Diabesidad: un problema de salud pública


Cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS) dan cuenta de que en el mundo aproximadamente 346 millones de personas padecen diabetes, de las cuales el 90% es de tipo 2 y el 85% tiene un grado de obesidad. Cabe destacar que la obesidad es el principal factor de riesgo para desarrollar diabetes tipo 2.

Estadísticas de la OMS también indican que anualmente mueren al menos 2,6 millones de personas como consecuencia de la obesidad o sobrepeso, condición que es considerada hoy un problema de salud pública, que ya no solo afecta a los países de altos ingresos, sino que tiene unos índices de prevalencia cada vez más altos en los países de medianos y bajos ingresos, como los del Latinoamérica.

De acuerdo con la OMS, cuando existe obesidad puede existir diabetes, ya que son dos enfermedades íntimamente relacionadas, y que dan paso al término Diabesidad para su descripción, que se refiere entonces a la coincidencia de las dos enfermedades, en una misma persona, siendo la primera el origen de la segunda. Deriva principalmente de los hábitos de vida actuales, tanto en la alimentación como en la falta de ejercicio y en la actualidad afecta a toda la población adulta, tercera década y cada vez con más frecuencia a niños y adolescentes.

Por su parte, cifras del Ministerio de Salud (MINSA) dan cuenta de que uno de cada dos adultos está en una situación de sobrepeso, una condición que es un resultado acumulativo con respecto a la infancia, considerando la frecuente ingesta que lleva a cabo la población de alimentos principalmente fritos.

Asimismo, otras cifras de este organismo local indican que el 11% de los infantes en el país tiene sobrepeso, que el 25% de aquellos niños y niños que están en edad escolar están en la misma condición, así como el 27% de los adolescentes.

Por otro lado, la obesidad es el principal factor de riesgo de enfermedades cardiovasculares y otras afecciones como la dislipoproteinemia, difícil control de la hipertensión, nefropatía, retinopatía, neuropatía y cáncer.

Hoy se celebra en Panamá el Día Nacional del Combate contra la Obesidad. Por ello, Saludpanama.com les comparte la posición de algunos especialistas sobre el tema.

El perfil nutricional de la diabesidad
La diabesidad es el término utilizado para describir la diabetes tipo 2, como consecuencia de la alteración metabólica a partir del exceso de grasa en el cuerpo cuando hay obesidad y que corresponde la base para que se produzca el Síndrome Metabólico.

Afecta a las personas que tienen exceso de grasa corporal y consecuente desgaste de masa muscular, con grasa localizada específicamente en el área abdominal, cuyo tamaño circunferencial determina el riesgo que se tenga de padecer enfermedades cardiovasculares.

La clasificación mayor riesgo o riesgo muy alto viene dada por medidas de circunferencia abdominal superiores a 80 centímetros para las mujeres y 90 para los hombres.

El perfil nutricional de una persona con diabesidad es el de aquella mujer u hombre que tiene horarios de alimentación y descanso nocturno irregulares, que ayuna con regularidad o no desayuna dentro de la primera hora al despertar, que toma mucho tiempo para ingerir alimentos entre comidas, que no planifica sus comidas y que consume con mayor frecuencia alimentos con exceso de sodio y grasas saturadas, recalentadas o procesadas como frituras y embutidos.

Adicionalmente, esta persona reemplaza su consumo de agua por bebidas azucaradas y alcohólicas, las harinas corresponden su mayor fuente de carbohidratos, y consumen limitadamente cereales integrales, granos, raíces, tubérculos, plátanos, frutas y vegetales frescos, tipo de alimentación que trae consigo una alteración de los procesos de excreción, aumento del colesterol en sangre y la presión arterial.

Los factores de riesgo nutricionales de la diabesidad son la deficiencia de vitaminas de vitamina c, ácido fólico, calcio, hierro, vitamina e, ácidos grasos omega 3, fibra y agua. Deficiencias que aumentan la aparición de anemia, la oxidación celular y aparición de enfermedades degenerativas e inflamatorias, y que más tarde pueden producir discapacidad como la enfermedad cerebrovascular, enfermedad cardiovascular, insuficiencia renal, enfermedad hepática, osteoporosis y cáncer.

Desde el punto de vista nutricional, en el manejo de la diabesidad el enfoque principal será lograr niveles aceptables de glicemia, controlar el peso y porcentaje de grasa, aumentar la actividad física diaria, lograr la moderación al comer, así como el manejo emocional del paciente. La condición del paciente con diabesidad puede mejorar mediante el manejo nutricional y la orientación de nutrición guiada por un equipo médico multidisciplinario.

El paciente con diabesidad debe comer una dieta que se adapte a sus necesidades nutricionales, gustos, preferencias y cultura, y que le permita adquirir un estilo de vida saludable para verse y sentirse mejor.

Carga hormonal
"El inicio de la obesidad está asociado a un mayor riesgo de muerte y es un factor de riesgo mayor para desarrollar diabetes mellitus 2, una enfermedad caracterizada por resistencia a la acción de la insulina, por hiposecreción e hiperglicemia", comenta el endocrinólogo Pablo Fletcher.

"Por nuestro estilo de vida actual, sedentario en la gran mayoría, tenemos más probabilidades de ganar peso y más probabilidades de que se exprese un mal manejo de los carbohidratos (intolerancia a la glucosa) y problemas de hiperglucemia, lo que potencialmente conducirá a diabetes tipo 2, que es la más frecuente a nivel mundial", agrega.

Fletcher indica que en las personas obesas el metabolismo tiene más carga de trabajo, que es necesaria para mantener el equilibrio u homeostasis, lo que eleva la producción de insulina ante una ingesta mayor de alimentos que la que está expuesto regularmente. De esta manera, se comienza a reflejar una resistencia a la acción de la insulina en las personas predispuestas, ya que no todos los obesos tienen la predisposición.

La homeostasis es la capacidad que tiene el organismo de mantener una condición interna estable, compensando los cambios en su entorno mediante el intercambio regulado de materia y energía con el exterior.

Según el endocrinólogo, el defecto de acción adecuada de la insulina en estas personas desencadena también la participación de otras sustancias conocidas como promotores de inflamación celular y mayor liberación de ácidos grasos, por ejemplo en sitios que no deberían estar como el tejido muscular. "Esto quiere decir que la obesidad aumenta y el exceso de triglicéridos también, alcanzándose además condiciones como hígado panículo adiposo, entre otros, incrementándose con ello la insulinoresistencia".

Asimismo, comenta que existen factores derivados de la célula grasa o adiposito como las adipoquinas y citoquinas, que relacionan la obesidad y diabetes tipo 2, entre estas sustancias como Visfatina.

Fletcher explica que la atención de un paciente con diabesidad comienza por en instruir y educar a este y a sus familiares sobre el problema y la importancia del mismo, así como promover un cambio conductual a través del manejo multidisciplinario.

Precisa que lo más importante es tratar de llegar a una reducción ponderal, si no es posible llegar al peso ideal para el paciente. Luego y conjuntamente con la utilización de fármacos, ayudar al paciente a mantener la glucosas en niveles lo más cercano a los normales, sin promover el aumento de peso. Esto se logra con insulinas e hipoglicemiantes orales, entre otros.

La cirugía como opción correctiva
En declaraciones ofrecidas a este medio hace unos meses, la médico cirujano y especialista en cirugía bariátrica y metabólica Debbie Wong dijo que "siendo la obesidad una enfermedad multifactorial, asimismo debe enfocarse su manejo. Se debe evaluar ampliamente los factores que contribuyen a la obesidad del paciente y ofrecer un manejo multidisciplinario. El tratamiento inicial de la obesidad debe incluir cambios en el estilo de vida, cambios en los hábitos alimenticios y tratar de incorporar la actividad física gradual a la vida del paciente".

La doctora comenta que existen medicamentos que pueden ayudar al paciente a perder peso; sin embargo, los mismos tienen efectos secundarios a veces muy significativos, deben tomarse por largos periodos y siempre existe el riesgo de volver a ganar el peso perdido una vez dejan de consumirse.

Por otra parte, una vez que el paciente se encuentra en estado de obesidad mórbida u obesidad complicada médicamente; es decir, que cursa con problemas de salud como la presión alta, la diabetes tipo 2, entre otras; y ya ha intentado con el manejo médico (dieta, ejercicio y cambios en estilo de vida) y no ha podido obtener una pérdida de peso sostenida, se recomienda considerar el tratamiento quirúrgico de la obesidad.

"La cirugía bariátrica ha evolucionado mucho en los últimos años, considerándose eficaz y técnicamente segura. Hoy, las dos cirugías más comunes son la manga y el bypass gástrico laparoscópico. En ambos, no sólo hay una creación de un estómago más pequeño, que produce restricción de la cantidad de alimentos, sino que también se dan cambios hormonales que ayudan a que el paciente pierda peso, sienta saciedad y mejoren su problemas de salud", explica.

Los pacientes que se someten a alguna de estas cirugías deben reducir el tamaño de sus porciones, consumir principalmente proteínas (carne, pollo, pescado) y mantenerse hidratados, ya que al consumir porciones más pequeñas, el consumo de líquidos es menor. Adicionalmente, deben suplementarse a diario con vitaminas, sin importar el tipo de cirugía a la que se hayan sometido e incorporar el ejercicio cardiovascular y los ejercicios de resistencia, para mejorar la elasticidad de la piel y potenciar la pérdida de peso.

La cirujana destaca que la cirugía bariátrica no es para todo el mundo. Es una herramienta para perder peso, pero es imperativo que el paciente haga cambios en su vida que favorezcan y potencien la pérdida de peso, cambiando sus hábitos de comer e incorporando la actividad física en su rutina diaria.

"Con la cirugía y posteriormente, con la pérdida de peso, el paciente experimenta muchos cambios que en última instancia ayudan a mejorar sus problemas de salud, incluso están libres de medicamentos. El paciente se siente más feliz, más motivado, se puede movilizar mejor y encuentra una segunda oportunidad de vida, convirtiéndose en una persona más enérgica, más saludable y con una mejor calidad de vida", sentencia.

Modificado por última vez elMiércoles, 05 Abril 2017 15:12
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