riesgo de la lepra están la desnutrición, el hacinamiento y la susceptibilidad inmunológica.

Existen además algunos medicamentos que aumentan el riesgo como los antagonistas del FNT alfa (Infliximab).

La expresión clínica – es decir, los síntomas- es un reflejo de la respuesta inmune de quien padece la enfermedad. Las manifestaciones pueden evidenciarse en cualquier órgano o sistema, con excepción del sistema nervioso central.

En relacion con las manifestaciones neurológicas, el especialista señala que primero hay presencia de hiperestesias (sensación exagerada a estímulos táctiles), seguida de cuadros de hipoestesia y parestesias (sensaciones anormales que se perciben como hormigueo o adormecimiento) y finalmente, cuadros de anestesias. “Esto último se antepone a las secuelas debido a los múltiples traumatismos que sufre el paciente sin notarlos. También puede haber pie caído y mano en garra, entre otros”.

En el caso de las manifestaciones cutáneas, estas varian. Castillo indica que en la forma lepromatosa se pueden ver nódulos firmes de diferentes tamaños, que pueden estar aislados o confluir, afectando principalmente la cara. Afectan principalmente la cara. También pueden aparecer ulceraciones en manos o pies, manchas y placas que al involucionar dejan zonas atróficas o cicatrices si sufren ulceración. Otras manifestaciones son el eritema nudoso, multiforme y necrosante (Fenómeno de Lucio) pueden presentarse.

En la forma tuberculoide, las manifestaciones neuronales son de mayor gravedad y las lesiones en piel se presentan en menor número.

Otros síntomas pueden ser debilidad muscular, manifestaciones oculares como cataratas, ulceración corneal, lagoftalmos e iridociclitis.

¿Es curable?
Castillo comenta que la terapia combinada, utilizada por la OMS desde 1983, ha demostrado que la infección puede ser tratada de forma efectiva antes de llegar a la incapacidad.

Respecto al tratamiento, se recomienda el uso de regímenes de multidrogas a largo plazo siempre que sea posible, porque es más eficaz y debido al aumento de la resistencia a la Dapsona. Los esquemas son a base de los medicamentos Dapsona, Rifampicina y Clofazimina por 6-12 meses (24 meses para las formas multibacilar).

Por otra parte, el factor de protección sería la vacunación con BCG (que protege contra las formas severas de la Tuberculosis) y que se aplica a los pocos días de nacido.

“Si bien la enfermedad rara vez es mortal, la Lepra desde siempre ha sido una enfermedad estigmatizante. En el pasado, esta enfermedad ha sido percibida como un castigo divino por los pecados cometidos por el hombre. Las lesiones al afectar la cara, pueden ser deformantes. Además en etapas más tardías puede destruir el tabique nasal, produciendo la nariz en forma de ‘silla de montar’ y producir ulceraciones y deformidades en manos”, manifiesta Castillo.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), el diagnóstico temprano y el tratamiento multimedicamentoso siguen siendo los elementos fundamentales para lograr que la eliminación de la enfermedad como problema de salud pública.

En Panamá
En el año 2000, se tenía previsto que 122 países, que en 1985 reunían a 5.4 millones de casos, eliminaran la enfermedad. No obstante, sólo 98 de estos países cumplieron con la matea, significando ello una disminución del 86% de la prevalencia mundial.

La lepra sigue siendo un problema sanitario en 24 países, sobre todo en la franja intertropical, como la India (6.72 casos por 100,000 habitantes ), Brasil (4.68 por 100,000 ) y algunos países de África.

Cifras oficiales de la Organización Mundial de la Salud, publicadas en su sitio web http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs101/es/ dan muestra de que existen más 182 mil enfermos, principalmente en Asia y África, y que en 2012 se notificaron aproximadamente 219 mil nuevos casos.

En Panamá, a principios del 2012, unos ocho pacientes de los 20 que se encontraban en el conocido Hospital de Palo Seco, que luego se llamaría Hospital Nacional de Larga Estancia, fueron trasladados al Hospital Santo Tomás y luego enviados a sus casas. “Panamá ya eliminó la lepra como un problema de salud pública”, precisa Castillo.

Dr. Boris Castillo
Especialista en Medicina Interna e Infectología

Modificado por última vez elSábado, 25 Enero 2014 10:35
SaludPanama.com

Redacción Saludpanama.com es el departamento de producción, catálogo y administración del contenido que se publica en nuestros medios. Este perfil es administrado por el departamento de redacción de Panasalud, S.A.. Para mayor información contáctenos en el +507.263.5287 o en info (@) saludpanama (punto) net.

Web: https://www.saludpanama.com/acerca-de-salud-panama
Inicia sesión para enviar comentarios
Compartir en mis redes:

Redes Sociales

Facebook: @SaludPanama
Twitter: @SaludPanama
Instagram: @SaludPanama
Youtube: @SaludPanama

Formas de Pago

Síenta la confianza de nuestros métodos de pago seguros. Aceptamos sus tarjetas preferidas
VisaMastercard

¿Te Gusta Salud Panamá?

Compártenos y permite que más gente nos encuentre!